Carla había acordado con su madre que la acompañaría a hacer la compra esta tarde. Pero llegado el momento siente pereza, y prefiere quedarse en casa viendo la televisión. Pedro lleva unos días yendo al gimnasio por la mañana, pero hoy está perezoso, y cree que por un día que se quede en la cama durmiendo un poco más no pasa nada. Susana se está preparando unas oposiciones, pero hoy le da pereza estudiar y se pasa la mañana en las redes sociales. La pereza es un sentimiento paradójico: es muy común pero poco entendido. Es decir, por un lado lo sentimos muchas personas y con bastante frecuencia, pero por otro lado, generalmente sabemos bastante poco sobre él. La pereza es un sentimiento que evocamos al anticipar en negativo los costes de alguna acción que tenemos prevista, especialmente cuando los comparamos con los beneficios de no realizar la acción. Los costes anticipados pueden ser la molestia, el tiempo, esfuerzo físico o mental, o la incomodidad que supondrán emprender la acción. Los beneficios de la alternativa suelen ser el entretenimiento, descanso, la comodidad, poder no...

Me siento orgullosa de mí misma. Soy una persona especial y maravillosa. Aporto a quienes me rodean mi forma única de ver el mundo, mi sentido del humor peculiar, y mi manera personal de querer y amar. Disfruto de vivir mi vida, desde los pequeños detalles, como el café de la mañana, hasta los grandes proyectos y responsabilidades, como el trabajo o el educar a mis hijos. Enfrento los retos que me plantea la vida con ilusión y optimismo, centrándome en disfrutar del proceso, del trayecto. Doy gracias por todas las cosas maravillosas que forman parte de mi vida. Me alegro de haber vivido todas mis experiencias pasadas, porque constituyen el camino que me ha llevado a crecer y convertirme en la fabulosa persona que soy hoy. Doy la bienvenida a las experiencias futuras que me quedan por vivir, porque son el camino que tengo por delante. Me ilusiona pensar en las nuevas vivencias sorprendentes e inesperadas que me depara el futuro, y que aprovecharé para aprender de mí, para transformarme, para crecer, para madurar emocionalmente, y para ser más auténticamente yo misma. Siempre aprendo algo de las personas que me rodean. Me...

De todas las relaciones que construimos a lo largo de nuestras vidas, la primera es la que construimos con nosotras y con nosotros mismos. Es la primera en orden cronológico, porque empezó antes que ninguna otra. Es la primera, porque es la más importante. Y es la primera porque de ella son reflejo las demás. Todas la demás relaciones que construyamos a lo largo de nuestras vidas siguen a la que tenemos con nosotras y nosotros. La siguen porque empezaron después, porque son secundarias en importancia, y porque reflejan la primera. Por estos motivos, si no tenemos una buena relación con nosotras y nosotros mismos, no es posible tener relaciones gratificantes con las personas que nos rodean: nuestras parejas, nuestros amigos, nuestras familias, nuestros vecinos, o nuestros compañeros y compañeras de trabajo. Pero tampoco será posible entablar relaciones gratificantes con nuestro entorno: nuestro hogar, nuestras posesiones materiales, nuestro trabajo, nuestra economía, etc. Si la relación que mantenemos con nosotras y nosotros mismos no es buena, tendremos propensión a pasar de un conflicto a otro con los demás, y a sentirnos insatisfechas o insatisfechos con nuestro entorno. Es muy común que pasemos por alto...

Tomamos muchísimas decisiones en nuestro día a día. De muchas de ellas prácticamente no nos damos cuenta. Tomamos decisiones acerca de pequeñas cosas, decisiones con poca trascendencia, cómo que calcetines ponernos hoy. Y tomamos decisiones acerca de grandes cosas, decisiones con mucha trascendencia, como lanzarnos a invertir en un hogar, o cambiar de trabajo. Ante algunas de estas decisiones podemos sentir una tensión entre dos posibles focos de la decisión. Podemos enfocar la decisión hacia lo que deseamos nosotros, hacia lo que sabemos que es bueno para nosotros, hacia lo que sabemos que nos conviene. O podemos enfocar la decisión hacia lo que esperan los demás de nosotros, hacia lo que creen los demás que deberíamos hacer, hacia la satisfacción de expectativas ajenas. Podemos vivir nuestras vidas orientados hacia lo que esperamos de nosotros mismos, hacia logros de los que sabemos que nos vamos a sentir orgullosos, hacia ser, en definitiva, más auténticos, más realmente nosotros mismos. O podemos vivir nuestras vidas más orientados hacia lo que esperan otras personas de nosotros, hacia metas que nos han marcado otros, orientados, en definitiva, a vivir una vida que jamás terminaremos de sentir como propia. Las relaciones...

El Estudio del Desarrollo Adulto de Harvard es posiblemente el estudio más largo sobre el comportamiento humano que jamás se haya llevado a cabo. Dura ya más de 75 años y lo han impulsado tres generaciones de científicos y científicas. La pregunta fundamental que pretende responder este estudio es: ¿qué nos mantiene sanos y felices a lo largo de nuestras vidas? El punto de partida del estudio fue la discrepancia entre los jóvenes y sus padres en cuanto a lo que nos da la felicidad. Hoy en día, cerca del 80% de los jóvenes cree que les hará felices ser ricos, el 60% cree que les hará felices tener éxito en el trabajo, y el 50% cree que les hará felices ser famosos. Sus padres tienen una opinión muy diferente. Creen que sus hijos e hijas serán felices si se sacan unos estudios, si se esfuerzan en el trabajo y si consiguen hacer algo de valor con sus vidas. Durante más de 75 años el Estudio del Desarrollo Adulto de Harvard ha seguido de cerca las vidas de más de 700 personas. Desde 1938 se realizaron entrevistas anuales sobre el...