Cuando piensas en una persona agresiva generalmente te viene a la cabeza alguien intimidante, con tendencia a hablar en voz alta o gritar, de modales bruscos y palabras groseras, expresión de enfado, incluso de furia, facilidad para la crispación y la tensión, que transpira miedo y amenaza, y con tendencia a la impulsividad y al descontrol. Lo puedes imaginar conduciendo de una manera temeraria, discutiendo con otras personas con el volumen de voz elevado y haciendo...