Casi todos nos sentimos tentados a aplazar nuestras decisiones haciéndolas coincidir con una fecha significativa. Elegimos el primer día del año, el inicio del curso escolar, el día de nuestro cumpleaños o el de nuestro divorcio. Fijar una fecha para comenzar una nueva actividad es, no obstante, muy útil, pues nos permite un tiempo para que nuestra mente pueda asimilar el cambio que nos proponemos. Además, nos marca una cita ineludible con nosotros mismos. Es relativamente...