No hay atajos para llegar a metas importantes. Sólo los ingenuos, los egocéntricos y los inmaduros pretenden que lo valioso se otorgue como lo leve. El camino para llegar a los objetivos importantes de tu vida es un camino duro y extenso, que requiere de ti una determinación que continuamente se pone a prueba. Tu voluntad es el despliegue de tu potencia emocional, intelectual y conductual para conseguir lo que te propones. Tus emociones, tus pensamientos y tus acciones se conjuran para lograr lo que deseas y si sólo uno de ellos se desalinea del objetivo, éste se pone en riesgo. Hay peligros en el camino que ponen a prueba tu voluntad, dificultades que testan tu compromiso con lo que dices desear y que marcan la diferencia entre anhelar algo que te gustaría conseguir o querer realmente obtenerlo. No es lo mismo que te apetezca a que lo quieras. No es lo mismo que debas hacerlo a que quieras hacerlo. El verbo de la voluntad es el verbo querer. No uses dicho verbo en vano,...

La autoestima es la relación que tú mantienes contigo. Esa relación es buena cuando el amor es el pegamento que une todas las partes que configuran tu realidad: tus pensamientos, tu conducta, tus otras relaciones con las personas, animales o cosas, tu profesión, la gestión de tu dinero, tu tiempo, tu salud o tu imagen física… En definitiva, todo aquello que consideras forma parte de ti y de la vida que vives. En esos momentos te sientes feliz con tu vida y para ti todo tiene un sentido. Sin embargo, cuando tu autoestima es baja, quiere decir que el miedo se ha convertido en el pegamento de alguna, o todas esas áreas de tu existencia. Y entonces notas que nada termina de encajar, te sientes amenazado y sufres. El amor une y armoniza, consigue que las relaciones fluyan. Gracias al amor aceptas y respetas aunque tu manera de hacer las cosas sea diferente, y confías en las personas, los cambios y el mañana. Por amor cuidas, proteges y mimas todas las partes del puzzle de tu...

El Estudio del Desarrollo Adulto de Harvard es posiblemente el estudio más largo sobre el comportamiento humano que jamás se haya llevado a cabo. Dura ya más de 75 años y lo han impulsado tres generaciones de científicos y científicas. La pregunta fundamental que pretende responder este estudio es: ¿qué nos mantiene sanos y felices a lo largo de nuestras vidas? El punto de partida del estudio fue la discrepancia entre los jóvenes y sus padres en cuanto a lo que nos da la felicidad. Hoy en día, cerca del 80% de los jóvenes cree que les hará felices ser ricos, el 60% cree que les hará felices tener éxito en el trabajo, y el 50% cree que les hará felices ser famosos. Sus padres tienen una opinión muy diferente. Creen que sus hijos e hijas serán felices si se sacan unos estudios, si se esfuerzan en el trabajo y si consiguen hacer algo de valor con sus vidas. Durante más de 75 años el Estudio del Desarrollo Adulto de Harvard ha seguido de cerca las vidas de más de 700 personas. Desde 1938 se realizaron entrevistas anuales sobre el...

Muchos de nosotros tratamos de crecer, de mejorar, de conseguir ser felices y de alcanzar el éxito en la vida. ¿Pero qué es eso? Y lo que es más importante, ¿Cómo se consigue? Con los años invertidos en mi propio crecimiento personal y de observar a mis pacientes desde un lugar privilegiado, me doy cuenta de que a veces nos confundimos y caemos en la creencia errónea e inconsciente de que hay que ser mejores para querernos, en lugar de aceptarnos y querernos tal cual somos para poder progresar. Nos marcamos objetivos, retos, propuestas de mejora en diversas áreas de nuestra vida. Debería dejar de fumar, llegar a controlar mi peso, hacer más ejercicio, ponerme con el inglés, tomarme las cosas con más calma, etc. y sin apenas darnos cuenta, usamos eso para dañarnos y sentirnos insuficientes, inapropiados, infelices o decepcionados con nosotros mismos. Lo primero si quieres crecer, lo inevitable si necesitas amarte, lo imprescindible para mejorar tu autoestima es ACEPTARTE. Si no te aceptas en el punto en el que estás, con tus kilos de más, con tu dificultad para ser disciplinado, con tus “crisis de nervios”, … si no te aceptas tal...

Nuestra inteligencia no es solo una capacidad deliberada y consciente. No es simplemente aplicar una lógica a aquello que queremos resolver. Hay también un tipo de inteligencia que funciona más allá de lo que somos conscientes. Son nuestras intuiciones, aquellas reacciones e “instintos” mentales que nos descubren razones nuevas y valiosas. La inteligencia del inconsciente es aquella que nos ayuda a decidir aún cuando no somos plenamente conscientes de lo que está pasando o sobre qué tenemos que decidir, porque no siempre tenemos el conocimiento y los datos necesarios para tomar una decisión plenamente reflexiva. Decía Einstein que la única cosa realmente valiosa es la intuición. Es una manera de entender nuestra inteligencia que choca con el paradigma de que lo inconsciente, lo emocional, lo instintivo es lo más bajo y oscuro de nuestra vida mental. Como si lo brillante y superior fuese solo el pensamiento racional y reflexivo. La verdad es que ambas inteligencias son necesarias e incluso en muchos momentos se complementan con éxito en la vida real, aquella que es compleja e incierta. Pensar...

Los conflictos forman parte de nuestra interacción con la realidad. Simplemente son la contrariedad que percibimos y sentimos cuando nuestras expectativas no se cumplen, cuando otras personas no nos comprenden y defienden una opinión opuesta a la nuestra, o reaccionan de un modo que nos frustra. Los conflictos son inherentes a las relaciones personales. Sin conflicto no hay relación real, todo es superficial. Otra cuestión en como lo gestionamos. Porque todos, directa o indirectamente, sabemos que una mala gestión del conflicto nos lleva a conductas agresivas y destructivas. Aunque existe la confusión generalizada de que hay que evitarlos a toda costa. Cada vez son más los autores que opinan lo contrario. Aseguran que el conflicto bien gestionado es siempre un desafío personal e interpersonal que nos enriquece y nos ayuda. De hecho las mejores soluciones, las ideas más rompedoras, o incluso las relaciones más fuertes, fueron el resultado de resolver un conflicto juntos. Patrick Lencioni, un experto en relaciones interpersonales, liderazgo y gestión de cambio, es uno de esos defensores del conflicto constructivo. Para él, un conflicto se transforma en una oportunidad solamente cuando se dan ciertas circunstancias y las personas tienen que tener...

La persona que se victimiza se considera a sí misma y se comporta como tal, lamentándose por su mala suerte, por la agresión (real o imaginaria) sufrida, culpando a otros de lo que le sucede, quejándose y aclamando un “pobre de mí”. No hay nada que anule más a las personas, o que impida ejercer su poder y crecer en la adversidad, que esa tendencia psicológica a sufrir por lo vivido. Y puede que lo vivido haya sido dantesco, duro, abrumador o simplemente molesto como una violación, un atropello, un diagnóstico aterrador, o tan solo un pinchazo de una rueda antes de una reunión.  Suceda lo que suceda, tú puedes elegir cómo lo vas a llevar. Esa es tu última libertad. Nunca seas una víctima. Pase lo que te pase, no te victimices. Porque hacerlo te ancla en el problema, te quita todas las fuerzas, te hunde en la desesperación, te incapacita para el cambio, pierdes tu responsabilidad, y además atraerás a personas que tienden a machacar y desatar toda su agresividad con personas débiles y vulnerables y así es justo como te sentirás. También puede que te...

Hay niños problemáticos que lo son por inadaptados y desajustados, que se nos muestran conflictivos porque aún no saben ser mejores de lo que son en ese momento. Lo hacen lo mejor que saben pero eso no es suficiente aún. Y demasiadas veces su incapacidad choca con la impaciencia y rigidez de sus educadores. Son niños a contracorriente, que al adulto le parecen retadores y destructores. Son niños que invitan al castigo o peor, a la rendición ante su futuro. Son habituales de la mano dura, cuando nadie ha triunfado gracias a la mano dura sino más bien a pesar de ella. Cuántos niños eligen malos caminos porque no se sienten merecedores de los buenos. A estos niños problemáticos se les educa con las dos manos, una mano firme y otra mano cariñosa. Cuándo usar cada mano es más un arte que una ciencia, y el educador que domina dicho arte vale su peso en oro. Es ese educador que los niños más adelante recordarán como aquel que marcó la diferencia en su vida. Aquel que...

La indecisión es el resultado de una contradicción interna. De una lucha entre el deseo y el deber, del pulso entre lo de siempre y lo nuevo, del contraste entre lo que yo opino y lo que opinan los demás. La indecisión se alimenta de la duda, la incertidumbre y el autoengaño, vive con el miedo a la equivocación y al que dirán y es muy sensible al sufrimiento y la ira de terceras personas. La indecisión es el espejismo en el que se confunde al personaje que todos llevamos dentro. Crece y se nutre con el diálogo interno de nuestro Yo Narrador, que nos cuenta historias inquietantes, abrumadoras o falsamente edulcoradas, con las que justifica la parálisis y la porstergación a la hora de pasar a la acción y resolver las cuestiones sobre las que nos mostramos indecisos. El miedo al cambio real y definitivo, las incontables segundas oportunidades y los aplazamientos, son las causas y consecuencias conductuales de la indecisión. El indeciso intenta las cosas muchas veces pero sin hacer cambios efectivos. En realidad cambia...

¿Te consideras una persona agradecida? ¿Sabes que es ser agradecido? ¿Se trata de dar las gracias como nos enseñan de niños? Entre otras cosas. Profundizando en el agradecimiento como emoción, es una de las más potentes de cara al bienestar, a la felicidad y que más aportan a nuestra autoestima y a nuestra salud. Lo bueno es que, si no lo eres, se puede entrenar, y si lo eres, puedes serlo aún más. En nuestras relaciones personales más íntimas, por ejemplo, con nuestras parejas, hijos o incluso empleados, … existe la tendencia a pedir, a exigir, a esperar de ellos, a dar por hecho, a mandar, a reclamar, … y en todas las áreas, además. Por ejemplo, queremos parejas perfectas que sean excelentes amantes, buenos cocineros, ordenados y limpios, deben ser buenos padres, atentos, cariñosos, trabajadores, etc. ¿Dónde estamos poniendo la atención? La tendencia es ponerla en la falta, en lo que podría o debería haber, en vez de en lo que hay. Agradecer implica valorar positivamente lo que tienes, apreciarlo y seguramente, cuando se trata de hacia otros, hacerlo...