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David del Bosque

No miréis hacia atrás con ira, ni hacia adelante con miedo, sino alrededor con atención.

J. Thurker

Archivo de Agosto de 2009

Estrés Posvacacional

Lunes, 31 de Agosto de 2009

Se abre la temporada del estrés posvacacional.

Es la terrible “vuelta al cole” versión adulto. ¿Adulto? Después de unas largas y merecidas vacaciones volver a “lo de siempre” para muchas personas es un panorama angustioso y deprimente. Las vacaciones de verano tienen algo de los “paraísos perdidos infantiles” y su fin puede significar la vuelta al infierno, o al menos al purgatorio, del día a día, las rutinas laborales, los horarios apretados y las obligaciones de siempre.

Tras la desconexión y el descanso vacacional todos pasamos por un proceso de reajuste y adaptación a la “vida normal”. Para unos esta adaptación se les hace cuesta arriba y para otros la “vuelta a casa” es un deseo más o menos secretamente anhelado.

¿Cuándo hablamos de estrés posvacacional? Cuando la adaptación se hace especialmente larga, por ejemplo más de una semana, diez días. Y también cuando aparecen y se mantienen los siguientes síntomas: falta de energía, dificultades de concentración, falta de creatividad, imposibilidad para organizarse, tendencia a la postergación, desmotivación, desilusión, sentimientos de irritabilidad, inseguridad o tristeza, incluso pérdida del sueño y/o del apetito o tendencias a la somatización. Seguramente se trate de un cuadro de estrés posvacacional.

¿Quiénes son los más propensos a padecerlo? Aquellos que realmente no son felices con la vida que habitualmente hacen. El estrés posvacacional es sólo un toque de atención que nos damos a nosotros mismos, una manera de preguntarnos ¿Es esto realmente lo que quiero? El ser humano es un animal enormemente adaptativo. A todo nos terminamos acostumbrando incluso a actividades que nos causan malestar, a personas que nos maltratan o a entornos que nos desagradan. Tenemos una fascinante capacidad de acomodación y de autoengaño.

Las vacaciones son una salida de esas costumbres y rutinas, son una manera de poner distancia con la verdadera fuente de insatisfacción. La vuelta marca el contraste. Y cuanto más largas o mayor ha sido la desconexión, mayor es el contraste.

¿Qué ayuda a que ese estrés no se produzca?

Lo primero revisar con honestidad el tipo de vida que hacemos. Podemos seguir con los ojos cerrados y engañándonos hasta el final de nuestros días, pero me parece poco práctico. Si tu vida habitual no te gusta, creo que lo mejor es que lo admitas, te preguntes las razones y empieces a tomar decisiones y a hacer cambios. El primero de los cambios, recuerda que debe empezar por ti. Tendrás que ser valiente para decirte lo que quieres y lo que no quieres. Es tú vida, tienes derecho a ser feliz y a volver de vacaciones tan contento. Luego, si así lo has decidido, ya cambiarás de trabajo, de pareja o de lugar de residencia. Pero nunca lo hagas al revés, es decir empezando cambiando lo de fuera. El cambio real siempre empieza por ti y siempre es de dentro a fuera.

Si tienes el valor y la autoestima de hacer esto, has terminado con la amenaza del estrés posvacacional.

Luego hay una serie de consejillos logísticos que te ayudan en ese proceso de readaptación y reajuste.

  • Acostúmbrate a repartir las vacaciones a lo largo del año, es desolador terminar todo tu período de descanso y pensar que ya “sólo falta otro año” para volver a tener vacaciones, tómate unos días cada 3-4 meses.
  • Evita regresos del tipo “hoy vuelves y mañana empiezas a trabajar”, date al menos un día para recolocarte, para organizarte, adaptarte y empezar con buen pie.
  • Haz que tus vacaciones sean una forma de sentirte bien contigo. Algunas personas organizan las vacaciones como un maratón social y las cargan de visitas, cenas, encuentros y barbacoas. O sencillamente hacen lo que no quieren en vacaciones, se van al pueblo de la suegra sin ninguna gana, van a la playa cuando la odian, se apuntan a un viaje en grupo que no les apetece sólo por no quedarse solos o siguen trabajando en casa. Nada de eso funciona y tus vacaciones habrán sido una fuente de estrés y una manera de machacar tu autoestima.

Por supuesto, muchas personas no sufren estrés posvacacional y las hay también que se colocan en el otro extremo, y desean que sus vacaciones terminen desde el día que empiezan. Todo lo que haces, sean vacaciones o no, es un reflejo de lo que sientes por ti, y sólo tú decides que hacer con tu tiempo.

Mereces ser feliz en todo momento. Feliz regreso!

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