En el acoso verbal el agresor empuña el arma de la palabra. El acosador intimida, se burla, amenaza, extorsiona e insulta. Son típicos los apodos, los motes despectivos que surgen de una característica física, de un apellido peculiar o de un suceso en la escuela que la clase aprovecha para “bautizar” al acosado. Puede resultar “divertido” para el acosador y su séquito Las risas provocan entretenimiento y restan gravedad a la agresión. “No le hemos...