nada

29.6.09

Con el tiempo te das cuenta

Hoy este espacio lo ocupa un texto de Borges. Es rotundo, claro y directo. Espero que lo disfrutes tanto como yo lo he disfrutado.

"Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma. Uno aprende que el amor no significa sexo, y una compañía no significa seguridad.

Y uno empieza a aprender que los besos no son contratos y los regalos no son promesas y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos.

Y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes y los futuros tienen una forma de caerse a la mitad.

Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el calorcito del sol quema. Uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores. Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno realmente vale, y uno aprende y aprende.

Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro, significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado. Con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.

Con el tiempo te das cuenta que si estás al lado de esa persona sólo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás no deseando volver a verla.

Con el tiempo aprendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado sólo de amistades falsas. Con el tiempo también aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida. Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es sólo de almas grandes.

Con el tiempo te das cuenta que aunque seas feliz con tus amigos, algún día llorarás por aquellos que dejaste ir. Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible.

Con el tiempo te das cuenta de que el que humilla o desprecia a un ser humano, tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios multiplicados y al cuadrado.

Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen ocasionará que al final no sean como esperabas. Con el tiempo te das cuenta que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.

Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado, extrañarás terriblemente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado. Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo, ante una tumba, ya no tiene ningún sentido. Pero desgraciadamente, sólo con el tiempo."

Es rotundo, claro y directo al corazón, ¿verdad?


.

Etiquetas: ,

enlace permanete de este apunte pulsando sobre la hora:

 

22.6.09

El momento oportuno

En el momento de materializar hay una serie de aspectos a tener siempre presente: qué quieres conseguir, quién o quienes están implicados, cómo lo vas a hacer, cuando es el mejor momento, donde lo vas a materializar, cuanto te va a costar (y no sólo económicamente), por qué lo quieres y para qué es importante. Todos estos puntos son las coordenadas que definen el mapa multidimensional de la materialización. Muchas veces la materialización no se produce por que faltan coordenadas para poder completar el proceso.

Todos son necesarios para que la materialización se produzca, aunque no todos tienen la misma relevancia y sobre unos tendrás más control que sobre otros.

Uno que se pasa por alto con frecuencia es el "cuando".

El "cuando" implica muchas cosas: en qué momento cronológico lo esperas, el punto en el que sientes que lo mereces, el grado de preparación para conseguirlo, el nivel de compromiso para lograrlo y por supuesto, cual es el mejor momento. El momento oportuno.

Buenas ideas y proyectos no llegan a materializarse. Personas excelentes no logran relaciones excelentes. Se pierden oportunidades de éxito. Simplemente porque no les ha llegado el momento, o porque se les pasó el momento. "El momento oportuno" es como un tren que se coge, el tren saldrá cuando llegue su hora. El tren no espera.
Afortunadamente hay varias estaciones donde coger el tren y siempre hay otros trenes. Aunque también es cierto que hay personas que tienen la habilidad de perderlos habitualmente o dejarlos marchar.

No saber distinguir el momento oportuno o no aprovecharlo cuando se te presenta es una forma de autosabotaje. El momento oportuno es esencial para que la materialización tenga éxito. En las relaciones tanto personales como profesionales saber utilizar el momento oportuno es una de las habilidades que distingue a las personas con buena inteligencia emocional de los que tienen problemas de comunicación y dicen las cosas cuando no toca o no las dicen cuando las tienen que decir. No basta con tener buena intención, ni basta con que sea verdad. Además hay que elegir el momento.

Porque tu mejor momento puede no ser el momento de la otra persona a la que tienes que contarle eso tan importante para ti. Lo que para ti es tan importante contarlo ahora, puede que para la otra parte sea tarde o aun no esté preparada. Y entonces esas palabras cargadas de buena intención se volverán en tu contra, o simplemente serán ignoradas.

La habilidad de encontrar el momento oportuno se puede entrenar y es mejorable cuando hay interés en mejorarla. Y lo que casi siempre funciona es preguntar a la otra persona algo tan sencillo como "¿es para ti un buen momento para hablar?". Cuestiones como esta mantienen el respeto y facilitan la relación.

Saber elegir el momento oportuno es una de las claves del éxito. Observa tu entorno, escucha tu intuición y date cuenta como te sientes, no sólo de tu necesidad de hablar o escuchar. Dentro de ti hay una Voz que te dirá cual es el momento oportuno.


.


.

Etiquetas:

enlace permanete de este apunte pulsando sobre la hora:

 

8.6.09

Inteligencias

Lo que conocemos como el CI, el famoso cociente de inteligencia, es relativamente reciente, no aparece hasta principios del siglo XX. Por supuesto, la inteligencia existía mucho antes, pero no nos habíamos tomado la molestia de medirla con cierto rigor. Fue el psicólogo francés Alfred Binet, quien construyó el primer test de inteligencia científico y objetivo. Básicamente su método consistía en realizar una serie de pruebas verbales y numéricos, con los resultados medidos en una escala de 100 puntos.

Fue un gran avance y hay que reconocerle al señor Binet el mérito, ya que hasta ese momento otras medidas más peregrinas eran supuestos indicadores de inteligencia: "el tiempo de reacción al ser golpeada suavemente la rodilla con un martillo de caucho (más rápido, más inteligente) o se relacionaba con la altura (no sé si más alto más inteligente, o al revés).

Hasta los años 80 del siglo XX los psicólogos, pensábamos que el CI era una medida exacta de la inteligencia y además era un predictor fantástico para determinar el éxito en la vida. Suponíamos que los tipos más inteligentes triunfarían antes y llegarían más lejos que los tipos con un CI menor. Bueno, pues no. Nos equivocamos estrepitosamente. Ni el CI era el único indicador para valorar la inteligencia, ni seguramente era el mejor, y por supuesto no era predictor de nada.

Tal vez como consecuencia de este hecho, algunos psicólogos definen la inteligencia no como la "capacidad de resolver problemas", sino como "lo que miden los test de inteligencia". Es una definición que desde mi punto de vista aporta poco, pero al menos es honesta.

He trabajado durante años en selección de personal y he podido comprobar con mucha frustración como personas con expedientes académicos brillantes y CI de vértigo, estaban carentes de de Talento. ¿Sorprendente? No tanto, el CI tiene un importante sesgo cultural. Y los "listos y listas" que más saben y más información acumulan, los más cultos y los más "puestos en determinados temas" puede ser verdaderos inútiles en la "vida real".

En la década de 1970, las cosas empezaron a cambiar. Gardner y otros se dieron cuenta de que existían otros tipos de inteligencia. Y la publicación de Goleman sobre la Inteligencia Emocional ha marcado una nueva etapa.

CE, el cociente emocional, pretende ser el nuevo predictor del éxito. Y bueno, parece que afina bastante más que su hermano el CI. La inteligencia emocional básicamente habla de competencias personales y competencias sociales. Dentro de las primeras señala el autoconocimiento y el autocontrol de las propias emociones y la motivación. Y dentro de las segundas, la empatía y las habilidades sociales. Alguien con un CE alto sería alguien que se conoce bien que maneja bien sus emociones y que sabe ilusionarse y motivarse. Es también una persona que entiende bien las emociones de los demás y casi las siente como ellos y que tiene habilidades sociales para moverse satisfactoriamente en grupo. Suena bien, ¿verdad?

T. Buzan habla además de otras inteligencias. Habla de una inteligencia creativa, de la autoestima como un tipo de inteligencia, de la inteligencia social y también de la inteligencia espiritual. Establece otra categoría que define como inteligencias corporales, aquí incluye la inteligencia física, la sensual y la sexual. Y por supuesto, incluye las tradicionales, inteligencia numérica, verbal y espacial. Bueno, me parece otro avance.

Echo en falta algunas cosas. Tal vez tienen más que ver con la astucia que con la inteligencia pero creo que son importantes. Por ejemplo creo que es importante tener inteligencia financiera y no tiene necesariamente nada que ver con la numérica. Es la capacidad de hacer dinero y de ver negocios donde otros no ven nada. También en relación con la inteligencia física que Buzan asocia con el buen uso del cuerpo por ejemplo en deportistas, bailarines o actores, creo que existe una inteligencia de la salud, hay personas que tienen un conocimiento de su cuerpo que les ayuda a estar mejor, ponen su sistema inmunológico de su lado y no en su contra y envejecen de una manera efectiva. Hay personas que tienen la habilidad de hacer sencillo lo complejo, que ven oportunidades en las dificultades y que salen airosas, para algunos es suerte, para mi es una capacidad muy importante para moverse con soltura y éxito en la vida.

Hay otras, por ejemplo, la inteligencia del humor, o la de hacer que el tiempo se extienda, pero este post se alarga.


.

Etiquetas: ,

enlace permanete de este apunte pulsando sobre la hora:

 

1.6.09

Nuevos tiempos

Todo el mundo sabe que los tiempos cambian. ¡Todo lo que está vivo cambia! Siempre ha sido así. Pero los cambios a partir de determinado momento nos producen inquietud. Los cambios anhelados en la adolescencia, producen resistencias en la madurez.

Los cambios que hoy nos sorprenden los habremos olvidado en poco tiempo y nuestras reacciones de incertidumbre nos parecerán lejanas, infantiles o simplemente las negaremos.

Que todo cambia no es nuevo, lo que resulta más novedoso es la velocidad a la que se están produciendo los cambios en el actual entorno. La tecnología es la responsable de esa velocidad. Antes los cambios eran menos en número, más lentos en la llegada de novedades y nos permitían un tiempo de adaptación y acomodación a las nuevas tendencias. Bueno eso se acabó. Ya no hay períodos de adaptación, esta ha de ser muy rápida, prácticamente inmediata.

La velocidad ha pasado de ser algo que se valora a una necesidad. Siempre lo ha sido, pero ahora lo es más. Además de hacer las cosas y además de hacerlas bien, estos nuevos tiempos imponen dos condiciones más: hay que hacerlas rápido y hay que disfrutarlas. Si no las hacemos rápido cuando las hagamos simplemente serán viejas. Y si no las disfrutamos nos consumiremos en las llamas eternas del estrés y la incertidumbre.

Soy consciente de los riesgos que lleva "conducir rápido": los accidentes se multiplican. En realidad esto también se refleja en los tiempos que vivimos. Más rápido, no siempre es mejor y rara vez es más seguro. Eso nos obliga a ser más proactivos y anticiparnos, ser más responsables y previsores, ser más ágiles y adaptativos, más flexibles e intuitivos, más coherentes y cuidadosos, más abiertos y honestos. La velocidad multiplica los peligros, pero también nos obliga a mejorarnos. Y en este viaje ya no hay marcha atrás.

Nos puede gustar más o menos el actual entorno. Da igual. Es el legado que nos han dejado las generaciones anteriores, es la consecuencia de lo que hemos hecho, de las veces que hemos participado activamente y con ilusión y de aquellas otras ocasiones en las que hemos sido cómplices silenciosos y pasivos.

Tal como yo lo veo podemos quejarnos, resistirnos y sufrir. En otros momentos históricos de la humanidad, cuando se han producido cambios de paradigma también se han producido resistencias. Al final creo que la mejor opción es: adaptarse, acelerar, ser cuidadosos con lo que estamos haciendo y lo que vamos a dejar... y disfrutar del viaje.

Nunca hemos tenido tantas posibilidades como tenemos hoy. Es una responsabilidad aprovecharlas hoy y construir un legado mejor a las nuevas generaciones.

Y ahora, ponte el cinturón... y acelera.


.

.

Etiquetas:

enlace permanete de este apunte pulsando sobre la hora:

 

25.5.09

Envejecer en el siglo XXI

Hace muchos años, la edad era un valor y las personas mayores todavía no eran ni "pobres viejos", ni la "tercera edad", entonces eran "venerables ancianos". Los años, como si de un vino se tratara, contaban a favor y la voz de la experiencia era escuchada con veneración y respeto. Hace muchos años, la edad era sinónimo de sabiduría y moderación. Tal vez entonces se envejecía de otra forma, tal vez había menos demencias y problemas neurodegenerativos. O sencillamente había menos obsesión por retener una parte de la vida que simplemente dejó de existir. De cualquier manera, eran otros tiempos.

La cultura actual ha endiosado los valores de la juventud: su energía, su fuerza, su arrogancia, su impaciencia, su atrevimiento, sus caprichos, su frescura, sus locuras y sus risas. Las otras etapas del desarrollo solo cuentan en relación con la juventud. La infancia se considera, primero porque da protagonismo a unos jóvenes padres y segundo porque no hay juventud sin infancia. La edad madura cuenta por la proximidad que tiene con la juventud y la añoranza nostálgica que produce. Y la vejez, bueno, la vejez cuenta mucho menos. Todo lo relativo a la juventud vale y todo lo que se aleja de ella, simplemente vale menos. Es así. Esas son las reglas del juego.

Las cosas sin embargo están cambiando. Los ancianos de hoy no son los ancianos de hace 50 años. Los ancianos del siglo XXI como asegura Tom Peters, viven más, están más sanos, se cuidan como nunca se han cuidado, disponen de tiempo, hacen ejercicio, Internet les está permitiendo ampliar sus redes sociales, son muchos y cuentan en la pirámide de población, tienen inquietudes intelectuales, leen más, se matriculan en la universidad, viajan, no se callan, tiene poder de voto y tienen dinero.

Posiblemente estamos entrando en una nueva etapa. Una etapa en la que se dan muchos factores para que la vejez recupere su dignidad. Donde ser viejo no se tenga que disimular detrás de una agotada juventud. Estamos entrando en un momento histórico donde la vejez ocupa un lugar propio, con valores propios que se suman a los actuales y hacen de la vida un espacio más rico y más completo.

Claro que de la misma forma que la juventud es el resultado de la infancia, la vejez es el resultado de cómo se han vivido las etapas anteriores. Cuídate para asegurarte una vejez digna. Prepárate para ella, como te preparaste para otras etapas de tu vida. Y cuando llegues, si tienes el privilegio de llegar, vívela con orgullo. Te ha costado muchos años llegar hasta ahí. Toda tu vida ha sido necesaria para llegara a ese momento.


.

.

Etiquetas:

enlace permanete de este apunte pulsando sobre la hora:

 

18.5.09

Motivación: implicación o compromiso

Hace unos años, en un curso sobre motivación, el formador nos explicó de una manera que no olvidaré nunca cual es la diferencia entre "implicación y compromiso". De una forma sencilla nos puso el siguiente ejemplo:

"Imaginen unos huevos con bacon. Todos han tomado alguna vez huevos con bacon ¿verdad? Pues bien, en ese plato de huevos con bacon la gallina se implicó y el cerdo se comprometió. ¿Queda clara la diferencia?"

A mi me quedó ¡clarísima! No necesité ninguna aclaración más.

En tiempos como los que corren, todos sabemos que la motivación es determinante tanto para alcanzar la satisfacción personal a la hora de abordar cualquier tarea, como para conseguir el éxito en la consecución de los objetivos que nos hayamos marcado.

La motivación es el motor de acción. Lo que nos hace avanzar o quedarnos parados. Sin motivación, lo que hacemos no nos produce "placer" porque la motivación hace que la actividad en si misma sea placentera y al mismo tiempo anticipa el placer del logro. Y sin motivación es poco probable obtener unos buenos resultados.

La motivación es muy amiga de la pareja invencible que forman la voluntad y el deseo. son las dos fuerzas que nos mueven. El deseo nos mueve desde las emociones, los instintos o la parte más inconsciente de nuestra personalidad. La voluntad nos mueve desde la conciencia, la coherencia y la misión que nos hayamos marcado.

Pero el motor de la motivación tiene dos marchas. La implicación y el compromiso. Desde las dos nos movemos, pero ni a la misma velocidad, ni con la misma fuerza, ni con las mismas ganas, ni con los mismos resultados.

La vida también se puede vivir así, con implicación. O con la intensidad del compromiso. Desde el patio de butacas o en el escenario. De las dos formas se está, pero se está de forma muy distinta.

¿Cuál es tu forma de motivación? ¿Cuál es tu forma de amar? ¿Cuál es tu forma de vivir?


.

.

Etiquetas: ,

enlace permanete de este apunte pulsando sobre la hora:

 

11.5.09

Instrucciones para ser humano.

Creo que en algún momento todos hemos echado en falta un manual de instrucciones para movernos por este planeta. Un manual donde encontrar respuesta a situaciones para las que no sabíamos como seguir. Tener un buen manual de instrucciones, aunque mucha gente no los lea, ayuda mucho. En el manual se describe claramente lo que vamos a utilizar, y si es bueno, tiene el poder de conjurar inseguridades y temores, haciendo todo mucho más sencillo.

Aunque a muchos les fascina la aventura de lo desconocido y prefieren sumergirse en el descubrimiento personal que les depara la incertidumbre. Yo soy de los que se leen las instrucciones, viaja con guía y reservas y se lee los contratos. Tal vez por eso los manuales me parecen útiles y tranquilizadores, porque aunque sé que la solución siempre está en mi mano, confío en que el manual me guiará hasta ella.

Como soy un tipo proactivo y con cierta experiencia en ayudar a las personas a construir una vida más feliz y enriquecedora, me he atrevido a lanzar lo que podríamos llamar un "primer boceto de manual de instrucciones para el ser humano". Parte del contenido cayó en mis manos hace unos años, otra parte ha sido completada por mi. Se trata de algo sencillo, práctico y sin pretensiones, abierto a nuevas sugerencias que lo enriquezcan.

Ahí va:

  1. Elegiste un cuerpo: Puede que te guste o no, pero fue el que elegiste para aprender lo que viniste a aprender. Cuídalo, estará contigo el tiempo que pases aquí. Y cuanto más lo cuides, mejor servicio te dará.
  2. Elegiste un entorno: El lugar en el que has nacido, la época, la cultura, la familia en la que has crecido y su situación forman el caldo de cultivo que necesitas para crecer y desarrollarte.
  3. Aprenderás lecciones: Te has matriculado a tiempo completo en la Escuela de la Vida. Cada día que pasa, tienes la oportunidad de aprender. Puede ser que las lecciones te gusten, o te parezca que no vienen al caso, eso da igual. Necesitas aprenderlas.
  4. No hay errores, sólo lecciones: El crecimiento es un proceso de ensayo y error. De experimentación continua, los experimentos fallidos, son parte del proceso y tienen tanta importancia como los que al final funcionan.
  5. Una lección se repite hasta que es aprendida: Cada lección se te presentará de diferentes formas hasta que la hayas aprendido, cuando esto sucede deja de repetirse y pasas a la lección siguiente.
  6. El aprendizaje no tiene fin: Vivir es aprender. Si vives es que tienes lecciones pendientes de aprender.
  7. Vienes con una Misión: Además de aprender, has venido porque tienes algo que hacer para hacer de este mundo un lugar mejor. Tienes un Valor que aportar. Puede ser algo de mucha o poca trascendencia.
  8. Tienes un Talento único: Has venido con un Talento que te permitiera hacer determinadas cosas más fácilmente y mejor que otras personas. La responsabilidad de desarrollarlo y utilizarlo te corresponde a ti.
  9. Creas tu realidad y esta te refleja: Tú creas tu realidad con tus pensamientos y con tus acciones. Lo que hagas con tu Poder es cosa tuya.
  10. Tienes una Guía emocional: Vienes con un sistema GPS-emocional que te indica el camino de tu crecimiento y desarrollo. Tus emociones y tus intuiciones marcan la dirección. Siempre está activado, puedes hacerle caso o ignorarlo.
  11. Aquí estás en régimen de alquiler: El tiempo que pasas aquí, usas y utilizas las cosas, pero al final todo lo dejarás aquí de nuevo.
  12. Todo tiene consecuencias: Cada pensamiento, cada acción tiene consecuencias, a veces estas son inmediatas otras tardan mas tiempo en manifestarse, pero todo lo que estás viviendo producirá sus resultados a su tiempo.
  13. Te olvidarás de todo esto.
  14. Puedes recordarlo siempre que quieras.


.

.

Etiquetas:

enlace permanete de este apunte pulsando sobre la hora:

 

4.5.09

La casualidad no existe

Casualidad es el nombre que damos a aquello que desconocemos la causa. Pero que la causa sea desconocida no quiere decir que no exista. Otros autores prefieren hablar de sincronías en lugar de casualidades.

A mí también me gusta más el término sincronía.

Una sincronía es un suceso inesperado que te ocurre y que de alguna manera se ajusta y da un nuevo sentido a tu realidad. Todos hemos tenido y tenemos sincronías: piensas en alguien y poco tiempo después tienes algún tipo de contacto con esa persona, una llamada, un e-mail, un encuentro, alguien te da noticias suyas o sueñas con ella. O necesitas información sobre algún tema que te interesa y de pronto ves un libro que trata de esas cuestiones, encuentras a una persona que te ayuda a profundizar más en ese tema o ves un programa o un curso que guarda relación con aquello que te interesa. Las sincronías nos suceden continuamente y solo somos conscientes de algunas de ellas.

Todos hemos tenido sincronías porque en realidad nosotros somos los creadores de nuestras propias sincronías. Y cuando te familiarizas con estas cuestiones ya no te resultan "curiosas casualidades" que te hacen más o menos gracia.

Es importante que prestes atención a tus sincronías. Porque estas, como en el cuento de "Pulgarcito" te están marcando el camino a seguir y te ayudan a salir de la sensación de estancamiento y de estar perdido. Cada encuentro tiene una razón en tu proceso de crecimiento, cada situación es una señal que te muestra una dirección. Únicamente tienes que estar abierto y seguir las señales porque las señales, inevitablemente terminan conduciéndote a algo que es importante para ti.

¿Recuerdas aquella casualidad que cambió tu vida? Todos hemos pasado por esa experiencia alguna vez. Algo "casual", cambia profundamente el curso de nuestras vidas. Puede haber sido una persona que conociste, un viaje, una experiencia o un libro. El hecho da igual, es algo que pone una nueva luz en tu realidad y hace que percibas tu vida de siempre con unos ojos nuevos.

Sigue el camino de las sincronías. Las sincronías son el camino del corazón, y quien sigue el camino del corazón no se equivoca nunca.

.

.

Etiquetas:

enlace permanete de este apunte pulsando sobre la hora:

 

13.4.09

Comer es mucho más que alimentarse.

Cuando era pequeño se decía que en un futuro próximo la comida serían unas cuantas pastillas en el plato. Los nutrientes necesarios para mantener el soporte biológico. No tengo ni idea de si eso ya es posible actualmente, si sé que comer es mucho más que contar calorías y mantener la adecuada proporción de hidratos de carbono, grasas, proteínas, vitaminas y minerales. Comer es mucho más que alimentarse. Va mucho más allá del propio proceso de ingesta, digestión y asimilación de nutrientes.

La relación con la comida es otra forma de autoestima. En el acto de alimentarnos estamos reflejando lo que sentimos por nosotros: si nos amamos o si por el contrario nos odiamos. Hay ingestas de alimentos que nos nutren y nos sanan como la mejor medicina. Otras sin embargo, son una forma de envenenamiento más o menos lento, más o menos aceptado socialmente. Eso por no hablar de los trastornos de alimentación, donde la comida se convierte en una tortura obsesiva, una forma de autoagresión, un juego sadomasoquista donde placer y dolor se mezclan de una manera compleja, obscura y sutil.

Nos proyectamos en lo que comemos y nuestra forma de alimentación refleja nuestros pensamientos, creencias y paradigmas. La comida tiene un elevado componente emocional y al acto de la nutrición hay que sumar el de los sentimientos. Para los psicoanalistas la fase oral, la fase del placer en la boca, no termina de cerrarse nunca y disfrutar comiendo nos remonta de una forma atemporal a los tiempos de los primeros placeres, tal vez los más profundos y reales. Los grandes de la cocina, los que presumen de estrellas Michelin en sus restaurantes hablan sin excepción de "cocina y emociones". Y buscan impresionar, sorprender y de alguna forma seducir a los comensales mediante sus recetas.

La cultura mediterránea hace de la comida no sólo un acto emocional, sino también un acto social. Y cualquier celebración que se precie está asociada a alimentos y bebidas. Para el budismo zen la alimentación es una forma precisa de estar en la vida, una manera de conciencia y meditación y un vehículo para llegar al aquí y el ahora. Todas las medicinas y la medicina china y ayurveda en particular ponen especial interés en la selección de la alimentación como parte del proceso de curación. Comida, medicina, cultura, filosofía y religión se mezclan.

Me gusta ser consciente de que la alimentación es un canal de expresión de mi autoestima. Por eso me gusta ser consciente de lo que como, disfruto del placer que me produce cada bocado. Pongo amor cuando compro y cocino. Y sé que aquello que estoy comiendo no solo alimenta mi cuerpo sino también mi autoestima.

Salud!


.

.

Etiquetas:

enlace permanete de este apunte pulsando sobre la hora:

 

6.4.09

Al retener, pierdes.

Para los seguidores de la filosofía Zen "menos es más". Ese principio paradójico también es aplicable en teoría de la autoestima. En el momento que empezamos a acumular empezamos a perder. Porque al retener estamos interrumpiendo el flujo natural de la abundancia. Retener es abrir la puerta de entrada al paradigma de la escasez donde "nada es suficiente" y "todo termina siendo poco".

Retener señala el miedo a perder. Y es precisamente ese miedo a perder lo que nos impide disfrutar lo que tenemos y nos empuja de cabeza al agujero de la pérdida y a la angustia de la falta. El miedo activa la Ley de la Atracción y precisamente aquello que nos asusta que desaparezca de nuestra vida, sencillamente empieza a diluirse. El miedo es una emoción potente y atraerá hacia su núcleo aquello que en realidad temes. El miedo se alimenta de la desconfianza, primero en ti mismo y luego la proyectarás a tu entorno. Después, como si de una sombra se tratara, se expande la inseguridad. Y será en el terreno pantanoso de la inseguridad donde intentaremos arrojar el ancla para detener la espiral del miedo. Para impedir que la pérdida siga su curso. En definitiva para retener la situación.

No funciona. Simplemente no funciona, es más favorece ese proceso de pérdida.

El principio del "dejar fluir" (que algunas personas confunden con no hacer nada), funciona en todas las áreas de nuestra autoestima: salud, relaciones, dinero, tiempo, felicidad. La felicidad que intentamos retener es el recuerdo de otros tiempos felices. El dinero no invertido no produce beneficios. La salud que se retiene denuncia la enfermedad. Pero donde con más claridad se percibe, posiblemente sea en el área de las relaciones interpersonales. Cuando jugamos a retener al otro, la relación está muerta. Puede que no nos abandone jamás, puede que nos aseguremos la compañía de la otra persona. Pero en realidad todo será mentira.

Para que cualquier relación funcione es esencial que las personas sean libres. Esa libertad es precisamente lo que hace que la relación fluya y trabajar en favorecer ese flujo eliminando cualquier obstáculo es lo que mantiene viva la relación. Cuando el "miedo a perder" se cuela, comienza el juego más o menos sutil de intentar retener y ese es realmente el comienzo del fin.

Deja que tus relaciones fluyan. En realidad es lo natural. Es lo que permite que el amor crezca. Las relaciones libres son relaciones reales, vivas y apasionadas.

Todo lo demás simplemente es el propio miedo a la soledad.

.

.

Etiquetas:

enlace permanete de este apunte pulsando sobre la hora:

 

23.3.09

La mala educación

Vivimos en un mundo que los planes de estudio no contemplan. Estamos construyendo el futuro con los planos, las herramientas y los materiales del pasado. El modelo educativo apenas ha variado realmente sus contenidos y metodología, se aprenden las cosas de siempre, con las herramientas de siempre. Mientras el mundo fuera de las aulas avanza a la carrera, dentro de ellas el tiempo se ha detenido.

El sistema educativo de occidente se nos ha quedado viejo. Las universidades tienen el olor rancio de los museos. Sus sistemas de gestión y gobierno tienen más similitud con las cortes feudales que con las formas de dirección empresarial actuales. No existe una gestión real del talento. No se favorece la creatividad y la innovación. La burocracia es mucho mayor que la flexibilidad. Me sorprende que todavía no se haya producido algo parecido a la revolución francesa o al mayo del 68 en las aulas.

Las asignaturas que se imparten transmiten unos contenidos gastados y pocas veces aplicables al mundo del siglo XXI. No reflejan el momento presente y están lejos de acercarnos al futuro. Se enseña un mundo que ya no existe. ¿Es que nadie se da cuenta? Los programas educativos apenas han evolucionado y la vida fuera de las escuelas, los institutos y las universidades, exige capacidad de adaptación y anticipación. ¿Es que nadie valora el tiempo de los niños y los jóvenes? La manera tan irresponsable de hacerles perder el tiempo.

¿Nadie se ha dado cuenta de lo poco práctico que resulta? Es un sistema inmovilista, conservador y complaciente. Continua apoyándose más en los contenidos teóricos que en las experiencias vivenciales. Valora la memoria y el pasado más que la imaginación y la proactividad. En la era de la tecnología y la robótica, los niños cargan maletas llenas de libros, siguen utilizando una tecnología hecha de lápiz, papel y pizarra. En los tiempos donde el talento personal es más importante que nunca, existe una obsesión por homogeneizar y normalizar, extirpando las diferencias individuales, los valores personales, los procesos creativos únicos. Se continúan utilizando criterios cronológicos en lugar de criterios madurativos o basados en resultados. Como si tener, 5, 7 o 15 años significara algo real. Como si lo importante fuera la fecha de nacimiento en lugar de la personalidad del alumno.

No parece existir realmente una orientación de servicio. El estudiante no es considerado como un cliente que merece el mejor producto y el mejor servicio. Tampoco se piensa en los padres como clientes. Por supuesto no existen criterios de excelencia. Los papeles son más importantes que las personas. No hay un verdadero interés por hacerlo mejor, por superar los resultados día a día.

El sistema de calificaciones tampoco es un predictor del futuro éxito profesional. Los deberes y tareas son una extensión del absurdo modelo escolar que contamina la vida familiar. Incluso el modelo de vacaciones no se ajusta a la realidad de los padres y madres que trabajan.

¿Es que nadie se da cuenta?


.

.

Etiquetas:

enlace permanete de este apunte pulsando sobre la hora:

 

9.3.09

Lo que cuenta es como lo cuentas.

La verdad es importante. Pero lo realmente importante es como cuentas la verdad.

La realidad es neutra y nosotros la interpretamos en función de nuestras experiencias previas, nuestras emociones, nuestras creencias y sobre todo nuestros paradigmas. Contar los hechos, los fríos resultados al final dice poco. En la era de la información saber contar las cosas es más importante que las cosas mismas. Los humanos somos seres parlantes y estamos atrapados en el lenguaje. Y hemos configurado nuestra realidad como una realidad lingüística. Somos las palabras que nos describen. Somos incapaces de pensar sin palabras. Y nos enfrentamos no con los hechos, sino con la descripción de los hechos.

Los expertos en comunicación lo saben muy bien. "Lo importante no es lo que dices, es lo que tu interlocutor entiende" y para que entienda lo que tú quieres que entienda tienes que cuidar muy bien cómo lo dices. Y no sólo las palabras que utilizas sino sobre todo la forma no verbal y la emoción que transmites.

Se sabe que las personas nos quedamos más con impresiones emocionales que con la información neutra. Lo que cuenta al final no son los datos, sino lo que los datos nos hacen sentir. Continuamente estamos siendo bombardeados por miles de estímulos pero sólo consideramos aquellos que nos hagan sentir algo. Somos organismos emocionales, esa es aun una de las pocas diferencias con las máquinas.

De una manera u otra, esto lo saben los comerciales, los médicos, los abogados, los psicólogos, los publicistas, los maestros, los políticos, los líderes, los escritores, los directores de cine... en fin todos aquellos que vivimos de escuchar y contar historias.

Ese es verdaderamente el poder de la palabra. La palabra escrita, hablada o pensada puede producir cambios. De hecho, todo lo verbal tiene algún tipo de intención de cambio, consciente o inconsciente, grande o pequeño, interno o externo, pero cada palabra busca introducir modificaciones y cambios. Y el éxito va a depender de como esas palabras nos hagan sentir, como nos emocionen, porque la emoción es al final el motor del cambio.

Cuida tus palabras, pero sobretodo cuida tus pensamientos. Tus pensamientos son el germen de tus palabras, el interruptor de tus emociones y la semilla de lo que terminarás haciendo o no haciendo. Así como te hablas construyes tu experiencia. Cuida como te cuentas las cosas, el tono en que te lo dices o las palabras que empleas. Dependiendo de como te hablas así te sientes, porque en la forma de hablarte estás estableciendo el trato que te das, el respeto o la confianza que te tienes y en definitiva estás alimentando o envenenando tu autoestima.


.

.

Etiquetas: ,

enlace permanete de este apunte pulsando sobre la hora:

 

2.3.09

Amor con Mayúscula

Existe una fuerza en el Universo capaz de transformarlo todo, de dar sentido a todo, de hacer posible lo imposible. De obrar milagros. Esa fuerza es el Amor.

Es el tipo de energía con la que te conectas y sacas lo mejor de ti. Disuelve el miedo, las dudas y la angustia, te devuelve el valor y la seguridad que siempre has tenido, te da la fuerza para lograr cualquier reto. El Amor saca lo mejor de ti, simplemente te da el permiso para ser quien eres y te conecta con tu esencia y te devuelve todo tu poder. Por eso el Amor te hace valiente, te da la capacidad de ir más allá de donde has llegado hasta ahora. Te da alas y te llena de seguridad y confianza. Y cuando miras con los ojos del Amor, miras la Vida de frente y te sientes en conexión con todo lo que sucede.

En algún momento de tu vida lo has sentido. Puede que incluso lo sientas en este mismo instante. Es una sensación inconfundible, inolvidable. Cuando lo sientes, entras en armonía con todas las cosas, todo a tu alrededor cobra sentido y todo resulta fácil. Todo fluye de una manera natural. Las cosas son, simplemente como tienen que ser y tú te sientes en conexión con todo, pero no te confundes con lo que sucede a tu alrededor. Cuando estás conectado con el Amor, todo lo que sucede es lo mejor para ti y sencillamente así lo entiendes, lo aceptas y lo disfrutas con Amor.

Cuando te sintonizas con el Amor se producen los milagros. Bueno, posiblemente los milagros se producen continuamente, pero cuando estás sintonizado tú eres consciente de su existencia. En la frecuencia del Amor encuentras de una manera sincrónica todo lo que precisas. Encuentras a las personas en las que piensas, la información que buscas, el dinero que necesitas. Todo se sincroniza. El cuerpo recupera la salud que le pertenece. La mente se serena y se expande la conciencia. De manera que todo resulta sencillo, natural y coherente. En ese momento simplemente te das cuenta que todo es posible.

El Amor es la energía transformadora más potente. Todo lo que se hace con Amor sale bien. El Amor lo envuelve todo y lo abarca todo. La forma de sintonizar con esa energía poderosa es también muy sencilla, simplemente tienes que tener la mente y el corazón abiertos para recibir y empezar a poner Amor en todo lo que haces. Pon Amor en cada pensamiento y en cada palabra. Empieza a mirar el mundo desde el Amor. Pon Amor en la manera de conducir, en cómo haces tu trabajo, en cómo atiendes el teléfono, en cómo comes, en cómo te duchas o en cómo te vas a dormir. Cada encuentro con otra persona, cada conducta, son oportunidades de conexión. Aprovéchalas, disfrútalas. Porque todo lo que haces con Amor te viene de vuelta multiplicado.


.

.

Etiquetas:

enlace permanete de este apunte pulsando sobre la hora:

 

23.2.09

amor con minúscula

Todo lo relativo al amor me suena cursi y empalagoso. Lo que se llama "amor romántico", básicamente el de las películas, las novelas y las canciones más comerciales, es decir, las que más se ven, más se leen y más se escuchan; me parece infantil, adictivo y patológico. Lo que popularmente se entiende por "haberse enamorado" me parece más una mala noticia, del tipo "está con gripe o ha bebido demasiado", que algo que haya que celebrar.

Todo lo relativo al amor me suena cursi y empalagoso. Y sin embargo, si creo en algo, es en el Amor.

Pienso que hay dos tipos de amor. Eric From asegura que hay bastantes más. Estoy seguro de que From tiene razón, "El arte de amar" sigue siendo un clásico en estos temas. De todas formas y para simplificar, yo he hecho dos categorías al hablar de amor: el amor (con minúscula) y el Amor (con mayúscula).

El amor (con minúscula) es el amor comercial de las películas, novelas y canciones. El tan sobado ideal de "amor romántico". El que nos hace comportarnos como niños/as egoístas y caprichosos. El que cuando no nos sentimos correspondidos nos deja en una posición de indefensión victimista, nos sumerge en la depresión del desamor y en algunos casos nos lleva al suicidio o el asesinato. El amor obsesivo que alimenta la codependencia. El que se anuncia en las tiendas el 14 de febrero y nos anima al consumo compulsivo. El que idealiza a la persona amada por encima de todas las cosas y por lo tanto no se molesta en conocerla realmente y cuando la descubre manifiesta la decepción y el desencanto al no ser la persona con la que soñó. El que nos hace sentir que con este amor se acabarán todas nuestras frustraciones. En definitiva es el tipo de amor con el que nos comportamos de una forma irracional, teatral, obsesiva, egoísta, dependiente, infantiloide y en muchos casos peligrosa para uno mismo y los otros.

Amar de esta manera es en realidad un indicador de baja autoestima, un síntoma inequívoco de que no nos soportamos a nosotros mismos. From decía que "la intensidad del enamoramiento es directamente proporcional al sentimiento de soledad interior". From era un tipo listo. Y este tipo de amor es en muchos casos el germen de una futura infelicidad. Porque al final atraemos personas que nos aman como nosotros nos amamos. A los que nos aman de otra manera, ni siquiera los consideramos.

Vuelvo a decirlo. Si de verdad creo en algo es en el Amor. En la fuerza transformadora del Amor. Pero de este amor hablaré en el próximo post.

.


.

Etiquetas:

enlace permanete de este apunte pulsando sobre la hora:

 

2.2.09

Si te da pereza: ¡hazlo!

El caramelo venenoso de la pereza, es dulce y apetecible. El efecto de su veneno, aunque letal, no es inmediato.

Lentamente, la pereza crea hábitos, costumbres e inercias. De una forma suave, fácil y seductora se va instalando en tu vida. Poco a poco, la comodidad empieza a ocupar el espacio de la voluntad, comenzará quitando importancia al valor del esfuerzo y se burlará entre risas de "tu disciplina". Te hará sentir infantil y sus atractivos argumentos para "no hacer nada", "descansar un rato" o "dejar que sean otros los que se ocupen", te parecerán sólidos, rotundos y justificados. Poco a poco, como un huésped amable y adulador, la pereza se instalará en tu vida, irá ocupando espacios y rincones, hasta que llega el día en que te das cuenta como te "roba" lo que no estás viviendo, que tu energía es cada vez menor y que aunque cada vez haces menos, siempre te falta tiempo. En ese momento, el veneno ha empezado a hacer su efecto.

La pereza construye su tela de araña con la comodidad y la postergación. "Aplazarlo para más tarde" o "esperar a otro momento en el que tengas más ganas" suelen ser síntomas de que ya estás en su red.

Como el miedo, la pereza termina paralizándonos y haciéndonos vivir una vida vacía y sin sentido. Pero la parálisis de la pereza es lenta y sutil, muchas veces no le damos importancia porque socialmente se la ve con buena cara, hasta que es demasiado tarde y se convierte en un estilo de vida. En ese momento sus efectos son más profundos y devastadores que los del miedo.

La pereza es la antesala del desencanto, de la mayor parte de las adicciones, de la frustración, la depresión y por supuesto es uno de los indicadores de baja autoestima.

Yo solo conozco un remedio. Pasar a la acción. La acción conjura el hechizo de la desidia y la dejadez. Al principio hay que pasar de una forma un poco forzada, sobre todo si la pereza ya está instalada. Pero pronto notarás los efectos vigorizantes de "hacer cosas", de "terminar con lo postergado", de "introducir cambios en tu vida". La acción te llenará, además de energía, de buen humor y de la sensación de que estás viviendo.

No lo dudes, pasa a la acción porque la pereza es aliada de la desmotivación. Haz aunque sea desordenadamente, pero haz. Empieza precisamente por lo que más pereza te da. Puede ser cualquier cosa: hacer una llamada, empezar una dieta, terminar un informe, ir al médico o ponerte las zapatillas y salir a correr. Levántate del sofá, ponte en pie, deja de perder el tiempo y pasa a la acción. Cuando lo hayas hecho te sentirás mucho mejor.

Como el miedo, la pereza también señala el camino. Tu crecimiento y tu felicidad están detrás de la cortina de humo que es la pereza. Todo lo que has logrado lo has hecho superando tu pereza.

Tenlo claro. Si te da pereza: ¡hazlo!

.

Etiquetas: ,

enlace permanete de este apunte pulsando sobre la hora:

 

19.1.09

Allí donde pones la atención eso se expande

Aunque la mayoría lo olvidó durante el proceso de socialización. En el fondo, todos lo seguimos sabiendo de una manera más o menos intuitiva. Y además lo hemos sabido desde siempre.

No es casualidad que sea la 1ª Ley de la Atracción: "allí donde pones la atención eso se expande". Y si quieres una vida con la que te sientas feliz, te conviene poner la atención en las cosas que te hacen feliz. Y por lo tanto, también te conviene que desde este mismo instante, no más tarde, hazme caso, dejes de poner la atención en las cosas que te hacen daño de una forma u otra. Eso fundamentalmente es dejar de quejarte y dejar de criticar. Cada queja y cada crítica están atrayendo a tu vida aquello que precisamente no quieres. Lo mismo pasa con lo que temes, lo que te da rabia o lo que te conecta con la tristeza. Por el simple hecho de no quererlo, lo estás pensando y por lo tanto lo estás cargando de atención. Además cuando la atención va asociada a una emoción el poder de la Ley de la Atracción se multiplica.

Algunas personas me dicen, "no sé bien lo que quiero, pero si sé muy bien lo que no quiero". Bueno, pues están atrayendo eso que "dicen no querer". Tardará en materializarse unos minutos, unos meses o años, pero el mero hecho de poner atención y emoción conecta el botón de arranque de la materialización.

¿Suena mágico? ¿Suena absurdo o ilógico? ¿Tal vez infantil o ridículo? Es posible. Pero la Ley de la Atracción es como la ley de la gravedad. No hace falta creer en ella, simplemente se impone. Comienza a hacer la prueba. Empieza a fijar tu atención, como si se tratara de un potente adhesivo en aquellas realidades que quieres en tu vida. Pon la atención en lo que te gusta, en lo que te hace sentir bien, en todas esas cosas buenas que simplemente no valoras porque te has acostumbrado a ellas. Ya no las tienes en cuenta porque son lo normal. Hasta el día en que no están. Valora y agradece la salud, las comodidades que te rodean, las personas que te muestran su cariño y amabilidad. Pon atención y amor en todo lo bueno que hay en tu vida. No esperes a perderlo para valorarlo.

El libro "The secret" de Rhonda Byrne, puso recientemente de actualidad la Ley de la Atracción. Pero como la propia autora reconoce, es un secreto conocido por la humanidad desde hace mucho tiempo. Ser conscientes de la Ley de la Atracción, es abrirnos a un nuevo paradigma. Donde somos responsables de la realidad que estamos construyendo entre todos, con nuestros pensamientos, emociones y acciones.

Vigila tus pensamientos, las palabras que dices y observa como te sientes. Si la emoción es negativa te conviene poner la atención en otras cuestiones. Tienes un sistema perfecto de "Guía emocional" como aseguran los Hicks, tu emoción te marca el camino, es tu brújula interior, sólo tienes que seguirla.

.

.

Etiquetas: , ,

enlace permanete de este apunte pulsando sobre la hora:

 

12.1.09

Lo importante no lo aprendí en la escuela

Todo lo verdaderamente importante no lo aprendí en la escuela. En la escuela aprendí otras muchas cosas. Aprendí el nacimiento, curso, desembocadura, afluentes y subafluentes de determinados ríos; los nombres y vidas de personas públicas más o menos insignes aunque ya olvidados, las fechas de batallas sangrientas, el sistema periódico, las formaciones montañosas y las cordilleras principales, aprendí a resolver raíces cuadradas, a consultar en las tablas de logaritmos, a declinar en latín, las reglas de ortografía y a tener buena letra. Afortunadamente el inconsciente sí es verdaderamente inteligente y olvida aquello que realmente no nos sirve.

Lo importante para mí. Aquello que me ayuda a estar mejor conmigo y con el mundo, a ser mejor persona, a sentirme feliz y sano, eso no lo aprendí en el colegio. Tampoco lo aprendí en el instituto ni en la universidad.

¿Qué es para mí lo importante? ¿Qué me hubiera gustado aprender?

Todo lo referente a mi cuidado y salud física me parece importante. Desde como alimentarme y nutrirme, como evitar un resfriado o como tener relaciones sexuales sanas, libres y enriquecedoras. Me parece importante aprender a gestionar y organizar mi tiempo, saber fijar objetivos, establecer prioridades y trazar planes para llevarlos a cabo. Aprender a desarrollar la disciplina y el autocontrol, tanto emocional como físico. Y ser capaz desde pequeños a empezar a aplazar recompensas evitando la ferocidad de la búsqueda de satisfacción inmediata y la baja tolerancia a la frustración. Me hubiera gustado aprender a identificar mi talento y encontrar la forma de desarrollarlo y pulirlo día a día. Creo que es más importante desarrollar la creatividad y la imaginación que acumular información y datos. Creo también más en un sistema que valore los resultados y los hechos que la domesticación del talento, la complacencia o el esfuerzo inútil.

Me parece importante tener educación vial y aprender a circular en bici desde que somos pequeños, aprenderlo en el cole como otra forma de socialización. No entiendo porque la educación vial no es una asignatura y el carné de conducir no se obtiene en el instituto cuando se cumplen los 18 años.

Tener inquietud por viajar y conocer otras ciudades, otras culturas. Estar abiertos a lo nuevo y lo diferente. Aprender a escuchar y observar sin juzgar.

Me hubiera también gustado aprender a mantener la asertividad, natural en todos los niños y no reprimirla en nombre de la educación. Saber decir "esto quiero", "esto pienso", "esto siento", "si", o "no", con amabilidad y firmeza.

Aprender a vivir en la felicidad, conocer las claves de la autoestima y el crecimiento personal. Vivir desde el amor, la conciencia y el humor. Vivir amando cada momento, cada situación, cada decisión. Me parece fundamental aprender a protegernos de los pensamientos tóxicos, de las emociones tóxicas y las relaciones venenosas. Evitar quejas y críticas como formas de interacción y no aceptar invitaciones al "victimismo". Saber como funciona el inconsciente y como relacionarme de una forma sana y enriquecedora con los otros.

Me parece muy importante aprender a crecer y vivir desde la independencia real. A asumir las responsabilidades de nuestro crecimiento, nuestra salud, de cada una de nuestras decisiones y nuestra economía. Ser proactivos en lugar de reactivos, pasivos o dependientes.

También me parece importante aprender desde muy pequeños a manejar el dinero con responsabilidad. Como gestionar una cuenta corriente y una tarjeta de crédito, como solicitar una hipoteca o como invertir en bolsa. Creo en la educación para el éxito, en aprender a pagar impuestos con amor. Es en la escuela donde se debería aprender a realizar declaraciones a hacienda.

Creo que una asignatura a estudiar de por vida es el respeto. Respeto a uno mismo, a las otras personas, al medio ambiente, a lo diferente, a la vida en general. Me parece fundamental enseñar y transmitir que lo que ocurre hoy es el resultado de lo que hicimos ayer. Y que lo que pase dentro de unos años, lo estamos construyendo hoy.

Desconozco en profundidad los actuales planes y programas de estudio. Y sólo hablo de lo que yo viví. Pero creo que el sistema educativo es un fósil preindustrial, que no nos enseña a vivir mejor en el siglo XXI. Echo en falta el uso real de la tecnología desde el primer día en el aula. ¿Qué hacen los niños cargando diariamente con esas maletas de libros? ¿Por qué no se estudia desde el primer día en inglés?

Cualquiera que honestamente revise su biografía estará conmigo en que lo importante no lo aprendió en el colegio. Lo aprendió en la calle, en los libros, viajando, en el cine o en contacto con otras personas, pero me extrañaría que lo hubiese aprendido en las aulas.

.
.
.

Etiquetas:

enlace permanete de este apunte pulsando sobre la hora:

 

29.12.08

Gratitud

Este es el último post de este año.

Lo que en el pasado julio empezó siendo un juego por nuestra parte, se convirtió en un reto. Y dio origen a una etapa del blog. Comenzamos a incluir textos más amplios y comenzamos por incluir un vídeo que de alguna manera se relaciona con el tema tratado.

Hizo gracia, gustó y nos animasteis a seguir.

¡Gracias!

Sin aquellas primeras felicitaciones no habríamos continuado con el nuevo formato. El comienzo, aunque fue "tímido", pronto fue animándose. Vosotros nos animasteis con los comentarios y con las cada vez más abundantes peticiones para ser incluidos en el e-mail de invitación al blog.

Durante estos meses hemos comentado muchos temas. Hablamos de
miedo y de sus funciones. De autoestima y quisimos subrayar la importancia de esta en nuestra vida diaria. De talento y recordamos que todos tenemos un talento aunque muchos lo han olvidado (confío que a estas alturas, el niño gallego que salía en el vídeo haya conseguido dinero para tener su propio violín, demostró tener talento para tocarlo). Hablamos de amistad y el vídeo del león Christian fue motivo de muchos comentarios cargados de emoción. También el post sobre lo normal fue motivo de comentarios por el vídeo en el que aparecía Nick, con esa enorme sonrisa y con esas ganas inmensas de vivir a pesar de faltarle brazos y piernas. Randy Pausch, quien había muerto recientemente, nos dejó impresionados por su actitud frente al cáncer y su valor y amor a sus hijos, sus sueños y la vida en general. También hablamos de proactividad y Steven Jobs, nos dio su clase magistral y nos contó todo como las dificultades se convirtieron en "maestros" que le ayudaron a superarse, crecer y ser mejor. Cuando hablamos de paradigmas e insistimos en que "no vemos la realidad como es, sino como somos nosotros" hubo también numerosas manifestaciones de interés en relación con este concepto. La intención expresándose en los cristales de agua, con los experimentos de Masaru Emoto, fue también muy comentado. Hubo otros temas: empatía, acción, coherencia, autosabotaje...

Gracias por todos esos comentarios. Por los ánimos que nos habéis dado para seguir adelante. Por las llamadas y e-mail cuando tuvimos un problema con el servidor y esa semana no pudimos publicar nuestro blog. Vosotros habéis sido el puente que hizo de un juego, un reto. Sois la razón por la que buscamos superarnos en cada post. Gracias por todas esas muestras de cariño e interés que han sido y son el motor cada vez que nos ponemos a escribir o buscar un vídeo.

Porque la gratitud es energía de materialización, hace posible que lo agradecido se multiplique y activa con fuerza la Ley de la Atracción.

¡Gracias de todo corazón!
.
.

Etiquetas:

enlace permanete de este apunte pulsando sobre la hora:

 

22.12.08

Simplicidad

Hace unos años Elaine St. James y su marido decidieron simplificar su vida.

Se dieron cuenta de que "más" no es sinónimo de "mejor". Por aquellos años, los ochenta, en pleno yuppismo, fueron conscientes de que complicarse la vida era destino seguro a la infelicidad. Demasiadas responsabilidades, demasiadas cosas, y vivir a un ritmo frenético según lo que se supone hay que hacer no conduce a ninguna parte. Bueno, sí les llevaba a un sitio, pero éste no les gustaba nada. Sus posesiones se habían hecho más importantes que sus vidas, confundían la felicidad con la acumulación de bienes y relaciones, y descubrieron que "tener" no es lo mismo que "ser".

Casas con muchos metros cuadrados en lejanas zonas residenciales. Grandes y potentes coches de considerable cilindrada y consumo proporcional con el tamaño. Múltiples contactos sociales, con sus respectivas cenas e "inevitables celebraciones". Trabajos altamente exigentes, muy remunerados, con jornadas maratonianas e importantes tasas de estrés. Vidas familiares más aparentes que reales, amigos que se pierden, sueños que se olvidan...

Elaine St. James, decidió dar un giro a su trayectoria y escribió un libro "Simplifica tu vida". Yo recomiendo darle un repaso al menos una vez al año y estas son muy buenas fechas. Lo que cuenta es sencillo,de sentido común y debería ser una de esas asignaturas en los primeros años de colegio. Está lleno de consejos prácticos y cotidianos. Y el número uno de todos ellos es "poner orden" y para eso recomienda empezar a liberarse de todas aquellas cosas que acumulamos y nos complican la vida. Cosas a las que estamos apegados por nostalgia, vínculos emocionales o el temor a "si mañana lo necesito".

¿Por donde empezar? Louise L. Hay, otra que anima a lo mismo, dice que da igual por donde se empiece, mientras se continúe hasta el final. Yo propongo empezar por los armarios, sacando todo aquello que no utilizaste el último año y a ese montón le añades lo que "apenas utilizaste". Al final deberías quedarte con lo que verdaderamente te pones.

Puedes seguir con los "chismes de cocina", cosas que compraste, pero de las que no haces uso. La misma regla es aplicable a todos esos "componentes tecnológicos" que no sabes utilizar, que sólo te complican la vida o que sencillamente conservas porque todavía funcionan.

Continúa con los papeles que acumulas, mantén sólo la documentación que realmente es importante o la que te obliga la ley. Conozco personas que conservan los recibos de hipotecas pagadas hace años. Y también están los nostálgicos que conservan facturas amarillentas por el paso del tiempo.

Sigue con todos esos "pongos" que compraste de recuerdo en aquel viaje o que te han regalado. Realmente no te gustan y los conservas no por ti, sino para que quien te los regaló los vea cuando viene a tu casa. Ocupan espacio y acumulan polvo.

Pasa a continuación a ocuparte de los libros. Sí, no es ningún error, todos esos libros que sabes que no vas a volver a leer. Quédate sólo con los imprescindibles: los que aun no has leído, los que volverás a leer y con los que trabajas. Deshazte del resto. Con los libros hay una especie de tabú. Hay libros maravillosos que merece la pena tener y auténticos "plastas" que invaden la biblioteca. Aprende a liberarte de ellos, no dejan de ser cosas. Lo mismo lo puedes aplicar a tu colección de CD's y DVD's. Hay música y películas que ya no escuchas o no ves. Que sabes que son un rollo, pero que las mantienes porque en su día las compraste.

Puedes continuar con las carpetas del ordenador. Dedícale tiempo haz limpieza y pon orden. Hay documentación repetida, que no utilizas desde hace años y que conservas en todas tus copias de seguridad. Haz espacio en tu ordenador. Deja solo lo que realmente usas, lo demás lo copias en un CD o lo pones en la papelera de reciclaje.

Sigue con tu agenda de contactos. Otro tabú. Borra direcciones y teléfonos de personas que ya no te interesan o con las que ya no tienes relación. Sacarlas de la agenda es el primer paso para sacarlas de tu vida. Aprende a decir "no" a "compromisos ineludibles" verás que son perfectamente eludibles. Aprende a no coger el teléfono simplemente porque suena, a apagar la TV y seleccionar lo que realmente te interesa, a navegar por Internet sin perderte. Descubrirás que tienes más tiempo para hacer lo que te gusta y estar con quien quieres.

Y puedes ir más allá. Tal vez sea interesante plantearte cambiar o vender el coche. Irte a vivir a una vivienda más de acuerdo con tus necesidades reales, ahora que en tu vida hay menos cosas, ya no necesitas tantos metros. Incluso irte a vivir a otro sitio, a otra ciudad más tranquila, con un tamaño más humano, mejor clima. Es curioso lo diferentes que son los sitios en los que vivimos y aquellos que buscamos cuando nos vamos de vacaciones. ¿Por qué no irte a vivir a uno de estos sitios donde has sido tan feliz? Cuando uno empieza a poner orden fuera... también lo pone dentro. Realmente, podemos hacer el cambio fuera porque ya comenzó dentro. Cambiando pensamientos y creencias cambia nuestra realidad.

Simplifica tu vida. Saca todas esas cosas. Tíralas, regálalas o véndelas. Pero retíralas de tu realidad. Y sencillamente observa como te sientes. Existe una teoría que relaciona la acumulación de cosas con problemas de sobrepeso, trastornos en el sistema inmunológico y el cáncer. Bueno, tampoco me extrañaría que fuera así. No dejan de ser desordenes en el cuerpo y formas de acumular, que terminan haciéndonos daño.

Simplifica tu vida y se feliz. Es fácil, lo mereces y puedes.
.


.

Etiquetas:

enlace permanete de este apunte pulsando sobre la hora:

 

8.12.08

Acción

Al final solo cuentan los hechos. La vida se construye acción tras acción. Si no haces nada, no pasa nada. Si haces lo de siempre, pasa lo de siempre. Y por supuesto, recoges lo que has sembrado.

La acción es el factor multiplicador en la fórmula de la materialización. Al final hay que hacer. Hacer es vivir. Y lo no vivido es lo no hecho. Tal vez por eso el arrepentimiento real tiene que ver con lo no hecho. Lo hecho puede llevarnos a cometer errores, incluso a ejecutar acciones de las que nos sintamos culpables. Pero siempre queda la experiencia, y la experiencia es una oportunidad para aprender. Tal vez no se pueda justificar muchas veces, pero siempre se puede explicar. Incluso nos podemos liberar de la culpa a través del perdón o del castigo (que siguen siendo acciones). Pero lo no hecho, crece como un agujero que supura insatisfacción, inseguridad y miedo.

La acción se convierte en la firma de nuestro compromiso. Sí únicamente son buenas palabras, nada es al final. Toda intención que no se convierte en acción, se convierte en decepción. Cada intención no actuada es una promesa incumplida y terminan minando la propia credibilidad y la autoestima. Lo no hecho nos mata como un veneno lento.

Podemos vivir como espectadores de nuestra propia vida. Desde la falsa seguridad que significa no arriesga, mirando la vida pasar, esperando otro momento más oportuno. Aplazando el momento de la acción. No hay momentos más oportunos. El "ahora" es el mejor momento. En realidad, es el único momento. La angustia y la ansiedad siempre traen una pregunta implícita. ¿Qué no estoy haciendo? Y siempre hay una respuesta. Y no querer ver la respuesta es lo que activa el resorte de la ansiedad. La felicidad se construye sobre los hechos, se mide en experiencias y resultados.

Las consultas de los psicólogos y los psiquiatras están llenas de personas que se queja y sufren pero que no asumen los riesgos del cambio real. El compromiso con ellos mismos. Y ante la pregunta ¿Qué vas a hacer? Se limitan a seguir quejándose. Cuando alguien me responde: "es difícil", "no lo sé" o "no puedo hacer nada". Uf! mal pronóstico. Sé que se está saboteando. Que puede que lo intenten hasta el agotamiento, hasta convencerse a sí mismos de lo que afirman. Intentar no es conseguir. Al final me dirán "lo he intentado, lo he intentado con todas mis fuerzas", cuanto desperdicio de energía. Intentar es ponerse en la línea de salida con el freno de mano. Intentar es un mal comienzo. Me encanta la frase de Dyer "mira... hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes".

Hacer es asumir riesgos. La acción lleva implícita la posibilidad de error, de desaprobación social. Pero no hay ganancia sin riesgos. Freud se dio cuenta de que muchos de sus pacientes acudían a consulta no para hacer cambios reales, sino para aprender a convivir con la angustia y el miedo. Lo llamó resistencias. Decían "querer cambiar", pero en realidad lo que estaban pidiendo era "no querer sufrir".

Afortunadamente siempre se puede pasar a la acción. Siempre es posible cambiar. Siempre se puede hacer algo más, algo diferente, algo nuevo. Podemos dejar de ser los espectadores de nuestra realidad para empezar a ser los directores de nuestra vida. Podemos cambiar el guión, podemos obtener resultados reales. Podemos salir de la queja y el sufrimiento y vivir desde la felicidad. Siempre es posible hacer las cosas mejor, salir de la mediocridad y comenzar a vivir de una manera más real.

No permitas que nadie te intente convencer de lo contrario. Tú puedes. Aunque en este momento no sepas cómo. Aunque hasta ahora no lo hayas logrado. Siempre hay una manera diferente. No lo intentes más, simplemente hazlo. Tú puedes.
.
.

Etiquetas:

enlace permanete de este apunte pulsando sobre la hora:

 

24.11.08

Abundancia

Ver la botella medio llena o medio vacía... esa es la cuestión.

Podemos vivir desde el paradigma de la abundancia o desde la escasez. Esa es la elección. No hay términos medios. Un poco de abundancia, es en realidad escasez. Como un poco de salud es en definitiva enfermedad o un poco de autoestima es al final inseguridad, temor y sufrimiento inútil.

El paradigma de la abundancia, como paradigma que es, va a codificar todo nuestro concepto de realidad. Louise L. Hay en su libro "El poder está dentro de ti" habla de "abrirse a la prosperidad" y de la "totalidad de las posibilidades". Conceptos sorprendentes e interesantes la primera vez que se leen. Me pregunto como este tipo de cosas no se aprenden en los primeros años de la escuela. Dice que la abundancia está en todo: en el dinero que manejamos, en las relaciones que tenemos, en la salud que disfrutamos, en la belleza de la que nos rodeamos, el tiempo libre que nos permitimos, las comodidades que nos buscamos o en nuestra capacidad de dar y recibir amor. Uno puede optar por vivir desde la generosidad, la prosperidad y la abundancia y ver la botella medio llena. O puede vivir empobrecido, en la escasez y sufrir porque la botella está medio vacía.

Vivir en la abundancia no guarda relación con lo que se tiene. No hay que confundirla con las cosas que poseemos, ni con las circunstancias que nos rodean. Personas con saldos en sus cuentas corrientes de muchas cifras sabiéndose ricos pueden sentirse pobres y temer que nunca será suficiente. Personas con una buena salud pueden vivir asustadas por una posible enfermedad y acudir a urgencias con síntomas que sólo ellos se crean. Y personas muy queridas y admiradas pueden sentirse muy solas. La abundancia es un paradigma, una forma de ver, entender y sentir las cosas. Y por supuesto una forma de vivir.

La abundancia tiene que ver con la confianza, con la generosidad y la gratitud. La confianza en que siempre encontraremos aquello que necesitamos. La generosidad para compartirlo. Y la gratitud para valorar todo aquello que nos ha permitido llegar hasta este momento presente. Tiene que ver con una autoestima alta. Es imposible estar en la abundancia con una autoestima baja. El amor a uno mismo es abundancia. En definitiva la abundancia es una manifestación del amor. Y el amor nunca es rácano, mezquino, ni tacaño, porque si lo es no es amor. Y finalmente, es la manifestación directa de la Ley de la Atracción. Sólo con pensamientos de abundancia materializamos nuestros deseos y los terminamos viviendo en forma de experiencias que confirman nuestras creencias.

La otra opción, la de la botella medio vacía, es el paradigma de la escasez. Donde la vida se convierte en sufrimiento, miseria y pobreza. La escasez se alimenta del miedo a no tener lo suficiente y la desconfianza en la propia vida. Fija la atención, y por lo tanto atrae, aquello que no tenemos, aquello que nos falta. Desde la escasez el dinero siempre es poco, la salud frágil, las personas alguien de quien "no te puedes terminar de fiar", el tiempo disponible insuficiente, las comodidades un lujo de los otros y el amor un recuerdo muy lejano.

Vivir en la abundancia, siendo lo natural, no es una obligación. Sólo es una opción. Tú decides. Esa es la cuestión.


Etiquetas: ,

enlace permanete de este apunte pulsando sobre la hora:

 

10.11.08

Paradigmas

Abre tu mente.
En la película Matrix, poco antes del "despertar" de Neo, Morpheo le dice; "... sabes algo, aunque lo que sabes no lo puedes explicar. Ha sido así toda tu vida. Algo no funciona, no sabes lo que es, pero ahí está como una astilla clavada en tu mente. Y te está enloqueciendo... Matrix nos rodea. Es el mundo que han puesto ante tus ojos para ocultarte la verdad. ¿Qué verdad? -pregunta Neo- Que eres un esclavo Neo. Naciste en cautiverio, como todos, en una prisión que no puedes ni saborear, ni oler, ni tocar. Una prisión para tu mente."
Así es. Sólo podemos ver aquello en lo que creemos. Y en función de lo que creemos así nos sentimos. Nuestras emociones son reales, pero lo que nos lleva a sentirlas sólo son nuestros pensamientos. Nuestras creencias configuran nuestra realidad, luego buscamos experiencias que nos las confirmen y nos demostramos lo cierto que es aquello que creemos. Esas creencias son los paradigmas. Los paradigmas son nuestro Matrix.
Los paradigmas determinan todo "lo que nos pasa". Determinan nuestra salud, las relaciones con otras personas, tanto las muy próximas (como las relaciones familiares), como las relaciones con extraños. Los paradigmas también determinan nuestra situación financiera, los jefes que nos encontramos o el estrés en el trabajo. Dependiendo de cuales sean los paradigmas así nos enamoramos. Y, por supuesto, determinan eso que llamamos suerte (sea buena o mala suerte).
Lo que crees es lo que terminas materializando. Y como lo materializas refuerzas la creencia, con lo que te lo vuelves a encontrar. Cuando una situación (buena o mala) se repite, con toda certeza hay un paradigma detrás que maneja los hilos de la realidad. Todo problema recurrente está nombrando de manera simbólica las creencias que lo han creado.
Creemos que somos "objetivos", pero eso es sólo una ilusión. No vemos la realidad tal como es, la vemos como somos nosotros.
La realidad nos refleja. O como sostienen otros: nos proyectamos en la realidad.
Los paradigmas son el mapa con el que nos movemos por la realidad. Pero "el mapa no es el territorio", el mapa sólo es una "herramienta" que utilizo para no perderme, para orientarme. Cuando confundo el mapa con el territorio, ... mal asunto.
Wayne Dyer tiene un libro maravilloso, cuyo título original es "Creerlo para verlo", en España se ha editado con el título "La fuerza de creer". Es uno de esos libros que merecen ser leídos varias veces. En él habla de estos temas. También Stephen Covey habla de los paradigmas en "Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva" y de cómo estos determinan nuestra vida.
Puede parecer algo teórico, pero los paradigmas tienen efectos muy concretos en el día a día.
Los construimos, sin darnos cuenta, cuando éramos pequeños. Al principio nos fueron "prestados" y con ellos nos fuimos socializando poco a poco. Lo que mamá nos contaba de la familia, lo que en el "cole" nos explicaban sobre la sociedad, lo que la TV nos fue presentando sobre la vida en cada programa o telediario. Sin darnos cuenta también, los fuimos incorporando y haciendo nuestros. Y poco a poco, fuimos buscando de una manera inconsciente, experiencias reales con las que acreditar la fiabilidad de nuestras creencias. Porque necesitamos sentirnos seguros de lo que creemos. Y cuando alguien cuestiona nuestras creencias, nos inquietamos o las defendemos como si fueran algo nuestro, como si fueran algo real. En el mundo se mata por defender creencias. Sólo son creencias.
Si eres de esos que el éxito te sonríe, disfrutas con el trabajo que haces, te encuentras con personas que te aman, con las que creces y puedes dar lo mejor de ti, si vives tu situación económica con tranquilidad, disfrutas de buena salud y en definitiva te sientes una persona feliz. ¡Enhorabuena! Tus paradigmas te han conducido hasta allí. El camino lo has hecho tú.
Si por el contrario, la angustia está presente en tu día a día, los problemas se repiten, vives en el miedo, la rabia o la tristeza, piensas que no tienes suerte o que siempre terminas en el lugar, en el momento o con la persona inadecuada. Si te sientes infeliz. No lo dudes, revisa tus creencias. Pregúntate: ¿Qué creo yo sobre esta cuestión? ¿Dónde y de quién lo aprendí? Tus creencias están construyendo tu realidad pensamiento a pensamiento, a fuerza de hábito y costumbre. Recuerda que empezamos haciendo nuestros hábitos y ellos terminan haciéndonos a nosotros. Elige bien, elige lo que es mejor para ti. Elige desde la conciencia y el amor. Y cuando las cosas se tuerzan revisa tus creencias y ponle humor. Sólo son pensamientos.

Etiquetas: ,

enlace permanete de este apunte pulsando sobre la hora:

 

3.11.08

Ahora

Algún día la postergación será catalogada como enfermedad. Aparecerá en los manuales de psicopatología y se crearán programas preventivos de salud para evitarla. Hasta es posible que algún laboratorio lance algún medicamento específico para tratarla. Porque si aplazar las cosas es una forma de no vivirlas, la postergación de alguna manera nos está matando poco a poco. Lo no vivido es lo que pesa, lo que nos duele, lo que nos separa de nosotros mismos.

Mi primer trabajo cuando terminé la carrera fue con pacientes de cáncer. De esto hace más de veinte años. Fue en un gran hospital de Madrid. El trabajo consistía en buscar variables psicológicas asociadas a la enfermedad. Fue un trabajo pionero en España, el primero de este tipo si la información que tengo es correcta. Entonces el cáncer era la enfermedad tabú por excelencia. Después llego el sida y le cáncer perdió protagonismo. Del cáncer se sabia poco y se le tenía mucho miedo. En ninguna parte del hospital la palabra "cáncer" estaba escrita. Era una palabra maldita, sólo ponía "oncología". Muchos pacientes, ni sabían que era "oncología" y desconocían o negaban que eso que les estaba matando fuera algo llamado cáncer.


Es sorprendente como la muerte es el tema tabú en la medicina (seguramente en la cultura occidental). Pocos médicos entonces querían ser oncólogos; y hoy en pleno siglo XXI, temas como la eutanasia o el suicidio siguen poniendo los pelos de punta a muchos de ellos. Elisabeth Kübler-Ross, la psiquiatra suiza que trabajó con pacientes moribundos, es la primera que hace una aproximación humana de la medicina a la muerte. Los pacientes podían hablar con ella, lo que nadie parecía estar dispuesto a querer escuchar.


Recuerdo que aquellos pacientes, en aquel hospital, abordaban la muerte de dos formas muy diferentes. Unos la negaban o simplemente la sufrían. Otros la aceptaban como otra parte más de su vida. Entre estos dos tipos de personas había una diferencia básica. Y esta diferencia, era independiente de su edad, sexo, creencias, religiosas, formación o estatus económico.


Los que sufrían la muerte, sencillamente no habían vivido su vida. Habían postergado, esperando otro momento y otras circunstancias. Y en ese tramo final, lo no vivido venía a saldar la "vida aplazada".


La vida aplazada está llena de miedo. El miedo a ser uno mismo. A vivir la propia vida. A ser diferente. A la opinión de los demás. A equivocarse. En aquel hospital y con aquellos pacientes, aprendí que lo "no vivido" es lo que en realidad nos angustia en el momento final y lo que envenena el momento presente. El veneno de lo aplazado tiene una entrada suave como un buen vino, pero su efecto es letal como el cianuro.


Los pacientes que habían vivido su vida a su manera, con sus aciertos y sus errores, pero tomando decisiones y asumiendo riesgos, también vivían su muerte. Aprovechaban para despedirse y rodearse de las personas que amaban. Podían hablar con tranquilidad y honestidad de lo que sentían. Se ponían en paz con ellos mismos y preparaban los últimos días como quien prepara un viaje. Algunos decidían hacer "la última locura" de su vida y otros sencillamente volvían a sus pueblos. No parecían angustiados. Y muchos afirmaban haber tenido una buena vida y se mostraban agradecidos.


La postergación es veneno para la autoestima. Cada indecisión o cada acto postergado, pesa sobre nosotros como una enorme carga, la carga de lo no vivido. Y nos vampiriza chupándonos la energía y la ilusión. He visto personas sanas que se sienten sin fuerzas, cansadas y que vivir les supone un esfuerzo agotador, que cuando empiezan a dar salida a lo aplazado, comienzan a sentirse ligeras, más llenas de energía y mucho más felices con ellas mismas y con la vida en general.


Nadie piensa que cada día, cada momento, puede ser el último. Pero realmente puede ser el último. A las personas con las que trabajo, cuando abordamos estos temas hay dos recomendaciones que les sugiero:

La primera tiene que ver con las resistencias: "Si te da miedo o pereza, sencillamente hazlo. No lo postergues, los fantasmas del miedo y la pereza crecen cuando nos quedamos parados".

La segunda tiene que ver con la forma de hacerlo, algunas personas se quedan paralizadas porque no saben como ponerse en marcha. Y siempre me preguntan "¿Cómo lo hago?. Dime cómo lo tengo que hacer". Siempre les respondo lo mismo: "da igual como lo hagas, el "ahora" es el cómo. Simplemente empieza".



.


Etiquetas: ,

enlace permanete de este apunte pulsando sobre la hora:

 

28.10.08

Aceptación

La ciudad del sufrimiento está construida sobre los cimientos de lo no aceptado. Tiene amplias avenidas por donde circula la queja y la indecisión. Altos y sólidos edificios habitados por la crítica, el miedo, la culpa y la vergüenza.

Cuando alguien sufre se que se resiste a aceptar algo. Normalmente algo que tiene que cambiar.

Branden, uno de los primero autores que llegó a mis manos cuando empecé a interesarme por la autoestima, habla de la aceptación como uno de los ingredientes imprescindibles en la receta de la autoestima. En su libro "Como mejorar su autoestima" (1987), aclara que "aceptar no significa necesariamente gustar. Aceptar, no significa que no podamos imaginar o desear cambios o mejoras. Significa experimentar sin negación ni rechazo que un hecho es un hecho". Deja muy claro que aceptarse no es gustarse, aceptarse es "parar la guerra con uno mismo".

"Parar la guerra con uno mismo". Merece la pena repetirlo varias veces, lentamente: "parar la guerra con uno mismo". Las luchas más encarnizadas y sangrientas, las más crueles e inútiles, siempre son contra uno mismo. Nadie mejor que tú sabe donde te duele más. Cuando entiendes que el sufrimiento es el resultado de esa guerra sorda e interna, muchas veces inconsciente, empiezas a firmar tu particular tratado de paz.

Aceptación no es sinónimo de resignación. La aceptación guarda relación con la comprensión, con asumir la propia responsabilidad y es el arranque del cambio. Aceptar es dejar de confundir lo que me pasa con lo que siento. Resignación, a mí me suena más a aguantarse, a quedarse atascado y no cambiar, a sufrimiento inútil, a "no hay salida". En realidad son dos formas de abordar la realidad, muy diferentes.

Cada "debería" es también una falta de aceptación.

La aceptación es el comienzo, no el final. El el primer paso que te saca de la resistencia contra lo que "deberían" ser las cosas (o tú mismo) y te devuelve la responsabilidad y el poder del "¿Qué vas a hacer?". La aceptación detiene la lucha agotadora y estéril de las quejas y las críticas.

La aceptación es el antídoto de la vergüenza, y la culpa. Te coloca en el momento presente. En un "bueno, tal vez esto no es lo mejor... pero es lo que hay para empezar, lo que ocurre en este momento... ¿Qué puedo hacer yo para empezar a cambiar las cosas?". Es un planteamiento mucho más sano y constructivo que criticarte o quejarte y no aceptar lo que eres o lo que te pasa. Cuando aceptas, empiezas a desbloquearte, empiezas a buscar alternativas, a reconocer y poner en marca todo tu poder de cambio. Cuando aceptas, paras tu lucha personal y empiezas a construir otra realidad.



.

Etiquetas:

enlace permanete de este apunte pulsando sobre la hora:

 

20.10.08

Coherencia

Hay personas que viven "a medias". Las decisiones las toman a medias, en las relaciones están a medias, los tratamientos médicos los siguen a medias o los trabajos los hacen a medias. Todos sus proyectos son a medias. Tomar una decisión firme o una postura definitiva les cuesta y sienten que les coloca entre la espada y la pared.

Vivir a medias es como respirar a medias o dormir a medias. Termina por faltarnos el aire y siempre estamos cansados. Vivir a medias, al final se traduce en malestar, sufrimiento y enfermedad. Por eso las personas que viven a medias se quejan y sienten miedo y angustia. La neurosis se establece en esa zona intermedia donde las cosas son y no son al mismo tiempo. Para estas personas, nada termina definitivamente y nada termina por comenzar. Tienden a ser complacientes y tanto los compromisos como las decisiones no les gustan ya que les obligan a colocarse en una posición concreta y clara. Es en la indeterminación donde encuentran la seguridad tibia, infantil e imaginaria de la indefinición y la ambigüedad. No aceptan que en esta realidad espacio-tiempo, elegir es renunciar.

La coherencia es una de las claves de la autoestima. En realidad, no hay autoestima sin coherencia. Entre otras cosas porque tampoco existe autoestima a medias. Cuando alguna persona en algún curso o conferencia me pregunta "¿no es malo tener tanta autoestima?" sé que no me he explicado claramente. La autoestima es el equivalente psicológico a la salud en medicina. ¿Alguien se pregunta si es malo tener demasiada salud? Yo nunca he escuchado esa pregunta. Con la misma certeza que sabemos que una salud a medias es sinónimo de patología y enfermedad. Quererse solo un poco o quererse a medias es indicador de una autoestima deficiente. Uno se quiere o no se quiere, pero no se quiere a medias.

La coherencia no admite la indefinición. O estamos o no estamos, pero no estamos a medias. Nos lleva a hacer apuestas y compromisos reales y consecuentes. No admite las apuestas con dinero de mentira.

La coherencia nos obliga a alinear pensamientos, emociones y acciones. Soy coherente cuando hago lo que pienso y me siento bien haciéndolo.

La coherencia casi nunca es complaciente, incluso puede resultar socialmente incomoda. Pero siempre inspira el respeto propio y de los demás. El comportamiento coherente siempre se puede explicar sin temblores en la voz y manteniendo la mirada. Seguramente nada produce una seguridad tan sólida como hacer lo que sabemos y sentimos que tenemos que hacer.

Incluso cuando las acciones coherentes no dan los resultados esperados, alimentan la confianza y la autoestima, porque nos alejan del miedo y nos devuelven el poder y el valor de vivir nuestra vida, la única que realmente podemos vivir.

El vídeo es el final de la película "El club de los poetas muertos". Siempre me emociona la coherencia de esos chicos, la apuesta y el riesgo asumidos. La coherencia es otra puerta a la libertad. Si no has visto la película, tal vez no lo entiendas muy bien, pero en este caso tienes una oportunidad maravillosa de disfrutar viéndola.






Si no puedes ver el vídeo actualiza tu lector de películas flash desde este enlace:
http://www.adobe.com/shockwave/download/download.cgi?P1_Prod_Version=ShockwaveFlash&Lang=Spanish

.

Etiquetas:

enlace permanete de este apunte pulsando sobre la hora:

 

6.10.08

Lo normal

Lo que llamamos “lo normal” es sólo una fantasía. Lo normal sólo existe en nuestras cabezas. Y lo hemos construido para sentirnos seguros. Porque si “lo que nos pasa es lo normal”, respiramos más tranquilos.

Lo normal es un producto imaginario, una referencia estadística, un constructo social. ¿Qué es lo normal? Lo normal es una palabra vacía que no dice nada. Lo que para mi abuela era normal, para nosotros es una reliquia desactualizada. Lo que para unas culturas es normal, para otras es una perversión. Pero necesitamos lo normal.

Lo normal lo hemos construido desde que éramos pequeños con las creencias, las costumbres, los hábitos, las reglas del juego que hemos vivido día a día. Lo normal lo consensuamos en la adolescencia identificándonos con nuestro grupo de referencia y siguiendo modas que nos hacían parecer iguales aunque no las entendiéramos o no nos gustaran; hasta que nos acostumbramos a ellas y se hicieron normales. Lo que en una casa era lo normal, en la otra era una excepción. Lo normal lo transmitimos a nuestros hijos como nos fue transmitido a nosotros. Les pasamos el relevo de lo normal y nos sentimos mucho más tranquilos.

Lo normal, se marca con los límites de lo predecible, lo habitual, lo conocido, lo frecuente, lo de siempre y lo que hace todo el mundo. También están dentro de lo normal, los prejuicios y la cultura. Dentro de esos límites está el terreno de lo normal. Y con esos límites construimos nuestro corralito, donde nos sentimos seguros porque sabemos como funcionan las cosas y tranquilos porque todo es conocido y familiar. El corralito de lo normal es necesario en determinados momentos, pero si toda la vida la hacemos dentro del corralito, éste se convierte en una trampa. En un cepo que nos oprime, una jaula que nos mantiene a salvo de vivir.

La vida esta fuera del corralito. Las oportunidades están fuera del corralito. Crecer significa superar los límites del corralito, los límites de lo normal. Fuera está lo incierto, lo misterioso, lo raro, lo infrecuente, lo desconocido, lo excepcional, lo atípico. Y lo de fuera nos pone la carne de gallina o mirada de extrañeza. Fuera sentimos miedo. Es lógico, si con nuestros límites construimos un corralito en el que nos sentimos seguros, fuera tiene que haber algo que nos cree inseguridad, temor, desconfianza y sensación de invalidez o peligro.

Nuestros límites nos aprietan, nos hacen prisioneros. La vida siempre está fuera. Y vivir, significa asumir el riesgo. La vida está fuera de la jaula.

Cada “no puedo” es un límite. Cada “es imposible”, “no valgo”, “no sé” es un límite. Cada “¿qué va a ser de mí?” es un límite. Cada pensamiento victimista, invalidante, culpabilizante o autocompasivo, es un límite. Cada queja y cada crítica denuncian nuestros límites. Y por supuesto, cada miedo es un límite. La vida está más allá de los límites. Y cuando nos demostramos que somos capaces de asumir el riesgo, de creer en nosotros y de confiar en la vida; entonces crecemos.

La libertad está fuera de la zona de confort del corralito. La libertad está al otro lado del miedo. La sensación de plenitud, de conexión con el momento presente, la esperanza y la ilusión, están fuera del corralito. Siempre hay otra forma de vivir, las reglas del juego siempre se pueden reescribir, las costumbres cambiar o inventar otras nuevas. Siempre hay otra manera de hacer las cosas, aunque en este momento no sepamos cual es. Ser proactivo, ser responsable, ser capaz, significa utilizar tu poder para hacer de tu vida un espacio de crecimiento y felicidad. Tú pones el límite.

Cada vez que mueves los límites del corralito creces, cada vez que vas mas allá de tus costumbres creces, cada vez que superas un “no es posible” creces.

Atrévete… la vida está ahí afuera y te está invitando.

En el vídeo vas a conocer a Nick, él ha encontrado “otra manera” fuera de lo normal. Pero lo mejor es verlo con la mente abierta.


Etiquetas: ,

enlace permanete de este apunte pulsando sobre la hora:

 

29.9.08

Intención

Algún día podremos medir la intensidad de la intención y la fuerza del pensamiento. Lo podremos medir como hoy medimos la temperatura o la velocidad, y sabemos cuando tenemos fiebre o cuando vamos demasiado rápido. Cuando ese día llegue nos parecerá obvia la relación entre lo que pensamos y como se conduce nuestra vida.

Cada vez más personas son conscientes de sus pensamientos y los tratan con atención y cuidado. Como una mercancía delicada y en algunos momentos como una mercancía peligrosa. Pero aun la mayoría da poca importancia a su intención, a sus pensamientos o sus palabas. Decimos “son sólo palabras”, o “solamente es una idea”. O algo muy habitual “lo digo en broma” (con envoltorio de bromas se han entregado verdaderas bombas).

¿Exagerado? ¿Excesivo? Tal vez, pero mi experiencia clínica de más de 20 años confirma claramente lo que estoy diciendo.

Cada pensamiento tiene un efecto. Cada palabra que decimos o pensamos, de alguna manera nos afecta y afecta a nuestro entorno. Lo he comprobado en cuestiones de salud, económicas o de relación. Lo he comprobado yo y otros muchos profesionales. En realidad no tiene ningún mérito, se puede comprobar en el día a día, es suficiente con observar con la mente abierta y darse cuenta de las consecuencias.

“Allí donde pongo la atención eso se expande”

Esto tendría que ser lo primero que aprendiéramos en la escuela. Es la primera regla de la autoestima a la vez que la formulación de la Ley de la atracción. Es como la fuerza de la gravedad, no hace falta creer en ella, funciona tanto con los que la conocen como con quienes la ignoran. Simplemente se cumple.

Cuando pienso algo, es como cuando ingiero algo. Tiene un efecto en mi organismo. Y de la misma manera que hay alimentos que me sientan bien y alimentos que me sientan mal (y también hay venenos y medicinas, no lo olvidemos), hay pensamientos que me hacen bien y pensamientos que me hacen daño. Sólo los niños pequeños se meten cualquier cosa en la boca, con las consecuencias que eso tiene.

¿Qué pensamientos me hacen daño? Las quejas y las críticas son veneno para la autoestima. Simplemente retirarlas del “catálogo” de pensamientos, sin hacer nada más, y la autoestima mejora significativamente. Es suficiente hacer la prueba unos días para notar los efectos. Cualquier otro tipo de pensamiento relacionado con la culpa, el rencor, las preocupaciones, la vergüenza o el miedo, también es recomendable sacarlo del catálogo. Todos ellos son indicadores de baja autoestima y hacen que siga bajando.

¿Qué pensamientos nos ayudan? La gratitud, la valoración y todos aquellos que transmiten amor.

Al final, detrás de cada pensamiento y cada palabra hay una intención. Pensamientos y palabras son medios. La intención en el fin. ¿Tenemos clara la intención cuando abrimos la boca? ¿Qué intención hay detrás de una queja? ¿Y detrás de una crítica? ¿Y detrás de un gracias? La intención es poderosa. Alinea los pensamientos, favorece emociones y orienta acciones. La intención marca la dirección de nuestra conducta y sin una intención clara estamos perdidos y confundidos.

Parece ser además que la intención no sólo afecta a quien la tiene. Parece que también afecta a la materia física. La física cuántica así lo confirma. Y las controvertidas experiencias sobre el agua del japonés Masaru Emoto también van en esa línea. Su obra “Mensajes del agua” (2003). “Es el resultado de los trabajos de investigación procedentes del análisis del agua de diversos países y procedencias mediante la utilización de resonancia magnética. Esto permite la observación del HADO (energías sutiles relacionadas con la consciencia) y nos lo muestra con magníficas imágenes del agua cristalizada. Cómo ésta se ve influida por diversos factores como la música o la consciencia de las personas. La obra evidencia que los pensamientos y las emociones pueden alterar la estructura molecular del agua y nos hacen comprender la forma tan íntima en que están conectados los seres humanos y el Universo. Es un bello testimonio de que formamos un todo indivisible y abre las puertas a nuevas formas de sanación y conservación de la salud”.

En la misma línea Lynne Mctaggart con “El experimento de la intención” (2008) “nos muestra que los pensamientos e intenciones son mucho más poderosos de lo que pensábamos, pues poseen una energía que pueden cambiar la realidad física. Esto quiere decir que los podemos usar para mejorar nuestras vidas, para curar nuestros cuerpos y para ayudar a pacificar nuestro planeta. Naturalmente, no todos los pensamientos tienen el mismo poder. Por ello la autora nos explica, las técnicas más efectivas para aumentar el poder de nuestros pensamientos e intenciones, para así obtener resultados concretos en nuestras vidas. Además nos invita a participar en el mayor experimento jamás realizado acerca del dominio que la mente tiene sobre la materia”.



.

Etiquetas:

enlace permanete de este apunte pulsando sobre la hora:

 

22.9.08

Autosabotaje

Decimos que tenemos mala suerte. O que es difícil lograr determinadas metas. Pero lo que a veces nos cuesta ver es que somos nosotros mismos los que estamos saboteando nuestro éxito. Las razones pueden ser muy diversas: sentimiento de no merecimiento, falta de permiso para el éxito, mandatos sobre el esfuerzo pero no sobre los logros, sentimientos de culpa que hacen del autosabotaje una forma de castigo… pero al final todas confluyen en el mismo punto: baja autoestima. Por supuesto, son conductas inconscientes.

Louis Binstock, menciona “10 causas frecuentes de fracaso”, que son 10 pistas para identificar conductas de autosabotaje:

1- Culpar a los demás: Echar directamente la culpa a otros de lo que nos pasa es la segunda puerta del victimismo. La práctica de acusar a los demás explica no solo la mitad de nuestros fracasos, sino también nuestro fracaso a la hora de aprender de nuestros errores. Cuando culpamos a los otros cedemos nuestro poder y nos quedamos atascados. Nada puede cambiar hasta que el “culpable de nuestra desgracia” no haga nada por cambiarlo. No reconocemos el fracaso como algo nuestro y, por consiguiente, ni aprenderemos ni le daremos solución.

2- Tendencia a culparnos de todo: ¿Se preguntaba antes cual sería la primera puerta del victimismo? Pues es esta. Seguramente no haya una emoción más inútil y paralizante que la culpa (bueno, la vergüenza también tiene lo suyo). Como dice Dyer, “por muy fuerte que sea el sentimiento de culpa, jamás soluciona nada”. La autocompasión destruye a más personas que cualquier otra cosa, y culparse a uno mismo es una de las principales causas de autocompasión. Puedes culparte todo lo que quieras, sufrir hasta enfermar, que la culpa solo le traerá más sufrimiento.

3- No tener metas: “Es tan cómodo dejarse llevar… algunas personas pasan por la escuela (el instituto o la universidad) como si le hicieran un favor a sus familias. En el trabajo, siguen el mismo patrón parece que hacen un favor a otros y sólo les preocupa cobrar a fin de mes. No tienen una meta”. No tener una meta es bastante pobre, tal vez la pobreza empieza por ahí, por no saber a donde dirigir la propia energía. Pero conformarse con una meta de pacotilla, es tal vez más triste. Esas metas nebulosas en forma de “oportunidad que llegará en algún momento”. Esperar que surja algo, mientras se van perdiendo oportunidades.

4- Escoger las metas equivocadas: Hay hombres y mujeres que consiguen éxitos muy sonados, pero que en la intimidad de los divanes confiesan tener una terrible sensación de fracaso. Después de lograr resultados, después de tanto esfuerzo, descubren (seguramente lo sabían desde el principio), que eso que han conseguido no les dice nada, que les deja vacios. Cuando seguimos las metas de “los otros”, el éxito siempre tiene sabor de fracaso.

5- Buscar un atajo: Es natural seguir la ley del mínimo esfuerzo. Y buscar el camino más corto parece una opción inteligente, sin embargo, ¡cuidado con los atajos! Muchas veces son el mejor camino para llegar a ningún sitio. El trabajo duro no suele ser placentero (aunque dependerá de la actitud y de la meta), pero felicidad y esfuerzo guardan una curiosa relación. Lo que no se ha “ganado” deja un poso de insatisfacción. Es frecuente que el atajo sea la causa de un éxito efímero e insípido.

6- Tomar el camino más largo: Hemos visto que no hay que “hacerse el listo”, pero tampoco hay que ser tonto. Buscar el camino más largo es ponerse obstáculos, hacer difícil lo fácil, postergar la acción y perder oportunidades. Hay personas que les gusta complicar las cosas o que no se ponen en marcha hasta que las cosas se convierten en crisis.

7- Descuidar las cosas pequeñas: ¡Cuantos sabotajes hay detrás de esa falta de “detalle pequeño”! Llegar tarde a una cita, no ir vestido de la forma adecuada, descuidar la presentación de un informe, no saludar a determinada persona… No son los aspectos claves, no son lo importante del asunto, pero descuidándolos estamos mostrando falta de interés, cuidado y calidad por lo que hacemos. Estamos diciendo algo así como “no me importa mucho en realidad”. Hay personas (y empresas) que se sabotean por olvidar los pequeños detalles.

8- Abandonar demasiado pronto: Elihu Root dijo en una ocasión: “los hombres no fallan, dejan de intentarlo. Hace falta inteligencia y perseverancia para saber que la medida del éxito no es la suerte, ni las oportunidades que te da el juego, sino la conquista del fracaso”.

9- La carga del pasado: Los recuerdos pueden infundirnos coraje, confianza y fuerza; o pueden mantenernos paralizados en una nube de inercia y derrota. La tentación de navegar por el pasado, puede ser el cerrojo que nos impide entrar en el presente y abordar el futuro. Nuestro impulso ha de ser siempre hacia adelante. La vida es desarrollo, y si dejamos de crecer por miedo a lo nuevo, estamos negando la vida.

10- No sentirse merecedor: Son muchas las personas que tienen el mandato de que el éxito no es para ellos. Luchan por conseguirlo, se esfuerzan, lo intentan, pero al final no lo logran. Tienen en su inconsciente la semilla del fracaso, la orden “eso no es para ti… tú no vales… tú no puedes”, alguien la puso allí en la infancia y les ha impedido llegar a cosechar el verdadero éxito. Al final, cuando están a punto de lograrlo, algo se tuerce, otro llega antes y se lleva los resultados de un esfuerzo de años.

El “pueden porque creen que pueden” de Marco Aurelio, dibuja la frontera entre los que apuestan por ellos mismos hasta el final. O entre los que sólo lo intentan, con todo el esfuerzo, es verdad, pero sin ningúnn resultado. Intentar no es conseguir. Dyer dice a sus pacientes: “hágalo o no lo haga, pero por favor no lo intente”.


Etiquetas:

enlace permanete de este apunte pulsando sobre la hora:

 

15.9.08

Educación para el éxtio

Og Mandino, un experto en temas desarrollo personal sostiene que el éxito se aprende. Yo también lo creo. Y creo que, o se nos prepara para descubrir y hacer crecer nuestro talento y potencial humano, y lograr nuestro éxito. O simplemente se nos “domestica” para saber hacer unas cuantas cosas (algunas muy bien hechas todo hay que decirlo) y no dar problemas. Desde este punto de vista, los resultados se polarizan:

· GRUPO-1: Adultos felices, con una autoestima sana, conscientes y responsables de cómo cada uno de sus actos influye en su entorno medioambiental y social. Que disfrutan con lo que hacen porque aman lo que hacen, ya sea en el ámbito personal o profesional. Toda su conducta es la expresión del amor y libertad que sienten por ellos mismos. Y lo proyectan en su salud, en su imagen, en el contacto que tienen con cada ser vivo, en cada pensamiento y en cada acto, en la gestión de la riqueza, en el cuidado del planeta. Son personas que ríen, que tienen ilusiones, proyectos y sueños, que están dispuestas a “arremangarse” para trabajar y construir una vida mejor. Están posicionados en un paradigma de abundancia, tienen una actitud proactiva ante las circunstancias y transmiten la alegría de estar vivos. A este grupo pertenecen el hombre autorrealizado de Maslow y la persona libre de zonas erróneas de Dyer. Son personas dispuestas que creen en un futuro mejor y trabajan por conseguirlo. Aunque aun son minoría cada vez se descubren más personas interesadas en entrar a este grupo. Porque se puede aprender a pertenecer a este grupo, el éxito se aprende. Estas personas han logrado su éxito fuera de los programas educativos oficiales y habituales. Han empezado por conocerse mejor a sí mismas identificar sus áreas de crecimiento y sus puntos fuertes. Han aprendido de su experiencia personal (de los errores y los aciertos) y han puesto mucha atención en la experiencia de otras personas con las cualidades antes mencionadas. Se han “trabajado” a través de programas de crecimiento personal, lecturas de autoayuda, sesiones de psicoterapia y programas de coaching. Su trabajo ha dado resultados internos y externos. Y cuando estás con ellos transmiten una sensación de seguridad, humildad y triunfo personal.

· GRUPO-2: El otro grupo es más conocido. Es lo que más abunda hoy. El resultado de los programas educativos basados en la memorización de conocimientos y en la “adecuación a la curva normal”. Son programas socializantes donde el objetivo es “domesticar” a la persona, integrarla en el grupo, normalizarla y hacerla semejante a otras. Programas que no mencionan, como si no existieran, temas como las emociones, la materialización o la autoestima. El precio también lo conocemos. “Niños grandes buenos y complacientes” que evitan causar problemas. “Niños rebeldes y adolescentes más allá de los 40” que han hecho de la crítica, la queja y el inconformismo improductivo su seña de identidad. Personas cansadas de vivir una vida tranquila, llena de comodidades y carente de toda ilusión, reto y estimulo. Adictos a sustancias, personas o actividades, que hacen de su dependencia la forma de escapar de si mismos. También son decisiones con una visión de “pan para hoy y hambre para mañana”. Miedo a muchas cosas, más o menos disimulado. Miedo al éxito y sentimiento de extrañeza frente a la felicidad. Actitudes predominantemente reactivas, desde las que esperamos que la solución siempre venga dada por otro. La excelencia como palabra, pero en el fondo da miedo ya que nos aleja de la curva normal. En fin, un panorama estable, que ya es mucho; mediocre que favorece la depresión y la neurosis social.

Mandino en su libro “La universidad del éxito” dice que hay un “éxito personal”, que es el que en realidad cuenta, el importante y el de verdad. Signifique lo que signifique la palabra éxito para el individuo. Y un “éxito social”, donde los demás reconocen nuestro triunfo. A veces podemos confundirnos y triunfar para los demás: estudiamos la carrera universitaria que quieren en casa a pesar de que no nos interesa, buscamos los amigos o la pareja que se espera de nosotros aunque no tengamos mucho en común, cuidamos la salud como lo hace la mayoría aunque eso nos esté matando, hacemos el tipo de vida que se supone debemos tener aunque en el fondo no nos sintamos ni realizados, ni felices. Pero los demás reconocen nuestros esfuerzos y logros, y los valoran. Sentimos que somos como los demás, y nos tranquilizamos. No somos felices, pero nos acostumbramos a la mediocridad emocional, como nos acabamos acostumbrado a la china en el zapato. Al final, esto no funciona.

Sobretodo, porque el éxito y el triunfo tienen que ser personales. Para Og Mandino, “el éxito no es una camisa de fuerza, no es un molde en que debamos ser fundidos. No es algo rígido. Es tan individual como las huellas dactilares o la mirada. Lo único que necesitamos es coraje para ser (y conseguirlo) nosotros mismos”.

Su receta para el éxito incluye:

· Propósito: “Debemos saber que en lo que sea que hacemos, estamos avanzando hacia una meta (eso significa haberla definido previamente). Carecer de objetivo es el peor enemigo del éxito”.

· Es un promedio de aciertos: Es interesante ser consciente de este aspecto. No es, se tiene o no se tiene. “No es una sola pieza, no todas las horas ni todos los días son exitosos. Hay cumbres de éxitos separadas por valles de fracasos… una vida de éxitos tendrá días (incluso años) de temporadas difíciles”.

· Exige un coste: “No se consigue gratis… la alegría del éxito se compensa con el esfuerzo por conseguirlo… existe una incapacidad innata para disfrutar de aquello que no nos hemos ganado. Los divanes de los psicoanalistas están hundidos por el peso de las mimadas mujeres de mediana edad que tienen casi de todo lo que han pedido, pero que curiosamente son incapaces de descubrir ninguna alegría en la vida”.

· Hay que disfrutarlo: “Quizá se haya ganado con lágrimas, pero hay que coronarlo con risas”.

· La espiritualidad: “Es difícil imaginar que nadie se sienta exitoso sin sentirse también relacionado con los grandes propósitos de la vida”.

Otros muchos han tratado el tema del éxito de una manera espléndida. Stephen R. Covey, en “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”. Otro libro práctico y maravilloso es el de Wayne Dyer “Tus zonas erróneas”, también del mismo autor “Diez secretos para el éxito y la paz interior”. En una línea más espiritual “Las siete leyes espirituales del éxito” de Deepak Chopra. Y por último me encanta el cuento lleno de verdades de Alex Rovira “Los 7 poderes”, estos son los cuentos que nos hacen mejores, adultos verdaderos y personas íntegras. Cualquiera de ellos, podrían ser programas completos de asignaturas en las que aprender a sentirnos mejor con nosotros mismos, responsabilizarnos de nuestra felicidad y construir un planeta medioambiental y social más sano y enriquecedor para nosotros y las generaciones futuras.





.



Etiquetas: ,

enlace permanete de este apunte pulsando sobre la hora:

 

8.9.08

Visualización

La primera vez que escuché algo sobre visualización estaba estudiando psicología en la universidad. No recuerdo que fuera un concepto que apareciera en alguna de las asignaturas. Seguramente alguien me lo comentó fuera del ámbito académico o lo leí en alguna parte. Da igual, en aquel momento aquello me sonó “poco serio”.
Necesité algún tiempo, algunas lecturas, algunas experiencias y conocer a algunas personas, para abrir la mente y dejar a un lado los prejuicios. Y decidí probar.
Entonces volví a pensar que la visualización era un método “poco serio”. En realidad era algo fantástico. Era divertida, más o menos fácil y lo mejor es que daba resultados. Daba unos resultados sorprendentes. Recordar algunos de esos resultados me hace sonreír.
La técnica es bastante sencilla. Basta con imaginar con el máximo número de detalles aquello que se quiere conseguir. Y vale todo. Realmente vale todo. El poder de la imaginación es enorme. Y se puede materializar tanto lo deseado como lo temido. Por lo que es recomendable evitar hacerse “películas mentales” con finales no felices. Uno se limita a visualizar el resultado final, no es necesario (y seguramente no sea recomendable) imaginar el proceso. Es como cuando vamos al restaurante. Sólo le pedimos al camarero lo que queremos comer. Pero no entramos en cocina. Uno simplemente se visualiza con lo que quiere lograr.
Es recomendable buscar un lugar tranquilo, cerrar los ojos y empezar a “ver” lo que queremos conseguir. Es muy importante introducir detalles: colores, formas, expresiones, sonidos, texturas… vernos a nosotros mismos con lo que estamos visualizando. Y mientras visualizamos hay que buscar un “tono emocional” positivo. La visualización es mucho más efectiva si la realizo sintiéndome bien. No tiene por que durar mucho tiempo, bastan unos quince minutos diarios. Lo que sí es importante es ser disciplinado y regular. Ha de hacerse a diario. Se ha demostrado efectiva en los entrenamientos deportivos, los deportistas de élite están muy acostumbrados a utilizarla. En el tratamiento de determinadas enfermedades, se emplea en el tratamiento del cáncer y las enfermedades autoinmunes. En las empresas se utiliza frecuentemente en las negociaciones y presentaciones en público. Incluso hay quien emplea la visualización para encontrar aparcamiento. En realidad es una técnica sencilla y potente creo que tendría que enseñarse en los colegios.
Visualizar es como aprender a nadar. La única forma de terminar aprendiendo es haciéndolo. No todo el mundo está igual de facilitado. Hay personas más visuales que otras pero incluso así yo recomiendo probar. Shakti Gawain en su libro "visualización creativa explica como hacerlo y da diferentes técnicas para facilitar el proceso de visualización. Afirma que existen “cuatro pasos básicos para que la visualización sea efectiva: 1º decida su objetivo, 2º cree una imagen o una idea clara, 3º concéntrese a menudo en ello y 4º transmítale energía positiva”. Hay muchos otros libros que explican el proceso. Pero tal vez ella tiene la virtud de explicarlo de una forma muy “casera” y eso lo hace sencillo, familiar y asequible. Lo más importante es ponerse a hacerlo. Pasar a la acción. La visualización es la antesala de la acción, visualizando empezamos a hacer. Y por supuesto, insistir una y otra vez, La visualización es una disciplina que requiere tiempo y perseverancia.
No sé explicar bien porque funciona. Lo que sin duda más me convence es que se trata de un proceso de autosugestión que nos “facilita y sensibiliza” para lograr el objetivo. También resulta muy convincente el hecho de que la visualización sea un mecanismo que pone en marcha la “Ley de la atracción”, sobre la que hay mucho que hablar y da para otro post específico.
En definitiva te animo a que pruebes.



Etiquetas:

enlace permanete de este apunte pulsando sobre la hora:

 

1.9.08

Proactividad

“Proactividad” es una de mis palabras favoritas. Es sinónimo de “Vivir, como actitud básica”, de “hacer que las cosas me pasen”, es el motor de la materialización y la puerta de la libertad y la responsabilidad. Sin proactividad no es posible la autoestima y por lo tanto la felicidad.

Me sorprende que aun no esté en el Diccionario de la Real Academia Española, al menos yo no lo he encontrado en la versión vigésimo segunda (está en preparación la vigésimo tercera, tal vez esté allí). Afortunadamente estamos en el siglo XXI y además del diccionario de toda la vida (que por cierto es fantástico consultarlo a través de internet, rae), existe Wikipedia y allí sí se menciona el termino proactividad y lo define “como una actitud en la que el sujeto asume el control de su conducta vital de modo activo, lo que implica tomar la iniciativa en el desarrollo de acciones creativas y audaces para generar mejoras, haciendo prevalecer la libertad de elección sobre las circunstancias de la vida. El concepto opuesto es la reactividad o tomar una actitud pasiva y ser sujeto de las circunstancias y por ende, de los problemas”.

Sobre proactividad también hablan mis autores favoritos. Parece que el término fue creado por Viktor Frankl, el psiquiatra judío que fue prisionero en los campos de concentración naci durante la Segunda Guerra Mundial. Frankl habla de proactividad en su libro “El hombre en busca de sentido” (1946). Stephen R. Covey autor de “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva” (1989) habla de ella como él 1º hábito. Para Covey la proactividad significa tomar la iniciativa, asumir la responsabilidad de la propia vida y nuestra conducta en función de nuestras decisiones (palabra clave) y no de nuestras condiciones. Dice: “Tenemos la iniciativa y la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan… Lo que nos daña, mucho más que lo que nos sucede, es nuestro consentimiento a lo que nos sucede… Admito que esto es difícil de aceptar emocionalmente, en especial si durante años y años hemos explicado nuestra desdicha apelando a las circunstancias o a la conducta de algún otro. Pero hasta que una persona no pueda decir, profunda y honestamente: soy lo que soy como consecuencia de mis elecciones de ayer; tampoco podrá decir: elijo otra cosa”.

También propone la proactividad de una forma más implícita Wayne W. Dyer autor de “Tus zonas erróneas” (1976) cuando habla de hacedores: “si quieres que el mundo cambie, no te limites a lamentarte. Haz algo. En vez de desperdiciar tus momentos presentes con todo tipo de ansiedades inmovilizantes respecto a lo que estas postergando, hazte cargo de esa odiosa zona errónea y vive ahora. Sé un hacedor, no una persona que únicamente desea, espera o critica”

Alex Rovira ha hecho de su libro “La buena suerte” (2004) además de un cuento delicioso todo un tratado para el desarrollo de la proactividad: “decima regla: crear buena suerte es preparar las circunstancias a la oportunidad. Pero la oportunidad no es una cuestión de suerte o azar: ¡siempre está ahí! Crear buena suerte únicamente consiste en crear circunstancias. Y dado que la buena suerte es crear circunstancias, la Buena suerte solamente depende de ti. A partir de hoy, ¡Tú también puedes crear buena suerte!”.

Hay algunas citas que le tomo prestadas a Alex Rovira, nos recuerdan que la proactividad no es algo nuevo de los últimos años:

“¿Circunstancias? ¿Qué son las circunstancias? ¡Yo soy las circunstancias! Napoleón Bonaparte.

“El hombre sabio crea más oportunidades que las que encuentra”. Francis Bacon.

“Sólo triunfa en el mundo quien se levanta y busca las circunstancias; y si no las encuentra, las crea”. George Bernard Shaw.

“Existe una puerta por la que puede entrar la buena suerte, pero la llave la tienes tú” Proverbio japonés.

La proactividad me parece fascinante porque nos devuelve la libertad y el poder. La libertad para abrir la mente e ir más allá de las circunstancias. Y el poder de hacer que las cosas pasen. La proactividad es básicamente: conciencia, responsabilidad, decisión y acción. La persona proactiva dice: yo puedo. Seguramente muchas veces desconozca el cómo, pero la determinación de lograr lo que quiere y no rendirse le llevarán a conseguirlo.

Los vídeos son de Steven Jobs y su vida (como la de cada vez más personas) es indudablemente un ejemplo de proactividad. Aquí le vemos leyendo su discurso a los graduados de la Universidad de Stanford en 2005. En él habla de cómo salió de Apple en 1985, de la vida y de la muerte.



Etiquetas: ,

enlace permanete de este apunte pulsando sobre la hora:

 

25.8.08

Actitudes básicas