nada

29.6.09

Con el tiempo te das cuenta

Hoy este espacio lo ocupa un texto de Borges. Es rotundo, claro y directo. Espero que lo disfrutes tanto como yo lo he disfrutado.

"Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma. Uno aprende que el amor no significa sexo, y una compañía no significa seguridad.

Y uno empieza a aprender que los besos no son contratos y los regalos no son promesas y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos.

Y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes y los futuros tienen una forma de caerse a la mitad.

Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el calorcito del sol quema. Uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores. Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno realmente vale, y uno aprende y aprende.

Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro, significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado. Con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.

Con el tiempo te das cuenta que si estás al lado de esa persona sólo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás no deseando volver a verla.

Con el tiempo aprendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado sólo de amistades falsas. Con el tiempo también aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida. Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es sólo de almas grandes.

Con el tiempo te das cuenta que aunque seas feliz con tus amigos, algún día llorarás por aquellos que dejaste ir. Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible.

Con el tiempo te das cuenta de que el que humilla o desprecia a un ser humano, tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios multiplicados y al cuadrado.

Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen ocasionará que al final no sean como esperabas. Con el tiempo te das cuenta que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.

Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado, extrañarás terriblemente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado. Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo, ante una tumba, ya no tiene ningún sentido. Pero desgraciadamente, sólo con el tiempo."

Es rotundo, claro y directo al corazón, ¿verdad?


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15.6.09

Demasiado

Cada vez que escucho un "demasiado" se me activa el sistema de alarma. Y si soy yo quien lo digo, se me activa doblemente.

Todo "demasiado" como asegura el Diccionario de la Real Academia señala algo excesivo. Y ya sabemos lo que estaba inscrito en el oráculo de Delfos: "Nada en exceso".

Es una obviedad si el calificativo que acompaña el "demasiado" es negativo, por ejemplo "demasiado torpe" o "demasiado peligroso". Entonces se convierte en un multiplicador y lo calificado aumenta su negatividad, pasando a ser "excesivamente torpe o gravemente peligroso".

Hasta ahí el sentido común. Pero el matiz viene con los "demasiados" que acompañan a las valoraciones positivas. Es precisamente con esos con los que se activa de forma especial la alarma, porque estos demasiados nos pillan con las defensas bajas y se "cuelan" de forma sutil en el inconsciente y van derechos a la línea de flotación de la autoestima.

Haz la prueba. ¿A qué nos suena "demasiado listo", "demasiado bueno" o "demasiado cariñosa" o "demasiado atrevido" o "demasiado simpático/a"? ¿A qué te suena?

Ya no es un multiplicador de la cualidad positiva ¿verdad? Y si lo es, el exceso hace que ya no resulte tan positivo. Estos demasiados siempre (y siempre quiere decir siempre), indican que esa cualidad positiva en realidad no es aceptada. Lo que finalmente se traducirá en furstración, sentimiento de inadecuación e inseguridad.

Conozco personas que sufren por ser "demasiado guapas", por creerse "demasiado inteligentes" o "demasiado trabajadoras", por sentirse "demasiado buenas" o por tener "demasiado dinero". Por supuesto, también conozco a los que sufren por ser "demasiado amables, cariñosos/as o simpáticos/as". Incluso conozco a los que sufren por tener "demasiada salud" o por que les "quieren demasiado" y tener "demasiado tiempo libre".

Recuérdalo, todo "demasiado" asociado a una valoración positiva en realidad señala no aceptación. Y eso es así tanto cuando son otros los que te valoran, pero sobretodo es especialmente venenoso y tóxico cuando eres tú quien se valora con un "demasiado".

Y por supuesto, recuerda también la inscripción de Delfos: Nada en exceso.



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8.6.09

Inteligencias

Lo que conocemos como el CI, el famoso cociente de inteligencia, es relativamente reciente, no aparece hasta principios del siglo XX. Por supuesto, la inteligencia existía mucho antes, pero no nos habíamos tomado la molestia de medirla con cierto rigor. Fue el psicólogo francés Alfred Binet, quien construyó el primer test de inteligencia científico y objetivo. Básicamente su método consistía en realizar una serie de pruebas verbales y numéricos, con los resultados medidos en una escala de 100 puntos.

Fue un gran avance y hay que reconocerle al señor Binet el mérito, ya que hasta ese momento otras medidas más peregrinas eran supuestos indicadores de inteligencia: "el tiempo de reacción al ser golpeada suavemente la rodilla con un martillo de caucho (más rápido, más inteligente) o se relacionaba con la altura (no sé si más alto más inteligente, o al revés).

Hasta los años 80 del siglo XX los psicólogos, pensábamos que el CI era una medida exacta de la inteligencia y además era un predictor fantástico para determinar el éxito en la vida. Suponíamos que los tipos más inteligentes triunfarían antes y llegarían más lejos que los tipos con un CI menor. Bueno, pues no. Nos equivocamos estrepitosamente. Ni el CI era el único indicador para valorar la inteligencia, ni seguramente era el mejor, y por supuesto no era predictor de nada.

Tal vez como consecuencia de este hecho, algunos psicólogos definen la inteligencia no como la "capacidad de resolver problemas", sino como "lo que miden los test de inteligencia". Es una definición que desde mi punto de vista aporta poco, pero al menos es honesta.

He trabajado durante años en selección de personal y he podido comprobar con mucha frustración como personas con expedientes académicos brillantes y CI de vértigo, estaban carentes de de Talento. ¿Sorprendente? No tanto, el CI tiene un importante sesgo cultural. Y los "listos y listas" que más saben y más información acumulan, los más cultos y los más "puestos en determinados temas" puede ser verdaderos inútiles en la "vida real".

En la década de 1970, las cosas empezaron a cambiar. Gardner y otros se dieron cuenta de que existían otros tipos de inteligencia. Y la publicación de Goleman sobre la Inteligencia Emocional ha marcado una nueva etapa.

CE, el cociente emocional, pretende ser el nuevo predictor del éxito. Y bueno, parece que afina bastante más que su hermano el CI. La inteligencia emocional básicamente habla de competencias personales y competencias sociales. Dentro de las primeras señala el autoconocimiento y el autocontrol de las propias emociones y la motivación. Y dentro de las segundas, la empatía y las habilidades sociales. Alguien con un CE alto sería alguien que se conoce bien que maneja bien sus emociones y que sabe ilusionarse y motivarse. Es también una persona que entiende bien las emociones de los demás y casi las siente como ellos y que tiene habilidades sociales para moverse satisfactoriamente en grupo. Suena bien, ¿verdad?

T. Buzan habla además de otras inteligencias. Habla de una inteligencia creativa, de la autoestima como un tipo de inteligencia, de la inteligencia social y también de la inteligencia espiritual. Establece otra categoría que define como inteligencias corporales, aquí incluye la inteligencia física, la sensual y la sexual. Y por supuesto, incluye las tradicionales, inteligencia numérica, verbal y espacial. Bueno, me parece otro avance.

Echo en falta algunas cosas. Tal vez tienen más que ver con la astucia que con la inteligencia pero creo que son importantes. Por ejemplo creo que es importante tener inteligencia financiera y no tiene necesariamente nada que ver con la numérica. Es la capacidad de hacer dinero y de ver negocios donde otros no ven nada. También en relación con la inteligencia física que Buzan asocia con el buen uso del cuerpo por ejemplo en deportistas, bailarines o actores, creo que existe una inteligencia de la salud, hay personas que tienen un conocimiento de su cuerpo que les ayuda a estar mejor, ponen su sistema inmunológico de su lado y no en su contra y envejecen de una manera efectiva. Hay personas que tienen la habilidad de hacer sencillo lo complejo, que ven oportunidades en las dificultades y que salen airosas, para algunos es suerte, para mi es una capacidad muy importante para moverse con soltura y éxito en la vida.

Hay otras, por ejemplo, la inteligencia del humor, o la de hacer que el tiempo se extienda, pero este post se alarga.


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20.4.09

La risa es medicina

Siempre me han gustado las personas que ríen. Las personas que tienen la risa fácil y sus caras están marcadas por las llamadas "arrugas de expresión" que reflejan un histórico de risas y sonrisas. Las personas que tienen una risa "sana", inocente, natural y sin dobleces. Es decir la risa de nuestra infancia, la risa de la autoestima y del "niño interior natural". Este tipo de risa no tiene nada que ver con el "humor negro", el "humor ácido" o las "risas cínicas". ¡Nada que ver!

Se sabe que lo natural es reír, de hecho hay estudios que afirman que los niños pequeños ríen una media de unas 300 veces al día, mientras que los adultos lo hacemos una media de unas 24. Se sabe también que la risa contribuye y favorece una buena salud física, psicológica y social.

La risa actúa de forma muy positiva sobre el sistema respiratorio, refuerza el sistema inmunológico, previene las enfermedades cardíacas, produce endorfinas y reduce el cortisol. Las personas que ríen abundantemente duermen mejor y tienen sueños más reparadores. Y por supuesto, unas buenas carcajadas descargan el estrés y las tensiones acumuladas, dejándonos como nuevos.

Es la mejor medicina preventiva frente a la depresión y la melancolía. Y va fenomenal para conjurar los miedos y las angustias. Y también hace que las inseguridades sean más pequeñas.

La risa permite que disfrutemos del momento presente. Nos ancla en la felicidad y el bienestar del ahora. Frente al pasado, nos ayuda a calmar y en muchos casos a borrar las heridas antiguas. Y es fantástica para desdramatizar los errores y las "meteduras de pata". Además cuando utilizamos la risa para enfocar el futuro, lo ilumina y lo tiñe de confianza.

Una actitud risueña, feliz y divertida cargada de risas y sonrisas nos "suelta" y favorece la comunicación, conjura el aburrimiento y facilita las relaciones sociales. Se sabe que las personas que más sonríen tienen mucho más éxito en sus interacciones sociales. A todos nos resulta mucho más agradable dirigirnos a alguien con una amplia y sincera sonrisa que a alguien con "cara de seta o de pocos amigos". La risa crea puentes entre las personas, nos ayuda a empatizar porque es contagiosa y produce vibraciones positivas que atraen a su vez a más personas con "buen rollito".

Sé que se habla de la "risa tonta", pero creo que lo realmenet tonto es no reírse más.


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30.3.09

Las emociones son pegajosas

En 1995 ocurrió algo curioso. Un libro de contenido científico "La Inteligencia Emocional" obtuvo una inesperada popularidad a escala mundial, se tradujo a todas las lenguas imaginables y se mantuvo largo tiempo como número uno en todas las listas de superventas. Su autor, el psicólogo Daniel Goleman, obtuvo una merecida popularidad y unas fabulosas ganancias. Para colmo, el texto era denso, difícil de comprender y escrito en un estilo árido.

La inteligencia emocional se expresa en cuatro dominios:

  • Capacidad para percibir e identificar las emociones. Es decir, ¿qué estoy sintiendo yo y las personas con las que interactúo?
  • Capacidad para utilizar las emociones dando más eficacia al pensamiento y el razonamiento. Sobre esta capacidad se construyen muchos modelos de motivación, comunicación, liderazgo... Y también esta capacidad se utiliza para activar y potenciar la Ley de la Atracción.
  • Capacidad para controlar las propias emociones. Se refiere fundamentalmente a todo el sistema de autocontrol emocional. Facilitar las emociones que nos hacen sentir bien, y evitar o reducir aquellas emociones dolorosas.
  • Capacidad para comprender las emociones de uno mismo y de los demás. Y aquí el punto clave es la empatía.

Precisamente, con relación a la empatía, hay dos aspectos de los que solo se habla implícitamente pero que son determinantes. Y ambos son dos principios básicos.

El primero de ellos se refiere a que las emociones son en realidad la manifestación de un pensamiento. A veces muy rápido, a veces inconsciente, pero lo que el cuerpo expresa en forma de emoción se activó antes en forma de pensamiento. El interruptor de lo que sentimos está en lo que pensamos. Y si cuidamos lo que pensamos nos sentiremos emocionalmente bien.

La segunda cuestión, es que las emociones son contagiosas. Son literalmente "pegajosas". Todos en alguna ocasión después de una conversación con alguien entusiasta hemos vuelto ilusionados. Y si hemos hablado un rato con alguien depresivo es fácil que salgamos con un sentimiento gris. Cuando nuestra vida en realidad sigue igual que antes de comenzar esa conversación. Lo que ha ocurrido es sencillo, nos hemos llevado pegada la emoción del otro.

Con los niños también se ve muy rápido. En un grupo de niños uno llora y rápidamente llorarán los demás aunque no sepan la razón. Se dice también que el miedo es contagioso, y seguramente nos hace sentir más miedo el miedo de las otras personas que la situación misma. Y por otra parte, todos hemos estado alguna vez en sitios en los que hay que estar con cara de persona formal, y alguien empieza a reír con una risa nerviosa y contenida. No falla, en poco tiempo estaremos haciendo esfuerzos para no reír. Y la risa nerviosa es más "pegajosa".

Es importante darse cuenta de esto porque muchas veces puede que lo que estemos sintiendo no sea nuestro. Sea una emoción prestada, o "pegada", por empatía. Si la emoción es agradable, bueno, te recomiendo que frecuentes más ese tipo de relaciones. Pero si la emoción te hace sentir mal, no lo dudes, "despégala", y deshazte de ella. Y si esto te ocurre frecuentemente con esa persona, tal vez sería conveniente revisar que te aporta esa relación.

Ah! y por supuesto, tú también puedes pegar emociones.

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16.3.09

Misión

Como seres pensantes... necesitamos razones. A veces absurdas o ridículas, pero necesitamos razones que expliquen o justifiquen nuestra conducta. Parece que después de razonar, nuestro sistema emocional se tranquiliza.

Pero no sólo necesitamos razones. Además necesitamos una misión sobre la que engarzar todas esas razones como si se trataran de una joya.

Tener una misión es tener un propósito por el que vivir. La misión se convierte de esta forma en el motor que nos impulsa y da sentido. Es el corazón de la motivación. Y debe ser el criterio de referencia ante cualquier decisión.

Igual que muchas personas no tienen una visión clara de hacia donde dirigir sus vidas. También hay muchas personas que no tienen una misión sobre la que construir su día a día. Y es importante, porque sin ese propósito la vida se convierte en rutina e inercia. Es fácil tener la sensación de estar sobreviviendo en un entorno gris y plano. Y muchas depresiones arrancan con esa sensación de pérdida que lleva siempre el carecer de propósito.

La misión se identifica con una pregunta. Una pregunta inocente y sencilla que a muchos les da vértigo. La llave que abre el contenido de la misión siempre es un ¿para qué?

En realidad pueden ser muchas preguntas. ¿Para qué trabajas? ¿Para qué te esfuerzas? ¿Para qué te levantas cada mañana? ¿Para qué quieres una pareja? ¿Para qué ahorras? ¿Para qué te enfermas? ¿Para qué quieres amigos? Puedes seguir haciendo preguntas en esta línea, en realidad sus respuestas siempre te conducen a ti, son como piezas de un puzle con las que construyes tu autoconocimiento. Al final, siempre habrá una pregunta definitiva. La pregunta de tu misión.

¿Para qué vives?

Vale cualquier respuesta, mientras sea realmente tu respuesta y cuando la hayas encontrado, todo volverá a tener sentido. Porque cada decisión y cada acto serán coherentes con tu misión.

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16.2.09

Tu cuerpo y tú.

¿Te has preguntado si el cuerpo es algo que te pertenece a ti, como la casa que habitas o el coche que utilizas?, o si por el contrario, ¿eres tú quien le perteneces a él? Este tipo de cuestiones siempre me lleva a preguntarme: si tú no eres el propietario, el inquilino o el conductor de tu cuerpo ¿quién lo es entonces?, ¿dónde está quien toma las decisiones sobre ese montón de órganos, vísceras, huesos y fluidos?

Y si tú eres el propietario indiscutible del cuerpo que habitas ¿por qué tienes la sensación de que a veces "va por libre"?, ¿por qué te fastidia con ese dolor de cabeza inoportuno o esos problemillas en la piel, justo cuando parece que todo va bien? Eso por no hablar de las noches de insomnio donde por más que lo intentas no consigues pegar ojo y te pasas la noche en vela, o de la ansiedad paralizante que te pone contra las cuerdas y parece dejarte muy claro que allí no eres tú quien manda.

¿Podría ser que tal vez tú, no seas el cuerpo al que, más o menos, te has acostumbrado durante todos estos años? Pero si tú no eres tu cuerpo, ¿quién rayos eres entonces?, ¿eres quien tu DNI asegura que eres?, ¿el que conocen tus familiares y amigos?, ¿el que ves cada mañana en el espejo?, ¿tal vez eres el conjunto de hábitos, actividades, rutinas y adicciones que pones en marcha cada día?, o ¿tal vez eres sencillamente la información genética que llevas en tu ADN?

Yo no tengo la respuesta. Pero se que es una cuestión importante por muchas razones. Primero por saber quién eres tú en realidad. Sólo cuando sabes quién eres puedes tener una relación auténtica. Y tal vez llevas toda la vida habitando en la confusión o sencillamente viviendo una vida que no es tu vida. También, sólo cuando sabes quién eres puedes poner en marcha todo tu potencial de crecimiento y plantearte hasta donde quieres llegar. En segundo lugar porque si realmente tú eres el cuerpo con el que te levantas y te acuestas cada día parece que tú también eres el responsable de todas esas cosas que llamamos enfermedades, a fin de cuentas, el tumor canceroso lleva las mismas señas de identidad genética que el resto de tu organismo.

Este último aspecto es clave. Y cambia el paradigma de la enfermedad. Pasamos de "tener" enfermedades a "crear" enfermedades. No es lo mismo pensar que tienes un cáncer, que pensar que tú te has creado un cáncer. Da vértigo, lo sé. Pero cuando lo aceptas dejas de ser la víctima de la enfermedad y te conviertes en responsable de la enfermedad. La enfermedad es la misma, pero tu actitud es otra. La enfermedad pasa a ser un elemento de comunicación no verbal, un mensaje de tu cuerpo, una señal y un aviso. Y a veces las señales son sutiles y discretas, pero en otras ocasiones nos dejan impresionados e impactados. Cuando te haces responsable de tu enfermedad, recuperas tu poder. Y el mismo poder que te permitió crearla es el mismo que te posibilita sacarla de tu vida.

Es verdad, ver las cosas desde este punto de vista da vértigo, pero también esperanza.




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9.2.09

Elige disfrutar, depende de ti.

"Las personas libres de zonas erróneas no son muy distintas del resto de la gente común y corriente... pueden ser ricos o pobres, hombres o mujeres, negros o blancos, vivir en cualquier parte o hacer casi cualquier cosa. Son un grupo de gente muy variada que sin embargo tienen un factor común: están libres de zonas erróneas.

Verás que es gente que disfruta de todo lo que les brinda la vida, gente que se siente cómoda haciendo cualquier cosa y que no pierde el tiempo quejándose o deseando que las cosas fueran de otra manera. Sienten entusiasmo por la vida y quieren todo lo que puedan sacar de ella. Les gusta salir de excursión, ir al cine, leer, practicar deportes, asistir a conciertos, visitar ciudades, granjas, contemplar animales, montañas y realmente casi todo. Les gusta la vida. Cuando estás cerca de gente así notarás la ausencia de lamentos e inclusive de suspiros pasivos. Si llueve, les gusta. Si hace calor lo disfrutan en vez de quejarse. Si se encuentran en una congestión de tráfico o en una fiesta, o completamente solos, sencillamente actúan de la mejor manera posible. No se trata de disfrutar de todo lo que sucede, sino de una sabia aceptación de lo que es, de una rara habilidad para deleitarse con la realidad. Pregúntales lo que no les gusta y les costará darte una respuesta honesta. No actúan con la sensatez que significa protegerse de la lluvia cobijándose bajo techo, porque la lluvia les parece hermosa, estimulante y algo que vale la pena experimentar. Les gusta. El fango no les enfurece: lo observan, chapotean en él y lo aceptan como parte de lo que significa estar vivo. ¿Les gustan los gatos? Sí. ¿Los osos? Sí. ¿Los gusanos? Sí. Y aunque situaciones como las enfermedades, sequías, mosquitos, inundaciones y otras cosas por el estilo no les producen placer ni las aceptan con entusiasmo, es gente que no gasta su momento presente quejándose por ellas..., realmente aman la vida y se sumergen en ella disfrutando de todo lo que les brinda."
D. Wayne W. Dyer
"Tus zonas erróneas"

Me encanta este párrafo del ya clásico libro de Dyer "Tus zonas erróneas". Las personas sanas, entre otras muchas cosas, simplemente disfrutan. Y es que hay tanto con lo que disfrutar. Hay momentos únicos y especiales que en cuanto les ponemos la etiqueta de "lo normal" les quitamos todo su valor, por el hecho de habernos acostumbrado a ellos. Hay tantas cosas buenas en nuestra vida que solo valoramos cuando las perdemos. Tantas personas maravillosas con las que compartimos momentos inolvidables.

El placer de las pequeñas cosas consiste precisamente en eso, en vivir de una manera especial lo cotidiano. En poner amor en cada gesto, cada acción, cada encuentro y no precisamente por los otros, sino por nosotros. El amor sobretodo nutre a quien lo da.

Disfrutar no es una obligación, solo una opción. Indudablemente, una opción sana.


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19.1.09

Allí donde pones la atención eso se expande

Aunque la mayoría lo olvidó durante el proceso de socialización. En el fondo, todos lo seguimos sabiendo de una manera más o menos intuitiva. Y además lo hemos sabido desde siempre.

No es casualidad que sea la 1ª Ley de la Atracción: "allí donde pones la atención eso se expande". Y si quieres una vida con la que te sientas feliz, te conviene poner la atención en las cosas que te hacen feliz. Y por lo tanto, también te conviene que desde este mismo instante, no más tarde, hazme caso, dejes de poner la atención en las cosas que te hacen daño de una forma u otra. Eso fundamentalmente es dejar de quejarte y dejar de criticar. Cada queja y cada crítica están atrayendo a tu vida aquello que precisamente no quieres. Lo mismo pasa con lo que temes, lo que te da rabia o lo que te conecta con la tristeza. Por el simple hecho de no quererlo, lo estás pensando y por lo tanto lo estás cargando de atención. Además cuando la atención va asociada a una emoción el poder de la Ley de la Atracción se multiplica.

Algunas personas me dicen, "no sé bien lo que quiero, pero si sé muy bien lo que no quiero". Bueno, pues están atrayendo eso que "dicen no querer". Tardará en materializarse unos minutos, unos meses o años, pero el mero hecho de poner atención y emoción conecta el botón de arranque de la materialización.

¿Suena mágico? ¿Suena absurdo o ilógico? ¿Tal vez infantil o ridículo? Es posible. Pero la Ley de la Atracción es como la ley de la gravedad. No hace falta creer en ella, simplemente se impone. Comienza a hacer la prueba. Empieza a fijar tu atención, como si se tratara de un potente adhesivo en aquellas realidades que quieres en tu vida. Pon la atención en lo que te gusta, en lo que te hace sentir bien, en todas esas cosas buenas que simplemente no valoras porque te has acostumbrado a ellas. Ya no las tienes en cuenta porque son lo normal. Hasta el día en que no están. Valora y agradece la salud, las comodidades que te rodean, las personas que te muestran su cariño y amabilidad. Pon atención y amor en todo lo bueno que hay en tu vida. No esperes a perderlo para valorarlo.

El libro "The secret" de Rhonda Byrne, puso recientemente de actualidad la Ley de la Atracción. Pero como la propia autora reconoce, es un secreto conocido por la humanidad desde hace mucho tiempo. Ser conscientes de la Ley de la Atracción, es abrirnos a un nuevo paradigma. Donde somos responsables de la realidad que estamos construyendo entre todos, con nuestros pensamientos, emociones y acciones.

Vigila tus pensamientos, las palabras que dices y observa como te sientes. Si la emoción es negativa te conviene poner la atención en otras cuestiones. Tienes un sistema perfecto de "Guía emocional" como aseguran los Hicks, tu emoción te marca el camino, es tu brújula interior, sólo tienes que seguirla.

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5.1.09

Visión

Es un muy buen momento para definir la visión de este nuevo año. ¿Cómo quieres que sea? ¿Qué quieres que ocurra? ¿Qué vas a hacer para que te ocurra? Si todo fuera posible ¿cómo te gustaría vivir este año? Es un ejercicio que va más allá de los viejos propósitos y las buenas intenciones.

En general, dedicamos más tiempo a planificar unas vacaciones que nuestra vida. Es más frecuente tener organizado el fin de semana que nuestro futuro personal. Y no digamos nada si hablamos de la vejez, que siempre parece lejana y ajena. Vamos viviendo "al día" y hasta que de repente nos damos cuenta de que "el día a día" se ha comido nuestra vida y entonces somos conscientes de que ya no hay tiempo. Cuando trabajaba con pacientes terminales de cáncer pude comprobar que el miedo a morir es en realidad la angustia por lo no vivido. Afortunadamente no es necesario llegar a ese punto para darse cuenta.

De la misma forma que se planifica y se organiza un viaje, puedes planificar y organizar todo un año que está por delante. Es un ejercicio apasionante. Y además funciona bastante bien.

Empieza por abrir tu mente, por darte permiso para pensar de manera panorámica. Eso es importante. No racanees con tus pensamientos y tus ilusiones. Algunas personas tienen "visión de túnel", ven la realidad como si miraran a través de un tubo y eso sólo les permite ver un poco. La vida es mucho más rica. La vida es realmente generosa.

Y aprovechando que tienes la mente abierta, da un paso en el tiempo. Ya ha pasado un año. Estás en los primeros días del año 2010. Se trata de utilizar la imaginación para "recordar el futuro". Construir una visión es eso, dar un salto en el tiempo y trasladarse al futuro. Como si ya hubiera ocurrido. Imagina que se lo estás contando a otra persona, a un amigo. Que no ves a esa persona desde hace exactamente un año y le cuentas tu vida. Se la cuentas con detalle. Es una persona que sabes que te quiere y te escucha. Hablas de cómo ha sido tu salud en este último año, puedes contarle por ejemplo que durante este tiempo has cuidado mucho más tu alimentación y que te sientes cada vez mejor. También puedes comentarle que cambios han experimentado tus relaciones, si has conocido a alguien nuevo o si has cerrado definitivamente alguna relación. Comenta como está tu familia y tus amigos y aclárale que novedades hay. Es importante que le expliques que cambios se han producido en tu trabajo, por ejemplo si te han promocionado o si por fin te has independizado y has montado ese negocio con el que llevabas soñando tantos años. Aclárale donde vives ahora, que cambios se han producido en tu vivienda o incluso si te has cambiado de coche. También está bien que le recuerdes tus vacaciones, donde las pasaste y no te olvides de mencionarle esos recuerdos maravillosos que conservas. Puedes hablarle también de esos momentos de suerte que tuviste en el último año y no te olvides de contarle, a pesar de lo que decían, lo bien que te van las cosas económicamente.

¿Estimulante? Te sugiero algo más. Incluso vete más allá, ponle fechas concretas. Cuando lo escribas, no te olvides de mencionar si ocurrió en marzo o fue en agosto. Precisa tu relato y ponle detalles. Escríbelo, escribe esa historia hasta que emocionalmente sientas ilusión y te descubras sonriendo. Repásala una y otra vez. Hasta que la sientas tuya. Es un juego, es muy importante que los pases bien mientras lo haces. Cuando lo disfrutas, cuando lo sientes estás cargando tu visión con la energía emocional de la materialización.

Acabas de construir la visión para tu próximo año. Léela con frecuencia, al menos una vez a la semana. No importa si ya te la sabes y no dudes en ir revisándola según va transcurriendo el año.

Tu visión es tu referente, tu horizonte, el destino de este viaje que va a durar un año. Cada decisión, cada acción debe estar referenciada con tu visión.


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15.12.08

Empatía

Generalmente entendemos por empatía la capacidad de ponernos en el lugar del otro. Bueno, es una impresión bastante acertada. Ponernos en el lugar del otro no solo es entender y saber que le pasa al otro, sino ser capaces de sentir lo que el otro siente, o al menos una aproximación. Todos hemos vivido situaciones de sintonía emocional cuando alguien nos cuenta como ha vivido determinada situación, sea positivo o negativo. Podemos sentir la preocupación del que tiene que hacerse unas pruebas en el hospital por que le han detectado "algo", podemos sentir el miedo que tiene el que va a decirle a su pareja que la relación se ha terminado porque ha conocido a otra persona, podemos sentir la ilusión de la mujer que por fin está embarazada después de haberlo deseado durante mucho tiempo, la alegría de quien planifica un viaje y lo comparte con todo lujo de detalles.

Y de una forma más general todos hemos entrado en casas donde se respira la tensión o el mal rollo nada más abrir la puerta. Todo parece normal, quiero decir que no llegamos en plena pelea, pero la atmósfera es cortante, nos sentimos incómodos por muy atentos que sean con nosotros y lo que el cuerpo nos pide es salir de allí. Y seguramente también hemos entrado en lugares donde uno se siente fenomenal, donde no te dan ganas de irte, donde se respira armonía y bienestar, donde en definitiva, uno se siente muy bien. Y es que las emociones están en el aire, como las ondas de la radio. Las sentimos en el cuerpo, pero van más allá de nuestros cuerpos.

Con los niños la empatía se ve rápidamente. En un grupo de niños, basta que uno llore para que los demás empiecen a llorar sin saber porque. Recuerdo una amiga psicóloga, que cuando tuvo a su hija, me comentaba que lo que mejor le ayudaba a la niña a dormirse era hacer meditación mientras la niña dormía en la cuna.

Y aquel que tenga perro habrá comprobado si tiene un mínimo de sensibilidad que el animal detecta perfectamente nuestro estado de ánimo.

Y eso pasa porque la empatía es una forma de comunicación más antigua que el lenguaje. No necesita soporte de la palabra, es suficiente una mirada a los ojos, una sonrisa o un apretón de manos para sentir lo que siente el otro. Cuando vemos más allá del disfraz del personaje que representamos ese día, sentimos al otro. Eso es empatía. Algunas personas aseguran que el miedo se huele, yo creo más bien que se empatiza con él. Y esa sensación maravillosa que tenemos de ser comprendidos por alguien que apenas nos conoce y que hace que le abramos el corazón y le confesemos lo que hemos guardado celosamente a personas más próximas, es empatía. No depende de lo mucho que se habla, es más, seguramente la palabra sea un obstáculo para empatizar, simplemente consiste en abrirse y sentir.

Las emociones son "pegajosas" y contagiosas. Los emocionalmente reservados valoran como "pegajosos" a los emocionalmente demostrativos. Esto es importante. Porque la empatía es bidireccional. Es decir, yo puedo llevarme pegada la emoción del otro: su enfado, su miedo, su ansiedad, su rabia o su tristeza. Pero también puedo, contagiar al otro de mi emoción, y transmitirle tranquilidad, confianza, seguridad o ilusión. Los buenos vendedores lo hacen. También lo hacen aquellos que trabajan con personas y que las "hacen sentir": maestros, médicos, psicólogos, camareros, recepcionistas, azafatas, ... son muchas las formas de transmitir la emoción, y realmente sigue constituyendo un misterio. Pero para sentir la emoción, ni tan siquiera es necesario que la persona esté presente. ¿Telepatía?, tal vez, para mí es solo empatía. También la emoción la podemos sentir en las cosas de esa persona, en como ha dejado una nota escrita, en como ha preparado una comida, como conduce o como ha envuelto un regalo. La emoción está en todo, si la percibimos somos empáticos, si no sentimos nada, somos "emocionalmente ciegos (o sordos)".

La empatía es una de las competencias de la Inteligencia Emocional y por lo tanto uno de los recursos para alcanzar el éxito y la satisfacción. Guarda relación con la intuición, la anticipación y la capacidad de crear situaciones emocionales armónicas. Y como todas las competencias de la Inteligencia Emocional, la empatía se puede desarrollar y entrenar, lo mismo que cuando hacemos ejercicio físico.

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1.12.08

Niño/a Interior

Dentro de cada uno de nosotros, al margen de la edad cronológica, sigue habiendo un niño/a.

No es correcto.

Dentro de cada uno de nosotros, al margen de la edad cronológica, siguen todos los niños que hemos sido. Eso si es correcto. El que es sólo un bebé y no entiende de esperas y aplazamientos, no le gusta que le digan "no" y es incapaz de vivir por él mismo. El de 4 años, el de 7, el de 10 y el de 14... también el de 17, aunque ya no es tan niño. Son diferentes edades, diferentes cuerpos, diferentes formas de construir la realidad. Dentro sigue estando el que fue feliz, el que se sintió abandonado, el que buscaba complacer a los demás, el que tenía rabietas que le impedían hablar y casi respirar. Está también el que se pasaba horas jugando e inventando mundos maravillosos, el que tenía "amigos invisibles", el que no hacía nada sólo y el que tenía miedo en la oscuridad. Está el que sentía vergüenza y se escondía, el que bailaba y se reía hasta dolerle la barriga. Dentro sigue habiendo un niño curioso, intuitivo, alegre, espontáneo, travieso, imaginativo y que va a lo suyo.

Es frecuente que la ropa que vestimos, el coche que usamos o las conversaciones profesionales, nos impidan ver al Niño/a Interior. Pero sigue ahí. Más allá del maquillaje, la corbata, la titulación o la hipoteca, continúa esperando el Niño/a Interior. Y te está esperando a ti.

Es el Niño/a Interior el núcleo de nuestras emociones. Vinimos a esta vida siendo biología y emoción. Hasta puede que sean la misma cosa. El pensamiento, la palabra, y la lógica, llegaron después. Y según fueron ganando en importancia, lo social fue desplazando lo emocional y el Niño/a Interior fue perdiendo protagonismo, fue quedando al margen, olvidado, como los juguetes con los que jugaba. Pero sigue sigue ahí. Mientras sigas vivo sigue ahí. Es tu parte más genuina. Y necesita tu atención.

Los niños sin atención enferman y mueren. Experiencias en orfelinatos así lo han demostrado. Los adultos con un Niño/a Interior enfermo y mustio, son adultos sin ilusión, que viven desde la inercia y el hábito, deprimidos y angustiados por una vida que no sienten suya, vacíos de sentido y y contenido. Son adultos anestesiados, aburridos, hipoerocupados para escapar de ellos mismo, con miedo de mirar dentro de si mismos, que se distraen, enferman y postergan mientras la vida y las oportunidades se les van de las manos. La Vida y las oportunidades nunca se van, somos nosotros los que no las hacemos nuestras.

Los niños sin amor sufren y desde su sufrimiento hacen sufrir. El miedo y el dolor se convierten en sustitutos del amor. Los manuales de psicopatología son una colección de Niños/as Interiores olvidados. La locura es el terrorismo del Niño/a Interior. Y seguramente las mayores locuras se hacen por amor (o por su falta). Las adicciones son un juego compulsivo y destructivo. El miedo y la ansiedad su grito silencioso. Solo la emoción nos recuerda que existimos. Siento, luego existo. El Niño/a Interior es emoción. Y sin emoción nada es. Sin emoción vivimos como espectadores de una vida que no sentimos nuestra.

Autoestima es recuperar ese Niño/a Interior. Reconocerlo y reincorporarlo en nuestra vida de adultos, es recuperar la felicidad y el sentido que tuvimos hasta que olvidamos a nuestro Niño/a Interior. Hay muchos caminos para ese reencuentro y cada uno debe descubrir el suyo. Siempre habrá resistencias que vencer, en definitiva bajo ellas encerramos al Niño/a Interior. Con seguridad habrá emociones intensas, el Niño/a Interior es emoción.

Lo has sabido siempre: no hay vida real sin contar con el Niño/a Interior. Por eso merece la pena empezar el camino del reencuentro y hacerle un sitio a tu lado en tu día a día. Tu Niño/a Interior te está esperando.
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24.11.08

Abundancia

Ver la botella medio llena o medio vacía... esa es la cuestión.

Podemos vivir desde el paradigma de la abundancia o desde la escasez. Esa es la elección. No hay términos medios. Un poco de abundancia, es en realidad escasez. Como un poco de salud es en definitiva enfermedad o un poco de autoestima es al final inseguridad, temor y sufrimiento inútil.

El paradigma de la abundancia, como paradigma que es, va a codificar todo nuestro concepto de realidad. Louise L. Hay en su libro "El poder está dentro de ti" habla de "abrirse a la prosperidad" y de la "totalidad de las posibilidades". Conceptos sorprendentes e interesantes la primera vez que se leen. Me pregunto como este tipo de cosas no se aprenden en los primeros años de la escuela. Dice que la abundancia está en todo: en el dinero que manejamos, en las relaciones que tenemos, en la salud que disfrutamos, en la belleza de la que nos rodeamos, el tiempo libre que nos permitimos, las comodidades que nos buscamos o en nuestra capacidad de dar y recibir amor. Uno puede optar por vivir desde la generosidad, la prosperidad y la abundancia y ver la botella medio llena. O puede vivir empobrecido, en la escasez y sufrir porque la botella está medio vacía.

Vivir en la abundancia no guarda relación con lo que se tiene. No hay que confundirla con las cosas que poseemos, ni con las circunstancias que nos rodean. Personas con saldos en sus cuentas corrientes de muchas cifras sabiéndose ricos pueden sentirse pobres y temer que nunca será suficiente. Personas con una buena salud pueden vivir asustadas por una posible enfermedad y acudir a urgencias con síntomas que sólo ellos se crean. Y personas muy queridas y admiradas pueden sentirse muy solas. La abundancia es un paradigma, una forma de ver, entender y sentir las cosas. Y por supuesto una forma de vivir.

La abundancia tiene que ver con la confianza, con la generosidad y la gratitud. La confianza en que siempre encontraremos aquello que necesitamos. La generosidad para compartirlo. Y la gratitud para valorar todo aquello que nos ha permitido llegar hasta este momento presente. Tiene que ver con una autoestima alta. Es imposible estar en la abundancia con una autoestima baja. El amor a uno mismo es abundancia. En definitiva la abundancia es una manifestación del amor. Y el amor nunca es rácano, mezquino, ni tacaño, porque si lo es no es amor. Y finalmente, es la manifestación directa de la Ley de la Atracción. Sólo con pensamientos de abundancia materializamos nuestros deseos y los terminamos viviendo en forma de experiencias que confirman nuestras creencias.

La otra opción, la de la botella medio vacía, es el paradigma de la escasez. Donde la vida se convierte en sufrimiento, miseria y pobreza. La escasez se alimenta del miedo a no tener lo suficiente y la desconfianza en la propia vida. Fija la atención, y por lo tanto atrae, aquello que no tenemos, aquello que nos falta. Desde la escasez el dinero siempre es poco, la salud frágil, las personas alguien de quien "no te puedes terminar de fiar", el tiempo disponible insuficiente, las comodidades un lujo de los otros y el amor un recuerdo muy lejano.

Vivir en la abundancia, siendo lo natural, no es una obligación. Sólo es una opción. Tú decides. Esa es la cuestión.


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3.11.08

Ahora

Algún día la postergación será catalogada como enfermedad. Aparecerá en los manuales de psicopatología y se crearán programas preventivos de salud para evitarla. Hasta es posible que algún laboratorio lance algún medicamento específico para tratarla. Porque si aplazar las cosas es una forma de no vivirlas, la postergación de alguna manera nos está matando poco a poco. Lo no vivido es lo que pesa, lo que nos duele, lo que nos separa de nosotros mismos.

Mi primer trabajo cuando terminé la carrera fue con pacientes de cáncer. De esto hace más de veinte años. Fue en un gran hospital de Madrid. El trabajo consistía en buscar variables psicológicas asociadas a la enfermedad. Fue un trabajo pionero en España, el primero de este tipo si la información que tengo es correcta. Entonces el cáncer era la enfermedad tabú por excelencia. Después llego el sida y le cáncer perdió protagonismo. Del cáncer se sabia poco y se le tenía mucho miedo. En ninguna parte del hospital la palabra "cáncer" estaba escrita. Era una palabra maldita, sólo ponía "oncología". Muchos pacientes, ni sabían que era "oncología" y desconocían o negaban que eso que les estaba matando fuera algo llamado cáncer.


Es sorprendente como la muerte es el tema tabú en la medicina (seguramente en la cultura occidental). Pocos médicos entonces querían ser oncólogos; y hoy en pleno siglo XXI, temas como la eutanasia o el suicidio siguen poniendo los pelos de punta a muchos de ellos. Elisabeth Kübler-Ross, la psiquiatra suiza que trabajó con pacientes moribundos, es la primera que hace una aproximación humana de la medicina a la muerte. Los pacientes podían hablar con ella, lo que nadie parecía estar dispuesto a querer escuchar.


Recuerdo que aquellos pacientes, en aquel hospital, abordaban la muerte de dos formas muy diferentes. Unos la negaban o simplemente la sufrían. Otros la aceptaban como otra parte más de su vida. Entre estos dos tipos de personas había una diferencia básica. Y esta diferencia, era independiente de su edad, sexo, creencias, religiosas, formación o estatus económico.


Los que sufrían la muerte, sencillamente no habían vivido su vida. Habían postergado, esperando otro momento y otras circunstancias. Y en ese tramo final, lo no vivido venía a saldar la "vida aplazada".


La vida aplazada está llena de miedo. El miedo a ser uno mismo. A vivir la propia vida. A ser diferente. A la opinión de los demás. A equivocarse. En aquel hospital y con aquellos pacientes, aprendí que lo "no vivido" es lo que en realidad nos angustia en el momento final y lo que envenena el momento presente. El veneno de lo aplazado tiene una entrada suave como un buen vino, pero su efecto es letal como el cianuro.


Los pacientes que habían vivido su vida a su manera, con sus aciertos y sus errores, pero tomando decisiones y asumiendo riesgos, también vivían su muerte. Aprovechaban para despedirse y rodearse de las personas que amaban. Podían hablar con tranquilidad y honestidad de lo que sentían. Se ponían en paz con ellos mismos y preparaban los últimos días como quien prepara un viaje. Algunos decidían hacer "la última locura" de su vida y otros sencillamente volvían a sus pueblos. No parecían angustiados. Y muchos afirmaban haber tenido una buena vida y se mostraban agradecidos.


La postergación es veneno para la autoestima. Cada indecisión o cada acto postergado, pesa sobre nosotros como una enorme carga, la carga de lo no vivido. Y nos vampiriza chupándonos la energía y la ilusión. He visto personas sanas que se sienten sin fuerzas, cansadas y que vivir les supone un esfuerzo agotador, que cuando empiezan a dar salida a lo aplazado, comienzan a sentirse ligeras, más llenas de energía y mucho más felices con ellas mismas y con la vida en general.


Nadie piensa que cada día, cada momento, puede ser el último. Pero realmente puede ser el último. A las personas con las que trabajo, cuando abordamos estos temas hay dos recomendaciones que les sugiero:

La primera tiene que ver con las resistencias: "Si te da miedo o pereza, sencillamente hazlo. No lo postergues, los fantasmas del miedo y la pereza crecen cuando nos quedamos parados".

La segunda tiene que ver con la forma de hacerlo, algunas personas se quedan paralizadas porque no saben como ponerse en marcha. Y siempre me preguntan "¿Cómo lo hago?. Dime cómo lo tengo que hacer". Siempre les respondo lo mismo: "da igual como lo hagas, el "ahora" es el cómo. Simplemente empieza".



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13.10.08

Amistad

Esta es la historia de dos chicos y un león. Ellos son John Rendall y Ace Berg. Ellos, australianos. El león, africano.

Al final de los sesenta, en 1969 concretamente, encontraron a la venta un cachorro de león en Harrods. Estaba en una pequeña jaula. Eran otros tiempos, y supongo que por eso se podían comprar cachorros de león con relativa facilidad. El caso es que decidieron llevárselo a casa. Al león le llamaron Christian.

Parece que tenían buena relación con el cura local. Ya que éste les cedió parte de los terrenos de la iglesia y así Christian tenía más espacio para crecer y jugar. Y ya lo creo que creció y jugó. En el vídeo se le ve feliz, divertido y jugando con ellos. Un año después se hizo demasiado grande para estar allí. Pensaron que lo mejor era devolverlo a África. Hicieron los trámites correspondientes y acompañaron al Christian hasta Kenia. En el vídeo se ve perfectamente hasta la despedida.

Era 1971, los chicos lo echaban de menos y quisieron visitarlo. Los expertos les advirtieron que el león había comenzado una nueva vida, que ahora tenía otro territorio, que vivía una vida salvaje y que había pasado un año. En definitiva les dijeron que lo más probable es que el león ya no les reconociera y que el encuentro podría ser una idea peligrosa. A pesar de las recomendaciones ellos quisieron ir. Ellos sí conocían a su león y estaban más seguros que los expertos.

Después de buscarlo un tiempo lo encontraron. Bueno, en realidad se encontraron los tres. Y esa es la parte más emotiva de la historia que se ve en el vídeo. El reencuentro.

Me gusta esta historia porque es habla del amor y de la amistad. Y en toda historia de amistad hay un punto de separación y de reencuentro. La amistad que no ha pasado esa prueba de la separación, no es una amistad segura. Hay de perderlo todo para saber lo que queda. Ahí también radica el desapego y la gratitud.

Me gusta también porque transmite la vitalidad y la inocencia que sólo los animales y los niños muy pequeños pueden transmitir. La inocencia que perdemos con la adquisición del lenguaje. Esa entrega emocional sin dobleces, sin ambivalencias.

Y por ultimo me gusta porque tiene un final feliz. Porque encuentra soluciones diferentes. Porque se afrentan retos y se asumen riesgos. Porque es una historia valiente de personas valientes. Y porque deja claro que el amor es el motor de este universo.

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6.10.08

Lo normal

Lo que llamamos “lo normal” es sólo una fantasía. Lo normal sólo existe en nuestras cabezas. Y lo hemos construido para sentirnos seguros. Porque si “lo que nos pasa es lo normal”, respiramos más tranquilos.

Lo normal es un producto imaginario, una referencia estadística, un constructo social. ¿Qué es lo normal? Lo normal es una palabra vacía que no dice nada. Lo que para mi abuela era normal, para nosotros es una reliquia desactualizada. Lo que para unas culturas es normal, para otras es una perversión. Pero necesitamos lo normal.

Lo normal lo hemos construido desde que éramos pequeños con las creencias, las costumbres, los hábitos, las reglas del juego que hemos vivido día a día. Lo normal lo consensuamos en la adolescencia identificándonos con nuestro grupo de referencia y siguiendo modas que nos hacían parecer iguales aunque no las entendiéramos o no nos gustaran; hasta que nos acostumbramos a ellas y se hicieron normales. Lo que en una casa era lo normal, en la otra era una excepción. Lo normal lo transmitimos a nuestros hijos como nos fue transmitido a nosotros. Les pasamos el relevo de lo normal y nos sentimos mucho más tranquilos.

Lo normal, se marca con los límites de lo predecible, lo habitual, lo conocido, lo frecuente, lo de siempre y lo que hace todo el mundo. También están dentro de lo normal, los prejuicios y la cultura. Dentro de esos límites está el terreno de lo normal. Y con esos límites construimos nuestro corralito, donde nos sentimos seguros porque sabemos como funcionan las cosas y tranquilos porque todo es conocido y familiar. El corralito de lo normal es necesario en determinados momentos, pero si toda la vida la hacemos dentro del corralito, éste se convierte en una trampa. En un cepo que nos oprime, una jaula que nos mantiene a salvo de vivir.

La vida esta fuera del corralito. Las oportunidades están fuera del corralito. Crecer significa superar los límites del corralito, los límites de lo normal. Fuera está lo incierto, lo misterioso, lo raro, lo infrecuente, lo desconocido, lo excepcional, lo atípico. Y lo de fuera nos pone la carne de gallina o mirada de extrañeza. Fuera sentimos miedo. Es lógico, si con nuestros límites construimos un corralito en el que nos sentimos seguros, fuera tiene que haber algo que nos cree inseguridad, temor, desconfianza y sensación de invalidez o peligro.

Nuestros límites nos aprietan, nos hacen prisioneros. La vida siempre está fuera. Y vivir, significa asumir el riesgo. La vida está fuera de la jaula.

Cada “no puedo” es un límite. Cada “es imposible”, “no valgo”, “no sé” es un límite. Cada “¿qué va a ser de mí?” es un límite. Cada pensamiento victimista, invalidante, culpabilizante o autocompasivo, es un límite. Cada queja y cada crítica denuncian nuestros límites. Y por supuesto, cada miedo es un límite. La vida está más allá de los límites. Y cuando nos demostramos que somos capaces de asumir el riesgo, de creer en nosotros y de confiar en la vida; entonces crecemos.

La libertad está fuera de la zona de confort del corralito. La libertad está al otro lado del miedo. La sensación de plenitud, de conexión con el momento presente, la esperanza y la ilusión, están fuera del corralito. Siempre hay otra forma de vivir, las reglas del juego siempre se pueden reescribir, las costumbres cambiar o inventar otras nuevas. Siempre hay otra manera de hacer las cosas, aunque en este momento no sepamos cual es. Ser proactivo, ser responsable, ser capaz, significa utilizar tu poder para hacer de tu vida un espacio de crecimiento y felicidad. Tú pones el límite.

Cada vez que mueves los límites del corralito creces, cada vez que vas mas allá de tus costumbres creces, cada vez que superas un “no es posible” creces.

Atrévete… la vida está ahí afuera y te está invitando.

En el vídeo vas a conocer a Nick, él ha encontrado “otra manera” fuera de lo normal. Pero lo mejor es verlo con la mente abierta.


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11.8.08

Actitud

La actitud tiene que ver con las emociones, el “cómo” más que el “qué”, el modo, el estilo y la forma, el talante y la disposición. Tiene que ver con más cosas, estoy seguro. De hecho es el motor de los cambios reales. Sólo la actitud adecuada nos permite llegar a donde queremos, (bueno, la actitud inadecuada también nos permite llegar, pero seguramente a donde no queremos).

La actitud también está muy relacionada con la libertad. En realidad es la última elección. Soy yo quien decido con que actitud me enfrento a los hechos. Viktor Frankl, el psiquiatra austriaco que estuvo prisionero durante tres años en Auschwitz y otros campos de concentración durante la II guerra mundial, se salvó gracias al poder de la actitud. “… La experiencia vivida en un campo de concentración demuestra que el hombre mantiene su capacidad de elección. Los ejemplos son abundantes, algunos heroicos. El hombre puede conservar un reducto de libertad espiritual, de independencia mental, incluso en aquellos crueles estados de tensión psíquica y de indigencia física... al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas, la elección de la actitud que debe adoptar frente al destino, para decidir su propio camino. Y allí siempre se presentaban ocasiones para elegir. A diario, a cada hora, se le ofrecía la oportunidad de tomar una decisión…” (Frankl, V. “El hombre en busca de sentido”). La decisión de ser una victima de la situación, la que sea, en el caso de los campos de concentración significaba el principio del final. O la decisión puede ser aprender y crecer en esa situación, también la que sea, en el caso de los campos de concentración era la posibilidad de seguir vivo.

Como dice Randy Pausch (el del video) “no podemos cambiar las cartas que nos han dado, sólo decidir como jugar con ellas”. Esa decisión es la actitud. Y vale para todo, desde las cosas cotidianas como conducir el coche o abordar las “crisis vitales” del hijo adolescente, hasta enfrentar un diagnostico de enfermedad grave, hacer un cambio rotundo de vida, empezar una nueva relación (o terminar una vieja relación) o afrontar un complejo proyecto profesional. La actitud, no está en el entorno (no está en las cartas), está en la forma de adaptarnos a ese entorno (en la forma de jugar la partida).

La decisión de vivir con una actitud constructiva o victimista no tiene edad. He visto niños “quejicas” y niños con una alta tolerancia a la frustración, “blindados” a situaciones verdaderamente duras. He visto ancianos abandónicos y derrotistas, y otros con vidas muy parecidas (léase con cartas muy parecidas), optimistas, vitales, atrevidos y llenos de ganas de vivir. No tiene que ver con el sexo. Ni con las creencias religiosas. No tiene que ver con la salud física. Ni con el poder adquisitivo. No tiene que ver con la formación o con el tipo de trabajo.

Sí tiene mucha relación con la autoestima. Sencillamente, porque cuando uno se quiere, no desperdicia su momento presente con una actitud victimista, crítica o quejosa. Simplemente, por amor a uno mismo, por amor propio, uno decide vivir esa situación, por dura que sea de la mejor manera posible, y siempre hay una manera. Bastante complejo puede ser el entorno como para además hacerse daño con la actitud.

Por cierto, el vídeo del profesor Randy Pausch, además de ser un ejemplo de actitud constructiva, es su “última lección” en la televisión. Es además un testamento a sus hijos y a quienes quieran escucharle. Falleció el pasado 25 de julio de 2008.

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28.7.08

Autoestima

Vivir es relacionarse. Nos relacionamos con el entorno, con otras personas, con pensamientos, con cosas concretas, con símbolos abstractos, con el pasado, con el futuro… y sobretodo nos relacionamos con nosotros mismos. La autoestima es eso: la relación que mantengo conmigo. De lo próxima que es la perdemos de vista. Esta relación es determinante, porque el resto de las relaciones son el reflejo de la relación que mantengo conmigo y también, las otras relaciones son la proyección de mi autoestima.
Es sencillo. En los demás me veo a mí. Como vivo lo que me voy encontrando a lo largo del camino es el resultado de lo que siento por mí, lo que pienso respecto a mí, lo que hago por mí. Cada interacción con la Vida, es una elección: puedo amarme o hacerme daño. En autoestima no hay opciones intermedias, ni tonos degradados. Y cuando no me amo, me estoy haciendo daño.
Si me llevo bien conmigo, todo funciona. Da igual el entorno, seguramente haya muchas cosas mejorables, pero yo estoy bien. Si mi relación conmigo es mala. Todo se complica. Da igual que tenga una salud de hierro, no la valoraré hasta que la pierda. Da igual que esté con una persona maravillosa, despreciaré sus muestras de comprensión y amor. Da igual que tenga dinero, me parecerá poco. Da igual que viva en un lugar fascinante, sólo veré inconvenientes. Da igual que tenga un trabajo reconocido, yo no lo valoraré. Cuando yo no me quiero, todo da igual. Todo son problemas y dificultades. Mi diálogo interior, lo que yo me digo continuamente, estará lleno de quejas y criticas, signo inequívoco de una autoestima degradada. Nada parece encajar y uno tiene la impresión de encontrarse haciendo algo inadecuado, con las personas inadecuadas, en el momento inadecuado.
Mejorar la calidad de vida, es mejorar mi relación de autoestima. Si verdaderamente me quiero, se terminarán beneficiando, mi entorno, mis otras relaciones, mi cuenta bancaría y mi salud. De la misma forma que cuando no me quiero, termino destruyendo todo lo que me rodea.
El arranque es fácil. Hay que comenzar por aceptarse. Aceptarme en el momento y en el punto en que esté, sea el que sea. La aceptación comienza ahora, no se aplaza a mañana. Arranca en este mismo instante. Aceptarme, no significa gustarme, significa parar la guerra conmigo mismo. Dejar las críticas y las quejas con relación a mí (y al resto del mundo). Firmar la paz. Aceptarme es el primer paso para quererme. Aceptarme es también la puerta de entrada para que mejoren el resto de mis relaciones. Sólo puedo relacionarme verdaderamente con los otros (y lo otro) si me acepto. Aceptarme es el primer paso para des-cubrir (des-tapar, quitar la tapa), lo que realmente Soy, es ir más allá del personaje que represento. Cuando me acepto, dejo de mendigar el “aplauso de mi público imaginario” y empiezo a establecer relaciones autenticas. Ya no intento parecer nada, para sentirme alguien, simplemente Soy yo.
La aceptación me coloca en el momento presente. En el aquí y el ahora. La autoestima requiere un paso más. Confianza. La confianza es levantar la cabeza de lo inmediato y mirar más allá. Ser capaz de darme cuenta de las posibilidades, ver las oportunidades y saber que lo que está por venir, sea lo que sea, me ayudará a sentirme mejor conmigo. A ser más feliz. Sin confianza no hay futuro. La confianza pone luz, luz propia, en la incertidumbre, las dudas o la inseguridad. La confianza abre la apuesta por un mundo mejor, una vida mejor. En definitiva abre la puerta de la felicidad y el amor.
No siempre podemos elegir las circunstancias. Hay muchas cosas que no podemos elegir: el día que hace, la familia de la que procedemos, el color de nuestros ojos o lo que les parecemos a los demás. Lo que siempre puedo elegir es la actitud con la que abordo esas circunstancias. Mi actitud, como mis pensamientos, mis emociones o mis actos son responsabilidad mía. Eso, afortunadamente, si está en mi mano. Y siempre puedo elegir quererme.

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24.7.08

El Miedo

Miedo y peligro son cosas diferentes. Hablamos de peligro cuando existe un riesgo real para mi salud física o mental, para mis relaciones, mis finanzas o mi entorno. Por poner algunos ejemplos: es peligroso conducir a velocidades altas, beber alcohol o consumir drogas, tener relaciones sexuales sin seguridad, la compañía de determinadas personas, no pagar impuestos o destruir el planeta. Muchas de estas cosas peligrosas las hacemos sin ningún miedo.

El miedo tiene que ver con esa sensación paralizante que nos bloquea, que inhibe nuestras capacidades físicas o psicológicas, nos impide disfrutar de la vida y nos lleva a querer escondernos o a atacar de una forma irracional. A algunas personas les da miedo por ejemplo, hablar en público, salir de casa, los ratones, decir “te quiero” o la intimidad. Ninguna de estas conductas suponen un peligro real.

Hablemos del miedo. En realidad es un recurso muy positivo, incluso “un maestro” si tenemos la mente lo suficientemente abierta para escuchar y aprender.

Desde la perspectiva de la autoestima el miedo es varias cosas:

1. Es un indicador de baja autoestima. Aparece cuando no estoy conmigo, cuando me olvido de que en mi vida yo soy lo más importante o simplemente me critico, me juzgo o me comporto como una víctima. El miedo va ganando espacio. El miedo lo va tiñendo todo con tonos amenazantes e inseguros. El miedo es la ausencia del amor y cuando no me amo ese espacio se llena de temor, de torpeza y yo me siento desvalido.

2. Es la distancia entre quien Soy y el personaje social que represento. Todos representamos diferentes personajes en el día a día, pero generalmente confundimos esos personajes con lo que verdaderamente somos. Cuando estoy pendiente la aprobación de mi “público imaginario”, cuando intento “cumplir con mi papel” y me olvido de vivir mi vida, cuando me alejo de mis deseos y lo que realmente quiero, amo y soy..., el miedo crece. Como todos los fantasmas, el miedo se alimenta de lo imaginario, el miedo lo siente mi personaje, pero yo no soy ese miedo. Cuando vivo mi vida desde lo que verdaderamente Soy y dejo a un lado a mi personaje y a mi público imaginario, el miedo sencillamente se diluye, no existe. Y vivo desde la conciencia, la seguridad y el amor.

3. Es lo que no es. Nos produce miedo aquello que no es en el momento presente. Me da miedo perder el trabajo, cuando tengo un trabajo. Que me abandone mi pareja, cuando vivo en pareja. Arruinarme, cuando tengo dinero. Enfermar, cuando estoy sano. Morir, cuando estoy vivo. El miedo es la fantasía anticipatoria de algo que no es real en mi momento actual. Cuando esas situaciones se hacen reales y pierdo el trabajo, me quedo solo, sin dinero o enfermo; ya no siento miedo, tendré otras emociones, pero no miedo. Naturalmente, cuando esté realmente muerto, creo que no habrá tiempo para sentir miedo. ¿Por qué perder el momento presente por algo que no es?

4. Señala el camino. El miedo funciona como una brújula y señala la dirección de nuestro crecimiento. Sí, el miedo señala hacia donde tenemos que dirigirnos. Seguimos hablando de miedo y no de peligro. Si me da miedo cambiar de trabajo, seguramente haya llegado el momento de empezar a buscar otro. Si me da miedo hablar con mi pareja, mi jefe o mi hijo, es una señal infalible de que tengo que hacerlo. Si me da miedo alejarme de mi familia y mis amigos, vivir en otro lugar, empezar una nueva vida, es que con certeza tengo que hacerlo. Cuando cruzamos la “cortina de humo” que el miedo es, al otro lado está la libertad. Cada vez que hago algo que previamente temía, después me siento más seguro. Puedo equivocarme, las cosas tal vez no me salgan como tenia previsto, pero seguir el camino del miedo me da la oportunidad de superarme, de aprender y de creer en definitiva. Además, los arrepentimientos se construyen con cosas no hechas.


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12.6.08

Celebra

Muchas veces desperdiciamos la oportunidad de celebrar nuestros logros intangibles que no están señalados por un acontecimiento específico o un fecha. Comencemos a apreciar esos momentos y celebrarlos, y ello por dos razones: porque las celebraciones son divertidas y porque las celebraciones desempeñan una función importante dentro de la inteligencia emocional. Celebrar integra las experiencias vividas y modifica patrones en el cerebro límbico.
Para que la celebración promueva nuevos comportamientos necesitamos comprenderlos de una manera clara. Muchas de las cosas que celebramos provienen de logros materiales, aunque los mayores triunfos de nuestra vida no tienen que ver con logros tangibles sino intangibles, y es esa naturaleza intangible la que los hace difíciles de reconocer y de celebrar. Ralph Cain, habla de Trofeos Emocionales, y se refiere a aquellos momentos o acontecimientos que atesoramos porque representan la memoria emocional de un triunfo, un momento en que realmente vivimos nuestros valores y las intenciones de nuestra vida. Celebra tus éxitos intangibles.





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28.5.08

Estar aquí y ahora

Esta expresión, originaria de la meditación Zen, pone el énfasis en la importancia de estar concentrado en el presente. Estás allí donde está tu atención. Puede que tu cuerpo esté presente, pero tú estarás en otro lugar; que muy probablemente sólo esté alojado en tu mente, perdido en el transcurso de tus pensamientos.
La mayoría de las personas vive una vida limitada por las ideas de lo que "debería ser" y no se abre lo suficiente como para sentir las experiencias tal como en realidad son, y ello porque no están abiertos a lo nuevo.
Cuando te pasa esto, te pierdes la "intensidad"
de que cualquier experiencia lleva aparejada, y piensas que la vida es repetitiva y monótona.
Esta descripción es aplicable no sólo a las cosas materiales, sino también a las relaciones con nuestros semejantes. No sabemos apreciar a nuestros compañeros/as, pensamos que los conocemos y los condenamos a actuar de acuerdo al hábito y el pasado, sin dejarlos que te sorprendan.
Tan anclado se está en el pasado que no te permites volver a nacer cada día.





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11.3.08

La presencia de ti mismo

Hay muchas maneras de derrochar la energía y terminar exhausto y seco al cabo del día. Una de esas maneras es resistirse al trabajo que se tiene entre manos. Éste se puede hacer con gusto o simplemente a disgusto. Si una parte de ti no desea estar donde estás, ni hacer lo que haces, otra parte tuya acaba agotada y exhausta. De hecho es raro que te sientas cansado cuando estás disfrutando, simplemente porque la energía fluye en la actividad que despierta tu interés.

Alguna vez te habrás visto en un lugar o en una reunión rodeado de gente con la que no te apetecía estar y te habrás preguntado, ¿qué hago yo aquí?. Quizás te apetecía estar en ese momento en otro lugar o con otras personas distintas, o incluso puede que lo que te apeteciera fuera estar solo.

Cualquiera de esas opciones puede ser correcta en tanto que lo que hagas, lo hagas con plenitud. Fijate que hemos hablado de estar solo, como una opción más, pero hay quien teme a la soledad y al silencio; estas no son situaciones que necesariamente afecten negativamente a la autoestima, de hecho estar solo es disfrutar de la presencia de uno mismo; mientras que la soledad es echar de menos a otras personas.

Disfruta de la presencia de ti mismo, no temas estar solo.





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25.2.08

Haz un parentepsis

En la vida no hay premios ni castigos, sino consecuencias.


Robert Green Ingersoll.





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6.2.08

El labertinto de la felicidad.


Alex Rovira ha vuelto a fascinarme. Esta vez escribe junto con Francesc Miralles, a quien no tengo el gusto de conocer, pero que a partir de la lectura del laberinto me interesaré por su obra. El libro es sencillo, directo y rebosa sabiduría e inocencia. Recomendable para los que disfrutan leyendo cosas que siempre supieron pero que en algún momento olvidaron, recomendable también para aquellos que les va esa sensación de “buen rollito” cuando se acaba un capitulo y por supuesto para los que van aplazando el final del libro, disfrutándolo lentamente como si se tratara de un postre especial.
Su lectura hace sonreír con el corazón. ¿Lo que cuenta? Es la historia de cualquiera.Gracias por ser capaz de emocionarme.






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28.1.08

Haz un parentepsis

Sé como el sol del mediodía.

I ching.





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24.1.08

Autoaceptación

Una de las mejores formas de amarte a ti mismo es perdonándote; y no sólo una vez, sino una y otra vez. Lo mismo habría que hacer con los demás. En general, el modo en que tratas a los demás, es la misma regla o modo que te aplicas a tí mismo. Así pues, las relaciones que estableces son espejos y cada juicio que formulas sobre los demás, no hace más que limitarte a ti mismo. Cuando juzgas a los demás en realidad estás diciendo: "no puedo permitirme ser o comportarme de esa manera", limitando la libertad de ser de la forma que deseas ser.

El crecimiento personal, la autoestima, el amor a ti mismo, exige aprender a aceptarte tal como eres. Aun cuando te cueste aceptar parte de tu forma de ser, eso no desaparecerá, al menos, hasta que logres aprender a aceptarlo.





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8.1.08

El poder de las ideas

La realidad que experimentas es el resultado de todos tus pensamientos. El significado que otorgas a los hechos, las conclusiones que extraes sobre "cómo son las cosas", la imagen que tienes de tí mismo/a, el pasado que creas y el futuro que imaginas se convierten en tu realidad o en el filtro mental a través del cual interpretas la realidad exterior.
Las palabras y las ideas son enormemente poderosas. Así cuando las ideas se repiten el número de veces necesario, no tardan en tomarse por verdaderas. Sientes y actúas de acuerdo a los parámetros de lo que consideras verdadero. Tus pensamientos dan origen a los sentimientos que exteriorizas en forma de conducta.
Si cambias las palabras negativas por otras positivas, estás en el camino del desarrollo personal, y de mejorar la autoestima.





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7.1.08

Haz un parentepsis

EL AMOR COMO PRINCIPIO, EL ORDEN COMO BASE, EL PROGRESO COMO FIN.

Auguste Comte.

Filósofo francés.





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21.12.07

La imagen que tienes de ti mismo

Todo lo que te sucede está directamente vinculado con la imagen que tienes de tí mismo, cualquiera que sea, es como un filtro a través del que interpretas las experiencias. La vida no hace más que reflejarte, y por eso vives las experiencias que crees merecer. Dicho de otra manera, eres tú quien provoca, aunque sea inconscientemente, tus experiencias.
La propensión a sufrir accidentes, está relacionada con el sentimiento de culpa. Si te ocurren muchos pequeños accidentes, es bueno pensar en algo que esté más allá de ls simple torpeza. Amarte a tí mismo, es imposible, si es posible que te odíes tan viesceralmente, como para "provocarte" accidentes.
Para conocer la imagen que tienes de tí mismo, para someter a tu autoestima a análisis, responde a preguntas cosas como:

¿Cómo te sientes en relación con tu cuerpo?
¿Cómo evaluarías tu apariencia física?
¿Te sientes suficientemente apreciado en tu trabajo y en tu hogar?
¿Piensas que te mereces lo mejor?
¿Piensas que no tienes suficiente dinero?
¿Sientes que hay, o ha habido, suficiente amor en tu vida?





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11.12.07

El Secreto


"Tu realidad y tu vida actual son el resultado de los pensamientos que has tenido hasta ahora. Todo eso cambiará por completo cuando empieces a cambiar tus pensamientos.
La expectativa es una fuerza atractiva y poderosa, porque atrae las cosas hacia ti. Espera las cosas que deseas y no esperes las que no deseas."

Estas ideas que te cuento, están sacadas del libro "El Secreto" de Rhonda Byrne. Llegué a descubrir el secreto gracias a la recomendación de Mª Victoria y ha sido una revelaión. Aquí aprenderás a materializar todo lo que quieres en tu vida.
Con la sabiduría que se encierra en el libro y tu disposición a materializar cosas, no habrá limites en tu vida.

Buda, dijo: "Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado."





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27.11.07

El Guerrero Pacífico


El post de hoy lo dedico a recomendarte una muy interesante película, con la que recordarás el poder y la fuerza que tienes para crear tu realidad.
Algo que se nos olvida en el día a día es estar presentes en el ahora, nos dejamos llevar por la mente hacia el pasado (lo que fue) o el futuro (lo que puede ser), nos preocupamos por lo que sucedió y por lo que sucederá, y dejamos de vivir el presente. Si te centras en el presente, en el AHORA, adquieres un dominio increible sobre tu vida.
Cuando notes que el entrono o las circunstancias controlan tu realidad preguntate, igual que le sucede al protagonista de esta pelicula: ¿Dónde estás? ¿Qué hora es? ¿Quién eres?

Que la disfrutes.

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21.11.07

Sentirse bien con uno mismo

La alegría, según dice Louise Hay "es sentirse bien con uno mismo. Cuando no te sientes bien contigo mismo, no estás bien y punto."
Lo que necesitas en realidad para ser feliz es sentir que tienes derecho a estar aquí, a estar vivo en este planeta y que, a pesar de los defectos, estás bien o al menos tan bien como los demás.
Sólo a través del respeto a tí mismo obtienes el respeto de los demás.
Amarte a tí mismo se refleja en la expresión de tu cara, en tu comportamiento y tu expresión corporal y en lo que dices de tí o sobre tí.





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7.11.07

Gratitud

La gratitud es el placer y la alegría de estar alegre. Es un don que se da a cambio de otro, lo único que la gratitud tiene para dar es el placer de haber recibido. Amor a cambio de lo que nos han dado.
La gratitud se ve movida a actuar en favor de quuien la suscita, saber ver en el otro la causa de su alegria.
En la gratitud hay humildad, y nos enseña que existe una humildad feliz.
La gratitud es la alegría de la memoria, amor por el pasado, recuerdo alegre de lo que fue. La muerte que se adueñará de nosotros, no podrá adueñarse de lo que hemos vivido.
La gratitud es el secreto de la amistad, porque genera una sobreabundancia de alegría común, recíproca y compartida.
La gratitud es una virtud de las personas con una alta autoestima.
Gracias.





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24.10.07

Autoestima, el amor a uno mismo.

La autoestima es el afecto que depositas en ti mismo. A partir de tu autoestima determinas tu valor como ser humano.
La autoestima es la clave de la felicidad, porque es el filtro que hay entre tú y la realidad. Además es la capacidad de sentirte a ti mismo intrínsecamente, por encima de características, circunstancias y logros.
La auto estima es un valor interno e indeleble del ser humano.
Es independiente y autónoma. Nada tiene que ver con tener más éxito, talento, belleza o capacidad económica.
Sabrás que tienes una alta autoesima si te respetas y amas a ti mismo, si aceptas tus cualidades y defectos, no caes en comparaciones vejatorias y eres tolerante contigo y con los demás.





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17.10.07

Proactividad

Frente a cualquier situación que se te presente en tu vida, tienes dos formas de actuar. Por un lado puedes reaccionar a lo que sucede de manera automática, según lo que se espera de tí, según tus condicionamientos, sentimientos, deseos, etc.; o bien puedes optar por una conducta que produzca una variación de las circunstancias que te rodean, de tal forma que éstas cambien o cambie al menos la percepción que tienes de ellas.
La primera postura es reactiva. En cambio la seguda es proactiva; y la proactividad significa que no respondes mecánicamente a las circunstancias que te rodean, sino que, de manera consciente sopesas la situación con tu sistema de valores interno y actuas adelantándote al futuro, construyéndolo tu mismo.
Las personas con una alta autoestima son proactivas. Las personas con una baja autoestima son reactivas.




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3.10.07

Los primeros momentos del desarrollo de la AutoEstima

Si la AutoEstima es relación, esta está enormemente influida por la primeras relaciones que tuvimos con los adultos cuando éramos niños. La forma en que los adultos de entonces reaccionaron ante nosotros, suele ser la misma forma en que nosotros reaccionamos ante, ahora, nosotros mismos. Si pensamos un momento nos daremos cuenta de que aquellas palabras que se empleaban para regañarnos o elogiarnos suelen coincidir con las que empleamos nosotros mismos.

La mayoría de los autores reconocen la importancia de aquellas primeras relaciones a la hora de marcar la forma de comportamiento en nuestras otras relaciones. Muchos aseguran que todas nuestras relaciones son un reflejo de las que tuvimos con nuestros padres. Ellos sirvieron de modelo, ellos nos enseñaron lo que era bueno o lo que era malo, ellos nos reconocieron, nos rechazaron o nos elogiaron y fueron el primer código de referencia para funcionar en el mundo.




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27.9.07

La Autoestima

El RESPETO a nosotros mismos, la CONFIANZA en nuestro potencial y los resultados; vivido con amor hacia nosotros y lo que hacemos, es lo que garantiza un sentimiento de APTITUD para la Vida y merecedor de la felicidad y la paz.

La AutoEstima es una experiencia íntima, reside en el núcleo de nuestro ser, es lo que yo pienso y siento sobre mí mismo, no lo que otros piensan o sienten sobre mi.

La AutoEstima se relaciona con palabras como amor propio, auococepto, autoaceptación, autorrealización, independencia, autosuficiencia.... No tiene que ver con el narcisismo ni con el egoísmo, todo lo contrario estas palabras indican una AutoEstima baja.




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