Las relaciones sanas comienzan con la propia felicidad. De ahí la importancia de arrancar con una autoestima fuerte. Porque no podemos ser felices con nadie si antes no somos felices siendo nosotros con nosotros. Tampoco podemos hacer felices a otras personas si ellas no quieren serlo. La felicidad es únicamente una elección y solo cada persona es capaz de poner en marcha la suya propia. Lo más que podemos hacer cuando nos relacionamos con otras...