Muchos de nosotros tratamos de crecer, de mejorar, de conseguir ser felices y de alcanzar el éxito en la vida. ¿Pero qué es eso? Y lo que es más importante, ¿Cómo se consigue? Con los años invertidos en mi propio crecimiento personal y de observar a mis pacientes desde un lugar privilegiado, me doy cuenta de que a veces nos confundimos y caemos en la creencia errónea e inconsciente de que hay que ser mejores para querernos, en lugar de aceptarnos y querernos tal cual somos para poder progresar. Nos marcamos objetivos, retos, propuestas de mejora en diversas áreas de nuestra vida. Debería dejar de fumar, llegar a controlar mi peso, hacer más ejercicio, ponerme con el inglés, tomarme las cosas con más calma, etc. y sin apenas darnos cuenta, usamos eso para dañarnos y sentirnos insuficientes, inapropiados, infelices o decepcionados con nosotros mismos. Lo primero si quieres crecer, lo inevitable si necesitas amarte, lo imprescindible para mejorar tu autoestima es ACEPTARTE. Si no te aceptas en el punto en el que estás, con tus kilos de más, con tu dificultad para ser disciplinado, con tus “crisis de nervios”, … si no te aceptas tal...

La persona que se victimiza se considera a sí misma y se comporta como tal, lamentándose por su mala suerte, por la agresión (real o imaginaria) sufrida, culpando a otros de lo que le sucede, quejándose y aclamando un “pobre de mí”. No hay nada que anule más a las personas, o que impida ejercer su poder y crecer en la adversidad, que esa tendencia psicológica a sufrir por lo vivido. Y puede que lo vivido haya sido dantesco, duro, abrumador o simplemente molesto como una violación, un atropello, un diagnóstico aterrador, o tan solo un pinchazo de una rueda antes de una reunión.  Suceda lo que suceda, tú puedes elegir cómo lo vas a llevar. Esa es tu última libertad. Nunca seas una víctima. Pase lo que te pase, no te victimices. Porque hacerlo te ancla en el problema, te quita todas las fuerzas, te hunde en la desesperación, te incapacita para el cambio, pierdes tu responsabilidad, y además atraerás a personas que tienden a machacar y desatar toda su agresividad con personas débiles y vulnerables y así es justo como te sentirás. También puede que te...

¿Te consideras una persona agradecida? ¿Sabes que es ser agradecido? ¿Se trata de dar las gracias como nos enseñan de niños? Entre otras cosas. Profundizando en el agradecimiento como emoción, es una de las más potentes de cara al bienestar, a la felicidad y que más aportan a nuestra autoestima y a nuestra salud. Lo bueno es que, si no lo eres, se puede entrenar, y si lo eres, puedes serlo aún más. En nuestras relaciones personales más íntimas, por ejemplo, con nuestras parejas, hijos o incluso empleados, … existe la tendencia a pedir, a exigir, a esperar de ellos, a dar por hecho, a mandar, a reclamar, … y en todas las áreas, además. Por ejemplo, queremos parejas perfectas que sean excelentes amantes, buenos cocineros, ordenados y limpios, deben ser buenos padres, atentos, cariñosos, trabajadores, etc. ¿Dónde estamos poniendo la atención? La tendencia es ponerla en la falta, en lo que podría o debería haber, en vez de en lo que hay. Agradecer implica valorar positivamente lo que tienes, apreciarlo y seguramente, cuando se trata de hacia otros, hacerlo...

Está mal visto cometer un error cuando en realidad es de las mejores herramientas que tenemos de aprender y de cambiar.   Sin ellos y sus consecuencias muchas veces nos quedamos estancados, no arriesgamos, no evolucionamos y por tanto no crecemos.   Cometer errores es sano. Eso sí, a poder ser no siempre los mismos. Para ello con consciencia y reflexión conviene que aprendamos que nos llevó a ello, cómo analizamos la situación en ese momento, que decisiones tomé, cómo me sentí y qué consecuencias obtuve. Y que tuve que hacer para resolverlo o solucionarlo si se pudo o, incluso, si haría algo diferente si me volviera a suceder. Existen resistencias en este proceso de aprendizaje. Una importante que te aleja del crecimiento es la falta de responsabilidad, el echar balones fuera y no analizar la situación desde ti sino desde los otros. Buscar culpables, enfadarte, no aceptar, querer venganza si hay otras personas implicadas, etc. no te va a traer nada bueno. Pregúntate, ¿yo qué?   Por otro lado, victimizarte, lamentarte, quejarte o criticar tampoco te va ayudar, es...

Nuevo año, nuevos hábitos. O eso intentamos todos, aprovechar el empuje del cambio para avanzar. He encontrado en internet una antigua fábula sobre el estrés que me gustaría compartir en este blog. Dice, “una psicóloga en una charla levantó un vaso con agua. Todos pensaron que preguntaría si el vaso se veía medio lleno o medio vacío, pero no fue así. ¿Cuánto pesa este vaso de agua? - Preguntó. Las variadas respuestas oscilaban alrededor de los 200 ml. A lo que ella reflexionó, el peso absoluto no es lo realmente importante sino el peso relativo. Y este dependerá de cuánto tiempo sostengas este vaso en tu mano.”  No es lo mismo que lo sostengas durante 1 minuto, 5, 10 minutos, 1 día entero que toda una vida. El peso no cambiará, pero sin duda, cuanto más tiempo lo sostengas en tu mano, más pesado y difícil de aguantar será. ¿Qué tiene que ver esta fábula con los hábitos? En concreto, voy a referirme a los hábitos mentales y negativos que mantenemos. Pensar mal un poco genera malestar, pero...

Últimamente pienso mucho uno de los primeros blogs que escribí sobre una trampa para monos que hacen en algún país creo recordar africano, en el que con una sencilla vasija y un cacahuete son capaces de atraparlos. Así es la mente humana. Se aferra, se engancha, se obsesiona, se queda apegada a una creencia, a una idea, a una limitación y es esclava de ello. La liberación es tan fácil como abrir la mano y dejar ir el cacahuete, pero… ¿quién puede hacer eso tan fácilmente? En el ser capaces de soltar está una de las claves para crecer, para encontrarte, para ser QRE (Quién Realmente Eres), para avanzar, … si no soltamos nos quedamos estancados, limitados, perdidos y tratando de hacer mil y una cosa para salir de ahí cuando a veces la clave está en dejar de hacer, y simplemente ser. Es una decisión consciente. Lo dejo ir. No voy a hacerme más daño con ello, ni a limitarme con ello, ni a angustiarme. Trata de no juzgarlo. Juzgamos el acto de soltar, también el...

¿Eres consciente que tu problema de sobrepeso no es un problema con la comida? O por lo menos no se reduce a eso. Tratamos de ocuparnos de él haciendo gimnasia con más o menos frecuencia (esto último suele llevarse la palma), visitando a nutricionistas, haciendo dietas por un tiempo, tomando batidos “mágicos” y nada más, … No vas a resolverlo si sólo te ocupas de esa manera. De hecho, ¿a que no se resuelve? Quizás pierdes algo o incluso mucho para, sorprendentemente estar en el mismo punto o muy cerca en un tiempo record. ¿Por dónde van los tiros entonces? ¡Pues fíjate! Hay 3 “razones ocultas” que mantienen tu problema de obesidad: La primera razón es porque con ello te mantienes fuera del mercado. Así, crees, no te verás expuesto a mantener una relación de pareja o sexual que probablemente temes, aunque conscientemente puedes decirte que la anhelas. O, por el contrario, ya tienes pareja y el sobrepeso te protege del deseo del otro.   La segunda está relacionada con el miedo, la desprotección, la inseguridad. La grasa que...

Hay muchas cosas que puede producirnos una enorme vergüenza. Cometer un error ante otros, tropezarnos por la calle, pedir una cita a una chica que nos gusta, no saber algo, hablar con tu madre de sexo, pedirle a un cliente despistado que te pague, cruzarte con un exnovio, pedir comida, que se te rompa el pantalón al agacharte, comer en público o incluso habrá a quién le de vergüenza pedir un café. ¿Que hay detrás de esa inseguridad, ese temor, esa inestabilidad o esa vergüenza? Hay una baja autoestima. La vergüenza va directamente a lo que somos. Me avergüenzo de lo que soy y me siento culpable de lo que he hecho. Si te da vergüenza hazlo sería la máxima para poder lidiar con ella y superarla ya que sino, corres el riesgo de dejar de ir a fiestas, a la cafetería, quedarte solo o aislarte, quedarte sin cobrar, … por no tener que afrontar esas situaciones embarazosas y huir de ellas o evitarlas. Afróntalo, con vergüenza sí, pero para delante! Date permiso para cometer un error, céntrate en lo...

Mantenemos nuestros hábitos alimenticios por insanos que sean, nuestra manera de ser y de actuar, de relacionarnos, conducimos siempre por las mismas carreteras, nos quedamos enganchados a trabajos que detestamos, … ¿por qué lo hacemos? ¿por qué nos cuesta tanto cambiar? Por miedo es una de las respuestas más claras y por “no tener que pensar” y poder seguir en piloto automático sería seguramente la segunda razón más evidente. Pero así no crecemos. Es más, así nos destruimos. “Un rey recibió como obsequio dos pichones de halcón y los entregó al maestro de cetrería para que los entrenara. Pasados unos meses, el instructor le comunicó al rey que uno de los halcones estaba educado pero que no sabía qué le sucedía al otro. Desde que había llegado al Palacio, no se había movido de la rama, hasta tal punto que había que llevarle el alimento. El rey mandó llamar a curanderos y sanadores pero nadie pudo hacer volar al ave. Entonces hizo público un edicto entre sus súbditos y, a la mañana siguiente, vio al halcón volando en sus jardines. -...