nada

15.6.09

Demasiado

Cada vez que escucho un "demasiado" se me activa el sistema de alarma. Y si soy yo quien lo digo, se me activa doblemente.

Todo "demasiado" como asegura el Diccionario de la Real Academia señala algo excesivo. Y ya sabemos lo que estaba inscrito en el oráculo de Delfos: "Nada en exceso".

Es una obviedad si el calificativo que acompaña el "demasiado" es negativo, por ejemplo "demasiado torpe" o "demasiado peligroso". Entonces se convierte en un multiplicador y lo calificado aumenta su negatividad, pasando a ser "excesivamente torpe o gravemente peligroso".

Hasta ahí el sentido común. Pero el matiz viene con los "demasiados" que acompañan a las valoraciones positivas. Es precisamente con esos con los que se activa de forma especial la alarma, porque estos demasiados nos pillan con las defensas bajas y se "cuelan" de forma sutil en el inconsciente y van derechos a la línea de flotación de la autoestima.

Haz la prueba. ¿A qué nos suena "demasiado listo", "demasiado bueno" o "demasiado cariñosa" o "demasiado atrevido" o "demasiado simpático/a"? ¿A qué te suena?

Ya no es un multiplicador de la cualidad positiva ¿verdad? Y si lo es, el exceso hace que ya no resulte tan positivo. Estos demasiados siempre (y siempre quiere decir siempre), indican que esa cualidad positiva en realidad no es aceptada. Lo que finalmente se traducirá en furstración, sentimiento de inadecuación e inseguridad.

Conozco personas que sufren por ser "demasiado guapas", por creerse "demasiado inteligentes" o "demasiado trabajadoras", por sentirse "demasiado buenas" o por tener "demasiado dinero". Por supuesto, también conozco a los que sufren por ser "demasiado amables, cariñosos/as o simpáticos/as". Incluso conozco a los que sufren por tener "demasiada salud" o por que les "quieren demasiado" y tener "demasiado tiempo libre".

Recuérdalo, todo "demasiado" asociado a una valoración positiva en realidad señala no aceptación. Y eso es así tanto cuando son otros los que te valoran, pero sobretodo es especialmente venenoso y tóxico cuando eres tú quien se valora con un "demasiado".

Y por supuesto, recuerda también la inscripción de Delfos: Nada en exceso.



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18.5.09

Motivación: implicación o compromiso

Hace unos años, en un curso sobre motivación, el formador nos explicó de una manera que no olvidaré nunca cual es la diferencia entre "implicación y compromiso". De una forma sencilla nos puso el siguiente ejemplo:

"Imaginen unos huevos con bacon. Todos han tomado alguna vez huevos con bacon ¿verdad? Pues bien, en ese plato de huevos con bacon la gallina se implicó y el cerdo se comprometió. ¿Queda clara la diferencia?"

A mi me quedó ¡clarísima! No necesité ninguna aclaración más.

En tiempos como los que corren, todos sabemos que la motivación es determinante tanto para alcanzar la satisfacción personal a la hora de abordar cualquier tarea, como para conseguir el éxito en la consecución de los objetivos que nos hayamos marcado.

La motivación es el motor de acción. Lo que nos hace avanzar o quedarnos parados. Sin motivación, lo que hacemos no nos produce "placer" porque la motivación hace que la actividad en si misma sea placentera y al mismo tiempo anticipa el placer del logro. Y sin motivación es poco probable obtener unos buenos resultados.

La motivación es muy amiga de la pareja invencible que forman la voluntad y el deseo. son las dos fuerzas que nos mueven. El deseo nos mueve desde las emociones, los instintos o la parte más inconsciente de nuestra personalidad. La voluntad nos mueve desde la conciencia, la coherencia y la misión que nos hayamos marcado.

Pero el motor de la motivación tiene dos marchas. La implicación y el compromiso. Desde las dos nos movemos, pero ni a la misma velocidad, ni con la misma fuerza, ni con las mismas ganas, ni con los mismos resultados.

La vida también se puede vivir así, con implicación. O con la intensidad del compromiso. Desde el patio de butacas o en el escenario. De las dos formas se está, pero se está de forma muy distinta.

¿Cuál es tu forma de motivación? ¿Cuál es tu forma de amar? ¿Cuál es tu forma de vivir?


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9.3.09

Lo que cuenta es como lo cuentas.

La verdad es importante. Pero lo realmente importante es como cuentas la verdad.

La realidad es neutra y nosotros la interpretamos en función de nuestras experiencias previas, nuestras emociones, nuestras creencias y sobre todo nuestros paradigmas. Contar los hechos, los fríos resultados al final dice poco. En la era de la información saber contar las cosas es más importante que las cosas mismas. Los humanos somos seres parlantes y estamos atrapados en el lenguaje. Y hemos configurado nuestra realidad como una realidad lingüística. Somos las palabras que nos describen. Somos incapaces de pensar sin palabras. Y nos enfrentamos no con los hechos, sino con la descripción de los hechos.

Los expertos en comunicación lo saben muy bien. "Lo importante no es lo que dices, es lo que tu interlocutor entiende" y para que entienda lo que tú quieres que entienda tienes que cuidar muy bien cómo lo dices. Y no sólo las palabras que utilizas sino sobre todo la forma no verbal y la emoción que transmites.

Se sabe que las personas nos quedamos más con impresiones emocionales que con la información neutra. Lo que cuenta al final no son los datos, sino lo que los datos nos hacen sentir. Continuamente estamos siendo bombardeados por miles de estímulos pero sólo consideramos aquellos que nos hagan sentir algo. Somos organismos emocionales, esa es aun una de las pocas diferencias con las máquinas.

De una manera u otra, esto lo saben los comerciales, los médicos, los abogados, los psicólogos, los publicistas, los maestros, los políticos, los líderes, los escritores, los directores de cine... en fin todos aquellos que vivimos de escuchar y contar historias.

Ese es verdaderamente el poder de la palabra. La palabra escrita, hablada o pensada puede producir cambios. De hecho, todo lo verbal tiene algún tipo de intención de cambio, consciente o inconsciente, grande o pequeño, interno o externo, pero cada palabra busca introducir modificaciones y cambios. Y el éxito va a depender de como esas palabras nos hagan sentir, como nos emocionen, porque la emoción es al final el motor del cambio.

Cuida tus palabras, pero sobretodo cuida tus pensamientos. Tus pensamientos son el germen de tus palabras, el interruptor de tus emociones y la semilla de lo que terminarás haciendo o no haciendo. Así como te hablas construyes tu experiencia. Cuida como te cuentas las cosas, el tono en que te lo dices o las palabras que empleas. Dependiendo de como te hablas así te sientes, porque en la forma de hablarte estás estableciendo el trato que te das, el respeto o la confianza que te tienes y en definitiva estás alimentando o envenenando tu autoestima.


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2.2.09

Si te da pereza: ¡hazlo!

El caramelo venenoso de la pereza, es dulce y apetecible. El efecto de su veneno, aunque letal, no es inmediato.

Lentamente, la pereza crea hábitos, costumbres e inercias. De una forma suave, fácil y seductora se va instalando en tu vida. Poco a poco, la comodidad empieza a ocupar el espacio de la voluntad, comenzará quitando importancia al valor del esfuerzo y se burlará entre risas de "tu disciplina". Te hará sentir infantil y sus atractivos argumentos para "no hacer nada", "descansar un rato" o "dejar que sean otros los que se ocupen", te parecerán sólidos, rotundos y justificados. Poco a poco, como un huésped amable y adulador, la pereza se instalará en tu vida, irá ocupando espacios y rincones, hasta que llega el día en que te das cuenta como te "roba" lo que no estás viviendo, que tu energía es cada vez menor y que aunque cada vez haces menos, siempre te falta tiempo. En ese momento, el veneno ha empezado a hacer su efecto.

La pereza construye su tela de araña con la comodidad y la postergación. "Aplazarlo para más tarde" o "esperar a otro momento en el que tengas más ganas" suelen ser síntomas de que ya estás en su red.

Como el miedo, la pereza termina paralizándonos y haciéndonos vivir una vida vacía y sin sentido. Pero la parálisis de la pereza es lenta y sutil, muchas veces no le damos importancia porque socialmente se la ve con buena cara, hasta que es demasiado tarde y se convierte en un estilo de vida. En ese momento sus efectos son más profundos y devastadores que los del miedo.

La pereza es la antesala del desencanto, de la mayor parte de las adicciones, de la frustración, la depresión y por supuesto es uno de los indicadores de baja autoestima.

Yo solo conozco un remedio. Pasar a la acción. La acción conjura el hechizo de la desidia y la dejadez. Al principio hay que pasar de una forma un poco forzada, sobre todo si la pereza ya está instalada. Pero pronto notarás los efectos vigorizantes de "hacer cosas", de "terminar con lo postergado", de "introducir cambios en tu vida". La acción te llenará, además de energía, de buen humor y de la sensación de que estás viviendo.

No lo dudes, pasa a la acción porque la pereza es aliada de la desmotivación. Haz aunque sea desordenadamente, pero haz. Empieza precisamente por lo que más pereza te da. Puede ser cualquier cosa: hacer una llamada, empezar una dieta, terminar un informe, ir al médico o ponerte las zapatillas y salir a correr. Levántate del sofá, ponte en pie, deja de perder el tiempo y pasa a la acción. Cuando lo hayas hecho te sentirás mucho mejor.

Como el miedo, la pereza también señala el camino. Tu crecimiento y tu felicidad están detrás de la cortina de humo que es la pereza. Todo lo que has logrado lo has hecho superando tu pereza.

Tenlo claro. Si te da pereza: ¡hazlo!

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19.1.09

Allí donde pones la atención eso se expande

Aunque la mayoría lo olvidó durante el proceso de socialización. En el fondo, todos lo seguimos sabiendo de una manera más o menos intuitiva. Y además lo hemos sabido desde siempre.

No es casualidad que sea la 1ª Ley de la Atracción: "allí donde pones la atención eso se expande". Y si quieres una vida con la que te sientas feliz, te conviene poner la atención en las cosas que te hacen feliz. Y por lo tanto, también te conviene que desde este mismo instante, no más tarde, hazme caso, dejes de poner la atención en las cosas que te hacen daño de una forma u otra. Eso fundamentalmente es dejar de quejarte y dejar de criticar. Cada queja y cada crítica están atrayendo a tu vida aquello que precisamente no quieres. Lo mismo pasa con lo que temes, lo que te da rabia o lo que te conecta con la tristeza. Por el simple hecho de no quererlo, lo estás pensando y por lo tanto lo estás cargando de atención. Además cuando la atención va asociada a una emoción el poder de la Ley de la Atracción se multiplica.

Algunas personas me dicen, "no sé bien lo que quiero, pero si sé muy bien lo que no quiero". Bueno, pues están atrayendo eso que "dicen no querer". Tardará en materializarse unos minutos, unos meses o años, pero el mero hecho de poner atención y emoción conecta el botón de arranque de la materialización.

¿Suena mágico? ¿Suena absurdo o ilógico? ¿Tal vez infantil o ridículo? Es posible. Pero la Ley de la Atracción es como la ley de la gravedad. No hace falta creer en ella, simplemente se impone. Comienza a hacer la prueba. Empieza a fijar tu atención, como si se tratara de un potente adhesivo en aquellas realidades que quieres en tu vida. Pon la atención en lo que te gusta, en lo que te hace sentir bien, en todas esas cosas buenas que simplemente no valoras porque te has acostumbrado a ellas. Ya no las tienes en cuenta porque son lo normal. Hasta el día en que no están. Valora y agradece la salud, las comodidades que te rodean, las personas que te muestran su cariño y amabilidad. Pon atención y amor en todo lo bueno que hay en tu vida. No esperes a perderlo para valorarlo.

El libro "The secret" de Rhonda Byrne, puso recientemente de actualidad la Ley de la Atracción. Pero como la propia autora reconoce, es un secreto conocido por la humanidad desde hace mucho tiempo. Ser conscientes de la Ley de la Atracción, es abrirnos a un nuevo paradigma. Donde somos responsables de la realidad que estamos construyendo entre todos, con nuestros pensamientos, emociones y acciones.

Vigila tus pensamientos, las palabras que dices y observa como te sientes. Si la emoción es negativa te conviene poner la atención en otras cuestiones. Tienes un sistema perfecto de "Guía emocional" como aseguran los Hicks, tu emoción te marca el camino, es tu brújula interior, sólo tienes que seguirla.

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10.11.08

Paradigmas

Abre tu mente.
En la película Matrix, poco antes del "despertar" de Neo, Morpheo le dice; "... sabes algo, aunque lo que sabes no lo puedes explicar. Ha sido así toda tu vida. Algo no funciona, no sabes lo que es, pero ahí está como una astilla clavada en tu mente. Y te está enloqueciendo... Matrix nos rodea. Es el mundo que han puesto ante tus ojos para ocultarte la verdad. ¿Qué verdad? -pregunta Neo- Que eres un esclavo Neo. Naciste en cautiverio, como todos, en una prisión que no puedes ni saborear, ni oler, ni tocar. Una prisión para tu mente."
Así es. Sólo podemos ver aquello en lo que creemos. Y en función de lo que creemos así nos sentimos. Nuestras emociones son reales, pero lo que nos lleva a sentirlas sólo son nuestros pensamientos. Nuestras creencias configuran nuestra realidad, luego buscamos experiencias que nos las confirmen y nos demostramos lo cierto que es aquello que creemos. Esas creencias son los paradigmas. Los paradigmas son nuestro Matrix.
Los paradigmas determinan todo "lo que nos pasa". Determinan nuestra salud, las relaciones con otras personas, tanto las muy próximas (como las relaciones familiares), como las relaciones con extraños. Los paradigmas también determinan nuestra situación financiera, los jefes que nos encontramos o el estrés en el trabajo. Dependiendo de cuales sean los paradigmas así nos enamoramos. Y, por supuesto, determinan eso que llamamos suerte (sea buena o mala suerte).
Lo que crees es lo que terminas materializando. Y como lo materializas refuerzas la creencia, con lo que te lo vuelves a encontrar. Cuando una situación (buena o mala) se repite, con toda certeza hay un paradigma detrás que maneja los hilos de la realidad. Todo problema recurrente está nombrando de manera simbólica las creencias que lo han creado.
Creemos que somos "objetivos", pero eso es sólo una ilusión. No vemos la realidad tal como es, la vemos como somos nosotros.
La realidad nos refleja. O como sostienen otros: nos proyectamos en la realidad.
Los paradigmas son el mapa con el que nos movemos por la realidad. Pero "el mapa no es el territorio", el mapa sólo es una "herramienta" que utilizo para no perderme, para orientarme. Cuando confundo el mapa con el territorio, ... mal asunto.
Wayne Dyer tiene un libro maravilloso, cuyo título original es "Creerlo para verlo", en España se ha editado con el título "La fuerza de creer". Es uno de esos libros que merecen ser leídos varias veces. En él habla de estos temas. También Stephen Covey habla de los paradigmas en "Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva" y de cómo estos determinan nuestra vida.
Puede parecer algo teórico, pero los paradigmas tienen efectos muy concretos en el día a día.
Los construimos, sin darnos cuenta, cuando éramos pequeños. Al principio nos fueron "prestados" y con ellos nos fuimos socializando poco a poco. Lo que mamá nos contaba de la familia, lo que en el "cole" nos explicaban sobre la sociedad, lo que la TV nos fue presentando sobre la vida en cada programa o telediario. Sin darnos cuenta también, los fuimos incorporando y haciendo nuestros. Y poco a poco, fuimos buscando de una manera inconsciente, experiencias reales con las que acreditar la fiabilidad de nuestras creencias. Porque necesitamos sentirnos seguros de lo que creemos. Y cuando alguien cuestiona nuestras creencias, nos inquietamos o las defendemos como si fueran algo nuestro, como si fueran algo real. En el mundo se mata por defender creencias. Sólo son creencias.
Si eres de esos que el éxito te sonríe, disfrutas con el trabajo que haces, te encuentras con personas que te aman, con las que creces y puedes dar lo mejor de ti, si vives tu situación económica con tranquilidad, disfrutas de buena salud y en definitiva te sientes una persona feliz. ¡Enhorabuena! Tus paradigmas te han conducido hasta allí. El camino lo has hecho tú.
Si por el contrario, la angustia está presente en tu día a día, los problemas se repiten, vives en el miedo, la rabia o la tristeza, piensas que no tienes suerte o que siempre terminas en el lugar, en el momento o con la persona inadecuada. Si te sientes infeliz. No lo dudes, revisa tus creencias. Pregúntate: ¿Qué creo yo sobre esta cuestión? ¿Dónde y de quién lo aprendí? Tus creencias están construyendo tu realidad pensamiento a pensamiento, a fuerza de hábito y costumbre. Recuerda que empezamos haciendo nuestros hábitos y ellos terminan haciéndonos a nosotros. Elige bien, elige lo que es mejor para ti. Elige desde la conciencia y el amor. Y cuando las cosas se tuerzan revisa tus creencias y ponle humor. Sólo son pensamientos.

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15.9.08

Educación para el éxtio

Og Mandino, un experto en temas desarrollo personal sostiene que el éxito se aprende. Yo también lo creo. Y creo que, o se nos prepara para descubrir y hacer crecer nuestro talento y potencial humano, y lograr nuestro éxito. O simplemente se nos “domestica” para saber hacer unas cuantas cosas (algunas muy bien hechas todo hay que decirlo) y no dar problemas. Desde este punto de vista, los resultados se polarizan:

· GRUPO-1: Adultos felices, con una autoestima sana, conscientes y responsables de cómo cada uno de sus actos influye en su entorno medioambiental y social. Que disfrutan con lo que hacen porque aman lo que hacen, ya sea en el ámbito personal o profesional. Toda su conducta es la expresión del amor y libertad que sienten por ellos mismos. Y lo proyectan en su salud, en su imagen, en el contacto que tienen con cada ser vivo, en cada pensamiento y en cada acto, en la gestión de la riqueza, en el cuidado del planeta. Son personas que ríen, que tienen ilusiones, proyectos y sueños, que están dispuestas a “arremangarse” para trabajar y construir una vida mejor. Están posicionados en un paradigma de abundancia, tienen una actitud proactiva ante las circunstancias y transmiten la alegría de estar vivos. A este grupo pertenecen el hombre autorrealizado de Maslow y la persona libre de zonas erróneas de Dyer. Son personas dispuestas que creen en un futuro mejor y trabajan por conseguirlo. Aunque aun son minoría cada vez se descubren más personas interesadas en entrar a este grupo. Porque se puede aprender a pertenecer a este grupo, el éxito se aprende. Estas personas han logrado su éxito fuera de los programas educativos oficiales y habituales. Han empezado por conocerse mejor a sí mismas identificar sus áreas de crecimiento y sus puntos fuertes. Han aprendido de su experiencia personal (de los errores y los aciertos) y han puesto mucha atención en la experiencia de otras personas con las cualidades antes mencionadas. Se han “trabajado” a través de programas de crecimiento personal, lecturas de autoayuda, sesiones de psicoterapia y programas de coaching. Su trabajo ha dado resultados internos y externos. Y cuando estás con ellos transmiten una sensación de seguridad, humildad y triunfo personal.

· GRUPO-2: El otro grupo es más conocido. Es lo que más abunda hoy. El resultado de los programas educativos basados en la memorización de conocimientos y en la “adecuación a la curva normal”. Son programas socializantes donde el objetivo es “domesticar” a la persona, integrarla en el grupo, normalizarla y hacerla semejante a otras. Programas que no mencionan, como si no existieran, temas como las emociones, la materialización o la autoestima. El precio también lo conocemos. “Niños grandes buenos y complacientes” que evitan causar problemas. “Niños rebeldes y adolescentes más allá de los 40” que han hecho de la crítica, la queja y el inconformismo improductivo su seña de identidad. Personas cansadas de vivir una vida tranquila, llena de comodidades y carente de toda ilusión, reto y estimulo. Adictos a sustancias, personas o actividades, que hacen de su dependencia la forma de escapar de si mismos. También son decisiones con una visión de “pan para hoy y hambre para mañana”. Miedo a muchas cosas, más o menos disimulado. Miedo al éxito y sentimiento de extrañeza frente a la felicidad. Actitudes predominantemente reactivas, desde las que esperamos que la solución siempre venga dada por otro. La excelencia como palabra, pero en el fondo da miedo ya que nos aleja de la curva normal. En fin, un panorama estable, que ya es mucho; mediocre que favorece la depresión y la neurosis social.

Mandino en su libro “La universidad del éxito” dice que hay un “éxito personal”, que es el que en realidad cuenta, el importante y el de verdad. Signifique lo que signifique la palabra éxito para el individuo. Y un “éxito social”, donde los demás reconocen nuestro triunfo. A veces podemos confundirnos y triunfar para los demás: estudiamos la carrera universitaria que quieren en casa a pesar de que no nos interesa, buscamos los amigos o la pareja que se espera de nosotros aunque no tengamos mucho en común, cuidamos la salud como lo hace la mayoría aunque eso nos esté matando, hacemos el tipo de vida que se supone debemos tener aunque en el fondo no nos sintamos ni realizados, ni felices. Pero los demás reconocen nuestros esfuerzos y logros, y los valoran. Sentimos que somos como los demás, y nos tranquilizamos. No somos felices, pero nos acostumbramos a la mediocridad emocional, como nos acabamos acostumbrado a la china en el zapato. Al final, esto no funciona.

Sobretodo, porque el éxito y el triunfo tienen que ser personales. Para Og Mandino, “el éxito no es una camisa de fuerza, no es un molde en que debamos ser fundidos. No es algo rígido. Es tan individual como las huellas dactilares o la mirada. Lo único que necesitamos es coraje para ser (y conseguirlo) nosotros mismos”.

Su receta para el éxito incluye:

· Propósito: “Debemos saber que en lo que sea que hacemos, estamos avanzando hacia una meta (eso significa haberla definido previamente). Carecer de objetivo es el peor enemigo del éxito”.

· Es un promedio de aciertos: Es interesante ser consciente de este aspecto. No es, se tiene o no se tiene. “No es una sola pieza, no todas las horas ni todos los días son exitosos. Hay cumbres de éxitos separadas por valles de fracasos… una vida de éxitos tendrá días (incluso años) de temporadas difíciles”.

· Exige un coste: “No se consigue gratis… la alegría del éxito se compensa con el esfuerzo por conseguirlo… existe una incapacidad innata para disfrutar de aquello que no nos hemos ganado. Los divanes de los psicoanalistas están hundidos por el peso de las mimadas mujeres de mediana edad que tienen casi de todo lo que han pedido, pero que curiosamente son incapaces de descubrir ninguna alegría en la vida”.

· Hay que disfrutarlo: “Quizá se haya ganado con lágrimas, pero hay que coronarlo con risas”.

· La espiritualidad: “Es difícil imaginar que nadie se sienta exitoso sin sentirse también relacionado con los grandes propósitos de la vida”.

Otros muchos han tratado el tema del éxito de una manera espléndida. Stephen R. Covey, en “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”. Otro libro práctico y maravilloso es el de Wayne Dyer “Tus zonas erróneas”, también del mismo autor “Diez secretos para el éxito y la paz interior”. En una línea más espiritual “Las siete leyes espirituales del éxito” de Deepak Chopra. Y por último me encanta el cuento lleno de verdades de Alex Rovira “Los 7 poderes”, estos son los cuentos que nos hacen mejores, adultos verdaderos y personas íntegras. Cualquiera de ellos, podrían ser programas completos de asignaturas en las que aprender a sentirnos mejor con nosotros mismos, responsabilizarnos de nuestra felicidad y construir un planeta medioambiental y social más sano y enriquecedor para nosotros y las generaciones futuras.





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1.9.08

Proactividad

“Proactividad” es una de mis palabras favoritas. Es sinónimo de “Vivir, como actitud básica”, de “hacer que las cosas me pasen”, es el motor de la materialización y la puerta de la libertad y la responsabilidad. Sin proactividad no es posible la autoestima y por lo tanto la felicidad.

Me sorprende que aun no esté en el Diccionario de la Real Academia Española, al menos yo no lo he encontrado en la versión vigésimo segunda (está en preparación la vigésimo tercera, tal vez esté allí). Afortunadamente estamos en el siglo XXI y además del diccionario de toda la vida (que por cierto es fantástico consultarlo a través de internet, rae), existe Wikipedia y allí sí se menciona el termino proactividad y lo define “como una actitud en la que el sujeto asume el control de su conducta vital de modo activo, lo que implica tomar la iniciativa en el desarrollo de acciones creativas y audaces para generar mejoras, haciendo prevalecer la libertad de elección sobre las circunstancias de la vida. El concepto opuesto es la reactividad o tomar una actitud pasiva y ser sujeto de las circunstancias y por ende, de los problemas”.

Sobre proactividad también hablan mis autores favoritos. Parece que el término fue creado por Viktor Frankl, el psiquiatra judío que fue prisionero en los campos de concentración naci durante la Segunda Guerra Mundial. Frankl habla de proactividad en su libro “El hombre en busca de sentido” (1946). Stephen R. Covey autor de “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva” (1989) habla de ella como él 1º hábito. Para Covey la proactividad significa tomar la iniciativa, asumir la responsabilidad de la propia vida y nuestra conducta en función de nuestras decisiones (palabra clave) y no de nuestras condiciones. Dice: “Tenemos la iniciativa y la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan… Lo que nos daña, mucho más que lo que nos sucede, es nuestro consentimiento a lo que nos sucede… Admito que esto es difícil de aceptar emocionalmente, en especial si durante años y años hemos explicado nuestra desdicha apelando a las circunstancias o a la conducta de algún otro. Pero hasta que una persona no pueda decir, profunda y honestamente: soy lo que soy como consecuencia de mis elecciones de ayer; tampoco podrá decir: elijo otra cosa”.

También propone la proactividad de una forma más implícita Wayne W. Dyer autor de “Tus zonas erróneas” (1976) cuando habla de hacedores: “si quieres que el mundo cambie, no te limites a lamentarte. Haz algo. En vez de desperdiciar tus momentos presentes con todo tipo de ansiedades inmovilizantes respecto a lo que estas postergando, hazte cargo de esa odiosa zona errónea y vive ahora. Sé un hacedor, no una persona que únicamente desea, espera o critica”

Alex Rovira ha hecho de su libro “La buena suerte” (2004) además de un cuento delicioso todo un tratado para el desarrollo de la proactividad: “decima regla: crear buena suerte es preparar las circunstancias a la oportunidad. Pero la oportunidad no es una cuestión de suerte o azar: ¡siempre está ahí! Crear buena suerte únicamente consiste en crear circunstancias. Y dado que la buena suerte es crear circunstancias, la Buena suerte solamente depende de ti. A partir de hoy, ¡Tú también puedes crear buena suerte!”.

Hay algunas citas que le tomo prestadas a Alex Rovira, nos recuerdan que la proactividad no es algo nuevo de los últimos años:

“¿Circunstancias? ¿Qué son las circunstancias? ¡Yo soy las circunstancias! Napoleón Bonaparte.

“El hombre sabio crea más oportunidades que las que encuentra”. Francis Bacon.

“Sólo triunfa en el mundo quien se levanta y busca las circunstancias; y si no las encuentra, las crea”. George Bernard Shaw.

“Existe una puerta por la que puede entrar la buena suerte, pero la llave la tienes tú” Proverbio japonés.

La proactividad me parece fascinante porque nos devuelve la libertad y el poder. La libertad para abrir la mente e ir más allá de las circunstancias. Y el poder de hacer que las cosas pasen. La proactividad es básicamente: conciencia, responsabilidad, decisión y acción. La persona proactiva dice: yo puedo. Seguramente muchas veces desconozca el cómo, pero la determinación de lograr lo que quiere y no rendirse le llevarán a conseguirlo.

Los vídeos son de Steven Jobs y su vida (como la de cada vez más personas) es indudablemente un ejemplo de proactividad. Aquí le vemos leyendo su discurso a los graduados de la Universidad de Stanford en 2005. En él habla de cómo salió de Apple en 1985, de la vida y de la muerte.



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11.8.08

Actitud

La actitud tiene que ver con las emociones, el “cómo” más que el “qué”, el modo, el estilo y la forma, el talante y la disposición. Tiene que ver con más cosas, estoy seguro. De hecho es el motor de los cambios reales. Sólo la actitud adecuada nos permite llegar a donde queremos, (bueno, la actitud inadecuada también nos permite llegar, pero seguramente a donde no queremos).

La actitud también está muy relacionada con la libertad. En realidad es la última elección. Soy yo quien decido con que actitud me enfrento a los hechos. Viktor Frankl, el psiquiatra austriaco que estuvo prisionero durante tres años en Auschwitz y otros campos de concentración durante la II guerra mundial, se salvó gracias al poder de la actitud. “… La experiencia vivida en un campo de concentración demuestra que el hombre mantiene su capacidad de elección. Los ejemplos son abundantes, algunos heroicos. El hombre puede conservar un reducto de libertad espiritual, de independencia mental, incluso en aquellos crueles estados de tensión psíquica y de indigencia física... al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas, la elección de la actitud que debe adoptar frente al destino, para decidir su propio camino. Y allí siempre se presentaban ocasiones para elegir. A diario, a cada hora, se le ofrecía la oportunidad de tomar una decisión…” (Frankl, V. “El hombre en busca de sentido”). La decisión de ser una victima de la situación, la que sea, en el caso de los campos de concentración significaba el principio del final. O la decisión puede ser aprender y crecer en esa situación, también la que sea, en el caso de los campos de concentración era la posibilidad de seguir vivo.

Como dice Randy Pausch (el del video) “no podemos cambiar las cartas que nos han dado, sólo decidir como jugar con ellas”. Esa decisión es la actitud. Y vale para todo, desde las cosas cotidianas como conducir el coche o abordar las “crisis vitales” del hijo adolescente, hasta enfrentar un diagnostico de enfermedad grave, hacer un cambio rotundo de vida, empezar una nueva relación (o terminar una vieja relación) o afrontar un complejo proyecto profesional. La actitud, no está en el entorno (no está en las cartas), está en la forma de adaptarnos a ese entorno (en la forma de jugar la partida).

La decisión de vivir con una actitud constructiva o victimista no tiene edad. He visto niños “quejicas” y niños con una alta tolerancia a la frustración, “blindados” a situaciones verdaderamente duras. He visto ancianos abandónicos y derrotistas, y otros con vidas muy parecidas (léase con cartas muy parecidas), optimistas, vitales, atrevidos y llenos de ganas de vivir. No tiene que ver con el sexo. Ni con las creencias religiosas. No tiene que ver con la salud física. Ni con el poder adquisitivo. No tiene que ver con la formación o con el tipo de trabajo.

Sí tiene mucha relación con la autoestima. Sencillamente, porque cuando uno se quiere, no desperdicia su momento presente con una actitud victimista, crítica o quejosa. Simplemente, por amor a uno mismo, por amor propio, uno decide vivir esa situación, por dura que sea de la mejor manera posible, y siempre hay una manera. Bastante complejo puede ser el entorno como para además hacerse daño con la actitud.

Por cierto, el vídeo del profesor Randy Pausch, además de ser un ejemplo de actitud constructiva, es su “última lección” en la televisión. Es además un testamento a sus hijos y a quienes quieran escucharle. Falleció el pasado 25 de julio de 2008.

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4.8.08

Talento

Nos guste o no estamos entrando en la “Era del Talento”. Es sólo un momento histórico más, como lo fue la revolución industrial, el descubrimiento de América o la utilización de la imprenta. Lo que tiene de especial para nosotros, lo único realmente especial, es que nos ha tocado vivirla. La era del talento es la era de los resultados excelentes, del éxito, la abundancia, el coaching y los programas de crecimiento personal. Es también la era del estrés, la globalización, la tecnología, los contrastes brutales, la velocidad rabiosa y los cambios continuos. Como siempre que se entra en una nueva era, las reglas de juego cambian y al principio es fácil estar perdido. Los cambios cuando son reales son amplios: las relaciones familiares, en la gestión de la riqueza, en la educación (espero que este sea de los primeros), en el uso del tiempo y en la salud. Pero uno de los cambios más relevante será en el trabajo. Cambiará nuestro concepto del trabajo y la forma de hacerlo. Cambiará radicalmente.
Yo soy de los que pienso que todos tenemos un talento personal. Para unos será levantar edificios, para otros será hacer tartas o tocar el violín. Da igual. Hay algo que sabemos hacer maravillosamente bien, con lo que disfrutamos y nos apasionamos, con lo que somos capaces de despertar la admiración de otras personas, que nos resulta fácil de una forma natural, con lo que se nos pasa el tiempo volando, de lo que queremos saber más y que despierta nuestra curiosidad infantil. En realidad es algo que sigue manteniendo la magia de los juegos, que de alguna forma nos conecta con la infancia y las emociones: nos emociona y emocionamos. Todos tenemos un talento personal. Y no es algo que creo yo solo. Para la cultura hindú tiene un nombre, se llama Ley del dharma (el propósito en la vida) y “… según esta ley, cada uno de nosotros tiene un talento singular y una manera singular de expresarlo. Existe algo que cada uno de nosotros puede hacer mejor que nadie en el mundo; y para cada talento singular y para cada expresión singular de ese talento existen también unas necesidades singulares. Cuando esas necesidades se corresponden con la expresión creativa de nuestro talento, ésa es la chispa que crea abundancia. La expresión de nuestro talento para satisfacer las necesidades crea riqueza y abundancia ilimitadas.” (Deepak Chopra. “Las 7 leyes espirituales del éxito”).
Con relación al talento hay 3 grupos de personas:
  1. Los que simplemente olvidaron su talento. No supieron como desarrollarlo. Las circunstancias les fueron adversas. No tuvieron suerte… el caso es que hoy no saben cual es su talento. No saben (incluso no creen) que ellos tiene un “don” especial para hacer las cosas de una forma especial. Han perdido la confianza en ellos mismos y viven su trabajo como una “maldición” o en el mejor de los casos como una “necesidad” a la que tratan de sobrevivir aplicando la ley de escaqueo. No disfrutan con lo que hacen, algunos lo sufren y los resultados suelen ser mediocres y es frecuente que se los hagan sufrir a otros. Todos conocemos personas que se encuentran dentro de este grupo y tal vez nos las hemos encontrado cuando necesitábamos sus servicios.
  2. Hay un segundo grupo que no ha olvidado del todo su talento, pero les falta autoestima para arriesgarlo todo y apostar por ellos mismos. Han relegado su talento al tiempo, el espacio y la categoría de las aficiones. Lo pasan bien cuando lo ponen en marcha, son buenos cuando se ponen en ello, pagan por practicarlo y buscan compañeros de juego para sus ratos de ocio. Pero claro, desarrollar el talento, exige una dedicación y una disciplina prusiana. Y el tiempo de ocio, siempre es un “tiempo secundario”, siempre es “el tiempo que queda”, después de cumplir con las obligaciones. A pesar de todo, estas personas disfrutan con su talento, obtienen resultados buenos aunque uno siempre tiene la impresión de que su potencial no lo están desarrollando
  3. Existe un grupo de privilegiados. Que han hecho de su talento su trabajo. Que las circunstancias les fueron favorables, que apostaron por ellos, que no escucharon las voces críticas o de desánimo. Que han seguido confiando en lo que hacían y disfrutando con lo que hacen. Se ganan la vida siendo felices y pasándolo bien. Saben que lo hacen bien, en realidad lo hacen muy bien. Ellos terminan haciendo las reglas del juego. Como disfrutan con lo que hacen y no se cansan, lo hacen muy bien. Y como lo hacen muy bien, los demás lo valoran y lo pagan. Estos cobran por su talento. Cuando estamos con alguien de este grupo reconocemos el trabajo bien hecho, siempre tiene sello de “obra de arte”, ya sea un plato de comida, un informe o un diagnostico.
Es importante darnos cuenta y entender que estamos entrando en la era del talento. En realidad es muy importante. En un entorno como el que hemos descrito: global, competitivo, altamente tecnológico, veloz, cambiante, extremo, exigente, estresante… y lleno de oportunidades (no lo olvidemos), sólo sobrevivirán las “especies con talento”. No hay espacio para los grupos uno y dos, aquellos que olvidaron su talento o lo relegaron a afición. La selección natural es así. Sólo la felicidad nos ayudará a sobrevivir. Necesitamos (es una necesidad no un capricho) disfrutar con lo que hacemos. En realidad, necesitamos pasarlo muy bien, porque eso que llamamos trabajo es en realidad una parte muy importante de nuestro tiempo.
Todavía hay tiempo. La era del talento sólo acaba de empezar y tengo la impresión de que serán unos buenos tiempos, tal vez no cómodos, pero si muy buenos.





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3.6.08

Reflexiona

La sabiduría no tiene que ver con el paso del tiempo, sino con el conocimiento que puedes obtener de las experiencias vividas. Puedes utilizar estas experiencias para crear sabiduría si prestas atención. Así la reflexión puede convertir la experiencia de la vida en sabiduría.
Con la experiencia te puedes convertir en un profesional más sabio, pero para convertirte en mejor persona hace falta una cuidadosa reflexión sobre tus interacciones con otras personas.
La vida te proporciona muchas oportunidades de practicar y convertirte en mejor persona, pero la reflexión te ayudará a decidir qué hacer con esas oportunidades. La reflexión es tu oportunidad de observar dentro de tu mente una "grabación" de tus experiencias cotidianas y tus interacciones con otras personas.
La revisión y la reflexión constituyen la oportunidad de modificar tus circuitos cerebrales, de practicar mentalmente diferentes finales y de mostrar tu faceta más inspirada.
Ahora bien, si sólo usas los momentos de reflexión para lamentarte, no conseguirás más que ser eficiente en la autodegradación.
Un buen Coach te ayudará a sintonizar con tus reflexiones y no usarlas sólo para flagelarte por tus errores.
La reflexión se tiene que extender, además de a los sentimientos, a los hechos, los que rodean tus interacciones con los demás. Así la reflexión debe tener presente tu intención y como te sientes, pero también debe tener presente, cómo los otros ven tus acciones. Tus intenciones traducidas en acciones que otros perciben de la manera en que tú quieres, son las que de verdad te definen. Y la única manera de determinarlo es reflexionar sobre cómo otros reciben tu conducta.





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28.2.08

Actuar como si

Tus experiencias influyen en la forma en que te comportas hoy, y aunque eso es así, también tienes una gran capacidad para determinar lo que deseas ser el día de mañana. Una técnica sencilla es actuar como si, que se basa en la idea de que tus actitudes seguirán a tu comportamiento.
Si actúas con la idea de que puedes lograr algo, comienzas a lograrlo. Si insistes, a pesar de los obstáculos, empezarás a sentir que los has superado. Si actúas como si tuvieras control e influencia sobre tu vida, empezarás a sentir que tienes control e influencia en tu vida.
Si estás atrapado en pensamientos destructivos, la manera mas eficaz de cambiarlos es empezar a actuar de forma diferente, antes incluso de creer o sentir que puedes hacerlo. Tu pensamiento, entonces, seguirá a tu comportamiento.
¿Te sientes víctima? Realiza una acción como si fueras poderoso. ¿Tienes una autoestima baja? Realiza una acción como si te sintieras seguro de ti mismo. ¿Tienes miedo? Realiza una acción como si fueras valiente. Cada una de esas acciones alimentará tu sentido de poder y valentía.
Ahora te estarás preguntando, ¿es falso actuar como si? No. No si tu intención es cambiarte a ti mismo. De hecho la técnica de actuar como si, es una herramienta que te enseñará a usar tu Coach, y que sólo sirve para cambiarte a ti mismo, no para manipular a los demás para que sean distintos.





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19.2.08

Visualiza el resultado

¿Alguna vez has pensado en algo con detalles tan nítidos que todo tu ser estaba experimentando ese pensamiento? Puede ser algo positivo o negativo.
Esa situación te habla del poder que tienen tus pensamientos para inducir reacciones emocionales. Así cuanto más detallada sea la visualización, mayor es la oportunidad de que se produzca la reacción buscada.
Practicar la visualización fortalece los patrones neurológicos e incrementa la posibilidad de que se den los resultados que se han visualizado.
El Coach es capaz de observar tus reacciones emocionales fisiológicas y también puede influir en ellas.
¿Cuales son los valores de acuerdo a los cuales te gustaría vivir cada día? Comienza por pensar en el fin u objetivo que quieres lograr, como sugiere Stephen Covey, el Coach estará ahí para ayudarte.
Si empiezas pensando en el fin, te darás cuenta que llevar a cabo unas acciones será mucho más útil para tus propósitos que llevar a cabo otras.
En cada situación a la que te enfrentas el Coach te puede señalar que acción seguir o evitar para alcanzar tus fines.






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14.2.08

Pausa

Inteligencia Emocional es la capadicad de controlarte a tí mismo y de gestionar tus relaciones con los otros de una manera que sirva a tus intenciones.
¿Cuántas veces has hecho un comentario del que te arrepientes inmediatamente?
¿Qué pasaría si llegado el momento en lugar de hacer ese comentario te tomaras un momento de PAUSA?
Si eres capaz de hacer una PAUSA reflexiva, evitarás muchas situaciones conflictivas. De hecho si no cambias el rumbo en esas situaciiones, si no haces la pausa, corres el riesgo de desviarte de tus intenciones y sufrir un secuestro emocional. Así cada vez que se produce un rapto de lucidez tu coach interior debe tener preparada una técnica para hacer una pausa, un rito que incluye tres coponentes:

1.- Respira: cierra la boca, cuentas hasta 8 mientras respiras lenta y profundamente por la nariz. Luego con suavidad exhala por la boca. Repite el ejercicio 10 veces.

2.- Realiza alguna acción después de respirar: beber un gran sorbo de agua, café o té, quitate las gafas, arreglate la ropa o el pelo, levantate y estírate.

3.- Recita un mantra mientras realizas los dos pasos anteriores, algo que te sirva para desplazar el pensamiento y obtener perspectiva. Por ejemplo: ¿esto tiene verdadera importancia?, todo bien, ...

Comienza la práctica de la PAUSA con una visualización, escoge tu mantra y la acción que realizarás. Visualízate haciendo las 3 cosas simultáneamente.
Cuando estés a punto de hacer algún "comentario", prueba a realizar estas acciones hasta que se conviertan en parte natural de tí.
Con esta PAUSA accedes a un período de enfriamiento que te prepara para tener un comportamiento reflexivo. Te permite decidir y administrar tus acciones con el fin de mejorar las posibilidades de obtener el resultado que deseas. Ofrece alternativas a una trama conocida y repetida.





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11.1.08

Creencias erróneas

Si no eres capaz de distinguir entre realidad y prejuicios, falsedades y generalizaciones terminarán alterando tu pensamiento y actuarás quiadopor esas generalidades y falsedades.

Si eres capaz de modificar la preparación de tu cerebro para que entienda que algunos hechos eran equivocados por culpa de tus prejuicios, entonces tu actuación, tu comportamiento y tus reacciones emocionales serán diferentes.

Algunas creencias erróneas que tu Coach puede detectar y corregir para ayudarte en tu crecimiento personal son:

- Todos aquelloscon los que trabajo tienen que aprobarme todo el tiempo.

- Tengo la obligación de cambiar a todos los que actúan de una manera injusta o desagradable.

- Cuando estoy muy frustrado, siento que me tratan injustamente o que me rechazan, lo veo todo negro.

- Mi sufrimiento emocional proviene de presiones externas que no puedo modificar.

Hay más creencias erróneas, de las que te hablaré más adelante.
Recuerda que si eres capaz de modificar tu pensamiento, tu actuación, comportamiento y reacciones emocionales serán diferentes.





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20.12.07

Reglas para los objetivos

Si te marcas un objetivo, este debe ser valioso, debe expersar tus valores, por que si no es así, ¿para que hacerlo?. A la hora de fijar objetivos hay una serie de reglas muy útiles, que sirven tanto para objetivos profesionales, como personales. Tu coach te ayudará a ponerlas en práctica.

Alunas de estas reglas son:
Expresa el objetivo en positivo.
El objetivo tiene que ser concreto.
Elige la forma de comprobar el logro del objetivo.
Organiza tus recursos.
Sé proactivo.
Atiende a las consecuencias más amplias.
Elabora tu plan de acción.

Defines tu objetivo, aplicas las reglas, te marcas objetivos a largo plazo y estás en el camino de tu desarrollo personal.





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14.12.07

Objetivos.

¿Hasta que punto te sientes satisfech@ ahora mismo con tu vida? Tiendes a acostumbrarte a lo que tienes. Sigues haciendo las mismas cosas que siempre has hecho y que te funcionan. Aun así, a veces te preguntas: ¿Tengo ahora mismo lo que me merezco?

En la vida tienes que seguir moviéndote en tu propia dirección, si no lo haces, si no sabes lo que quieres es fácil encontrar a alguien que te diga lo que él quiere que hagas y trate de conseguirlo.

Si quieres tener todo lo que te mereces, ten en cuenta el valor y la importancia de cada decisión que tomes, por pequeña que sea. Todo lo que haces, cada decisión que tomas, por pequeña que sea tiene un propósito.

Tomar las riendas de tu vida significa tener tu propio propósito y fijar tus propios objetivos; y no permitir que otros los fijen por tí.





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4.12.07

Voces

Ya sabes que cuando te familiarizas con tu diálogo interior, notas como determinadas voces van apareciendo.
Tu único objetivo es cobrar más conciencia de esas voces para entender como influyen en tu conducta. Tu Coach, te será de mucha ayuda para a la hora de poner nombre a esas voces y a identificarlas. Una vez conocidas, eso te ayudará a alcanzar tu potencial, te permitirá un mayor desarrollo personal y llevar a cabo tus intereses.

Algunas de esas voces son:

Voz de la víctima.
Voz del fracaso.
Voz complaciente.
Voz crítica.
Voz del deber.
Voz perfeccionista.
Voz de la esperanza.
Voz de la gratitud.
Voz de la fe.





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30.11.07

Observa tu diálogo interior

El diálogo que tiene lugar en tu interior puede afectar a tu comportamiento, en cualquier circunstancia de tu vida, y especialmente en el trabajo.
Ser consciente del diálogo interior para luego poder controlarlo es fundamental para mejorar la Inteligencia Emocional.
Prestas atención al diálogo interior también te permitirá definir más tus estados de ánimo y emociones.
Cuando te vas familiarizando con tu diálogo interior notarás que determinadas voces aparecen una y otra vez. Estas voces pueden dominar el paisaje de tu mente.

Seguiré hablándote de las voces interiores,...





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20.11.07

Las tres patas del Coaching

Creencias, valores y objetivos constituyen las bases del coaching, de forma muy parecida a las tres patas de un taburete:

1.- El coaching se centra en lo que deseas, tu objetivo, y en como conseguirlo.ç

2.- El coaching te estimula a conocer tus valores y a vivirlos en el logro de tus objetivos.

3.- El coaching cuestiona las creencias limitadoras y refuerza las positivas mediante tareas que proporcionan feedback.





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8.11.07

Coaching Personal

Existen distintas clases de coaching, pero son las mismas habilidades aplicadas a diferentes áreas. El coach puede especializarse, pero es frecuente que las áreas se superpongan, por ejemplo, entre el coaching personal y el empresarial. El coach personal trabaja contigo tomando en cuenta tu trabajo, y el coach empresarial te ayudará a integrar tu trabajo con tu vida.
El coach personal se ocupa de tu vida en todas sus dimensiones: la vida privada, la profesión, la salud y las relaciones. Siempre tendrás una cuestión más inmediata que las otras y el coach se abrirá para abarcar muchos otros aspectos de tu vida, tales como tu dieta, las relaciones con tu pareja y/o con tus hijos, el grado de satisfacción con tu trabajo, tu carrera, tu retiro y tus condiciones de vida.





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26.10.07

Cambiar conductas habituales

Es probable que no sepas que existen en tí conductas límite. Puede ser que no denotes las influencias que no te ayudan, o que seas incapaz de hacer algo con ellas cuando ya las has percibido. Sigues haciendo cosas que no te llevan a ninguna parte. Esos son tus hábitos y modelos. Estos patrones de conducta pueden tratarse fácilmente con la ayuda de un coach, como si se tratra de situaciones individuales.
Tanto la herencia genética, como la educativa pueden mejorar tu vida. Ninguna de las dos tiene que ser una trampa. La mayor parte de tus carácterísticas heredadas genéticamente y de tu yo educado pueden cambiar si lo eliges y sabes como hacerlo. El coaching es una opción que te ayudará en esa tarea.





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23.10.07

La relacion de coaching

La finalidad del coaching en el contexto laborla es ayudarte a actuar al máximo nivel y a alcanzar tus objetivos profesionales y a adquirir nuevas habilidades.
El coaching es un proceso que implica conversación, cuestionamiento y sugerencias. Permitirá que te plantees tu propia situación, que tomes decisiones informadas basadas en tus preferencias dentro de tu posición en la empresa y para tu porpio mejoramiento.
El coach sólo necesita saber qué preguntas ha de plantearte, qué hacer con tus respuestas y lo directivo o comprensivo que tiene que ser.
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16.10.07

Aumenta tu poder innato

Todos gozamos de cierto grado de poder y todos podemos incrementarlo para tener a nuestra disposición una mayor cantidad de energía. La fórmula es muy sencilla: aumentar tu poder innato, dominar todo aquello que te absorve la energía e incorporar todo lo que te la dé.

El punto de partida de un programa de coaching consiste en reducir drásticamente el número de cosas que te distraen y absorven tu energía, para reemplazarlas por otras fuentes de energía positiva y enriquecedora. Es aquí donde pondrás tu vida en forma, eliminarás tus malos hábitos y aprenderás a protegerte de las personas y los comentarios desagradables.


Talane Miedaner.




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9.10.07

¿Que es el Coaching? 2ª parte

Iniciar un programa de Coaching no lo haces motivado por un desajuste mental o emocional. Mas bien, eres una persona con un notable desempeño personal y profesional que en un determinado momento te planteas la necesidad de acelerar tu proceso de desarrollo interno. Has encontrado un tope en algún aspecto concreto de tu vida y deseas cruzarlo, pero no sabes como, buscas la oportunidad e mejorarte a ti mismo, y necesitas de alguien que te ayude a ordenar tus prioridades.

El Coaching se plantea a partir de metas muy concretas y se fijan plazos relativamente cortos para conseguirlas. En ningún caso se busca explicar tu comportamiento investigando en tu pasado, si no que se centra en el aquí y el ahora; en tu realidad particular y en el momento actual.




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5.10.07

¿Qué es el coaching?

La idea clave sobre la que se fundamenta todo proceso de coaching es la convicción de que tú dispones de un potencial casi ilimitado para obtener lo que deseas. Cada uno de nosotros cuenta con las herramientas necesarias para marcar su propio nivel de crecimiento personal, para identificar las oportunidades que se plantean a su alrededor y para encontrar dentro de su entorno aquello que le procure un mayor bienestar.

A pesar de disponer de todos los recursos necesarios, a menudo sucede que tus propios pensamientos y/o sentimientos de inadecuación o incapacidad suponen una barrera que te separa de tus metas y objetivos, de forma que tu conducta te autolimita en lo que quieres realizar.

Aquí empieza verdaderamente la labor del coaching.

A la manera de los preparadores olímpicos que acompañan a los grandes atletas, entre tú y tu coach se establecerá una relación profesional y confidencial en la que él te señalará aquellos aspectos de ti mismo y de tu entorno que te pasan desapercibidos. Al mismo tiempo, te procurará la motivación e información suficientes para que puedas extraer de tu interior lo mejor de ti mismo, ayudándote a manejar con eficacia todos tus recursos activos, dándote ideas para que tú mismo puedas encontrar la mejor solución para ti.



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4.10.07

El Coach y el coaching

En general las personas buscamos mejorar nuestra calidad de vida personal y profesional. Y por ello, cada vez es más frecuente que las personas soliciten apoyo porfesional y comiencen programas de desarrollo y crecimiento. Haces unos años el coaching estaba reservado a los altos cargos de las empresas. Hoy es algo cada vez más extendido. Todos alguna vez hemos pensado en el beneficio extra que obtendríamos si pudiéramos contar a nuestro lado con una persona, con un coach, que nos guiara y aconsejara en aquellos momentos en que nos sentíamos estancados en nuestro crecimiento personal. Ese simple deseo es indicativo de que somos personas comprometidas con nuestra propia evolución.





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