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David del Bosque

No miréis hacia atrás con ira, ni hacia adelante con miedo, sino alrededor con atención.

J. Thurker

Archivo de Marzo de 2010

El miembro fantasma.

Lunes, 29 de Marzo de 2010

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Algunas personas, cuando han tenido la desgracia de sufrir la apuntación de un miembro de su cuerpo: una brazo, un pie, una mano o una pierna, padecen lo que se conoce como el “síndrome del miembro fantasma”.

Este síndrome consiste según la Wikipedia, “en la percepción de sensaciones que tiene un miembro amputado de estar todavía conectado al cuerpo y funcionando con el resto de éste”, es decir, nos duele el brazo que ya no tenemos, sentimos picor en el pie que ya no existe o notamos la sensación de llevar el reloj en la muñeca, cuando ni tenemos muñeca ni por supuesto llevamos reloj. No es que sintamos el malestar en el muñón que queda tras la mutilación, lo sentimos en el lugar exacto donde tendría que seguir estando el brazo, el pie o la muñeca. Es decir, tenemos sensaciones físicas donde ya no hay nada.

El síndrome del miembro fantasma no es tan raro ni excepcional, lo padecen entre el 50 y el 80% de las personas que han sufrido una amputación. Siguiendo lo que dice la Wikipedia, “la mayoría de estas personas dice que las sensaciones son dolorosas”. Y estas “sensaciones fantasmas también puede ocurrir después de quitarse otras partes del cuerpo y no necesariamente un miembro, por ejemplo después de quitarse un seno, un diente, o un ojo”.

La causa exacta es desconocida, antes se creía que el cerebro seguía recibiendo mensajes de los nervios que originalmente llevaban los impulsos desde el miembro perdido. Hoy se piensa que el cerebro sigue teniendo un área dedicada al miembro perdido por lo que la persona continua sintiéndolo con el mismo realismo que cuando tenía esa parte del cuerpo, solo que ahora ya no la tiene, es algo que sólo sucede en su cabeza.

Siempre me ha resultado inquietante este síndrome porque demuestra hasta que punto la locura es sutil y se cuela por las rendijas de lo cotidiano. Me hace pensar en esas otras “amputaciones psicológicas” por las que sentimos un dolor real con algo que solo está en nuestro cerebro.

Todos tenemos episodios y situaciones de nuestro pasado por las que continuamos sufriendo como si aun formaran parte de nuestra realidad. Cuando solo están en nuestra imaginación o simplemente sepultadas en nuestro inconsciente.

El sufrimiento es real, pero el puente que nos lleva a él, sólo está en tu cerebro, en forma de recuerdo,  creencia,  costumbre o  estimulo condicionado.

Permanentemente estamos reaccionando emocionalmente, fisiológicamente y conductualmente a nuestra interpretación de la realidad. Y en muchos casos esa interpretación ni tan siquiera es tuya, es lo que te cuentan o te han contado, es lo que escuchas a otras personas, o lo que oyes y ves hasta la saciedad en los medios de comunicación. Estamos sobrestimulados con una información muchas veces ambigua, incompleta o contradictoria, a la que damos crédito, simplemente porque aparece impresa en papel, o la vemos en TV o la escuchamos en la radio. En la era de la información lo que cuenta no es lo que existe, sino lo se cuenta de lo que existe.

Y si te dicen que la vida es peligrosa, que tú no puedes, que nadie te va a ayudar, que estás sólo, que no hay trabajo, que la gente es mala, que estás enfermo, que no hay dinero, que estás en crisis… y te lo dicen muchas veces, y prestas atención, te lo terminas creyendo. Tus emociones reflejaran esas creencias y pensamientos. E inevitablemente terminaras sintiéndote mal porque es imposible sentirse bien teniendo en la cabeza ese tipo de ideas, sencillamente es imposible.

Posteriormente tu actitud y tu conducta reflejaran esas emociones y si tienes miedo empezarás a hacer menos cosas, a asumir menos riesgos, a vivir como si el mundo fuera un territorio hostil, como si tú fueras una persona incapaz. Y el estrés entrará en tu vida y hará estragos en tu fisiología  y tu sistema inmunológico se resentirá… Y al final, comprobarás que era cierto, que todo aquello que te habían contado es verdad, porque así lo sientes y tu experiencia te lo ha confirmado.

Y además lo has visto es otros, porque son muchos los que escuchan lo mismo, creen lo mismo, sienten lo mismo y hacen lo mismo. Y además si no haces lo que todo el mundo eres un “bicho raro” y como tanta gente no puede estar equivocada, tú debes ser el que está en el error, y si tenias alguna duda la resuelves con el criterio de la mayoría. Y todo tiene un efecto multiplicador. De masa crítica.

Pero, para…, es sólo el síndrome del miembro fantasma.

Realmente nunca hemos tenido tantas oportunidades para ser felices, nunca hemos vivido tantos años, nunca hemos tenido tantos medios a nuestro alcance, nunca hemos disfrutado de un periodo de paz tan largo. Estamos sufriendo por algo que por mucho que lo digan y repitan… sólo está en nuestra cabeza.

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