No todo es crisis y corrupción. No todo es guerra y tragedia. No todo es enfermedad y muerte.
La Vida con toda su fuerza también está ahÃ. Sigue habiendo personas maravillosas a tu alrededor. El amor continúa produciendo milagros. Date cuenta que tienes razones para sentirte una persona afortunada.
Es importante que salgas del paradigma del victimismo, la crÃtica demoledora y la autocompasión. Es importante que pongas tu atención en aquello que quieres crear. Es necesario empezar a construir desde este momento la realidad que quieres vivir mañana. La realidad que quieres dejar a tus hijos.
Como dice Covey, “para cambiar lo de fuera, primero hay que cambiar lo de dentro”. El cambio real comienza pensando de otra manera. Tu pensamiento establece los filtros con los que valoras estÃmulos neutros a los que terminarás llamando “la realidad”. Es con tus pensamientos con los que abres la puerta de la esperanza o del desasosiego. Tus pensamientos activan tus emociones, tus actitudes y te brindan la energÃa necesaria para hacer cambios en tu vida o simplemente dejarte llevar por las circunstancias de una forma pasiva y cómoda. En definitiva, como dice Dyer, “tienes que creerlo para poder verlo”, porque al final, es con tus pensamientos con los que estás creando “la realidad” que vives.
Y la realidad que hoy estás viviendo es el producto de tus pensamientos anteriores. Pueden ser los pensamientos de esta mañana o los de tu infancia. Da igual que lo hagas consciente o inconscientemente. No importa si lo que piensas es verdad o mentira. Aunque tu juicio hace diferencias, para tu cerebro no las hay. Y para él, sà lo piensas es verdad. El inconsciente no entiende ese sentido del humor en qué con envoltorio de “broma” te dices cosas hirientes o despectivas. Cada pensamiento, cada creencia, cada emoción y cada acción son las piezas de construcción con las que vas materializando eso que llamas “tu vida”.
Pero, ¿hasta que punto es tuya? ¿Hasta que punto haces con ella lo que quieres? ¿Hasta que punto la estás viviendo con plenitud? Victor Frankl, preguntaba a sus pacientes, como parte de su terapia, ¿por qué no te suicidas?, ¿qué razón tienes para seguir viviendo?. Vivir no es una obligación. Sólo es una oportunidad. Pero claro, vivir sólo tiene sentido cuando te dispones a vivir la vida plenamente, sin restricciones ni medias tintas. O vives de verdad o simplemente deambulas por el planeta, moviéndote a un ritmo que tal vez no sea el tuyo. Son pocos los que tienen el valor de vivir su propia vida. De vivirla y mirar a la persona que aman como si fuera el primer encuentro o contemplar el atardecer como si fuera el último.
Vivir sólo tiene sentido cuando escuchas tu voz interior y actúas con coherencia, cuando sientes que estás en conexión con todo lo que te rodea, cuando tienes el valor de poner amor en cada palabra, cada pensamiento o cada acción.
Es cierto que cada dÃa suceden cosas que no son de tu agrado, que tal vez te hubiera gustado que se hubieran producido de otra manera. Es cierto que la gente habla, que los medios de comunicación transmiten rumores y malas noticias. Es cierto que las estadÃsticas muestran tendencias y probabilidades poco halagüeñas. Y además el inconsciente colectivo está ahÃ, haciendo que se active la quÃmica de nuestros antiguos temores y ansiedades. Es cierto, pero tu libertad consiste en elegir entre dejarte arrastrar por los sucesos y las creencias de otros o simplemente experimentar con conciencia cada segundo de tu existencia. La muerte no es lo que te sucederá un dÃa, la muerte es cada segundo que no vives porque te distraes, te engañas o huyes de ti.
A tu alrededor están sucediendo cosas maravillosas, pero es necesario poner amor en tu mirada para poder verlo. A tu alrededor hay personas que te quieren y desean lo mejor para ti. Tienes el poder para ser feliz, para cambiar tu realidad. Somos seres evolutivos y tu crecimiento interior no tiene lÃmite. Cada dÃa es un regalo, cada encuentro tiene un significado, cada dificultad un reto.
Cada vez somos más quienes pensamos y sentimos que no todo es crisis y corrupción, guerras y tragedias, ni enfermedad y muerte. Sentimos toda la fuerza de la Vida dentro y fuera de nosotros, somos conscientes y estamos agradecidos con las todas las razones por las que sentirnos afortunados. Y cada dÃa vemos como el amor continua produciendo milagros.
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