Con frecuencia nos vemos arrollados por una inercia emocional que nos saca del equilibrio. Sufrimos ataques de rabia, crisis de decepción, episodios de una fuerte ansiedad, … en definitiva un gran malestar concentrado en un corto espacio de tiempo para luego volver a la llamada normalidad. ¿Un mal día? ¿se da por culpa de otros? ¿quizás tu jefe te ha sacado de tus casillas? ¿es tu marido que tiene hoy ganas de guerra?...