La experiencia del “centésimo mono” es interesante conocerla y si reflexionamos sobre ella, resulta inquietante y esperanzadora al mismo tiempo. Leà por primera vez sobre ella, en “La fuerza de creer” de Dyer, éste utilizaba esta experiencia para ilustrar el concepto de “Unidad”. Entonces me sorprendió de forma muy positiva ya que abre una enorme cantidad de posibilidades a la hora de entender los cambios, tanto sociales como personales.
La experiencia realmente es del biólogo Lyall Watson y aunque se publicó en 1979 en “Lifetide: The Niology of Consciousness”, el hecho como tal hay que situarlo en los años 50 del siglo XX y en una isla de Japón y es el siguiente.
Watson relata la observación realizada a una colonia de monos Macaca Fuscata en estado salvaje durante varios años, en la isla de Koshima, próxima a Japón. En 1952, los cientÃficos empezaron a proporcionar a los monos batatas dulces que arrojaban sobre la arena. Al principio los monos comÃan los tubérculos manchados de arena, hasta que una hembra joven comenzó a lavar las batatas y pronto otros monos aprendieron este comportamiento.
Entre 1952 y 1958, todos los monos jóvenes lavaban las batatas antes de comérselas. Los adultos que imitaban a sus crÃas también incorporaron este cambio. Sin embargo, otros adultos seguÃan comiendo las batatas con arena.
Hasta aquÃ, no deja de ser una curiosidad y un ejemplo clásico de aprendizaje por modelado.
Pero en el otoño de 1958, a partir de determinado momento. En realidad, a partir de determinado número de monos que habÃan incorporado la conducta, TODOS los monos de la tribu comenzaron a lavar las batatas antes de comerlas.
Hubo algo que aun les impresionó más. Sin que los monos de Koshima salieran de la isla, la conducta de lavar la batatas antes de comerlas se habÃa extendido a otros monos del archipiélago y del continente.
La teorÃa dice que a partir de determinada masa crÃtica de sujetos, la conducta se extiende de forma automática al resto de la especie.
Resulta apasionante reflexionar sobre las implicaciones de esta experiencia. Hay autores que sostienen que todos estamos de alguna manera interconectados. El fÃsico Gregg Braden dice que existe una matriz que conecta toda la realidad visible e invisible y que los cambios en una parte de la misma afectan a otras partes de esa realidad. En su libro “La matriz divina” menciona experiencias realizadas por personas voluntarias para incidir por ejemplo en reducciones estadÃsticamente significativas de la violencia en determinados Estados de EEUU. Menciona incluso la cantidad de sujetos para llegar a esa masa crÃtica: “La cantidad mÃnima necesaria para iniciar un cambio de conciencia es la raÃz cuadrada del 1% de la población total”.
Lynne McTaggart tiene dos textos muy documentados sobre este tema “El campo” y “El experimento de la intención” y sostiene la misma idea de Braden y otros autores: Todos estamos conectados. Parece existir un campo unificado que responde al poder de la intención y que a partir de determinada masa crÃtica los cambios individuales se hacen colectivos de una manera automática.
Piénsalo despacio, tal vez tú seas como el “centésimo mono” que nos permita llegar a la masa crÃtica para que el cambio social se extienda.
