Lo que comes muchas veces no guarda relación con tus necesidades reales de alimentación. Y en otras ocasiones son tus emociones o los hábitos sociales los que determinan lo que te acabas metiendo en la boca. Nada tiene que ver el hambre. Tu autoestima es la relación que tú mantienes contigo. Y esa relación también incluye la relación que tienes con tu cuerpo. Cuando escuchas a tu cuerpo con atención seguramente te das cuenta de que...