nada

1.12.08

Niño/a Interior

Dentro de cada uno de nosotros, al margen de la edad cronológica, sigue habiendo un niño/a.

No es correcto.

Dentro de cada uno de nosotros, al margen de la edad cronológica, siguen todos los niños que hemos sido. Eso si es correcto. El que es sólo un bebé y no entiende de esperas y aplazamientos, no le gusta que le digan "no" y es incapaz de vivir por él mismo. El de 4 años, el de 7, el de 10 y el de 14... también el de 17, aunque ya no es tan niño. Son diferentes edades, diferentes cuerpos, diferentes formas de construir la realidad. Dentro sigue estando el que fue feliz, el que se sintió abandonado, el que buscaba complacer a los demás, el que tenía rabietas que le impedían hablar y casi respirar. Está también el que se pasaba horas jugando e inventando mundos maravillosos, el que tenía "amigos invisibles", el que no hacía nada sólo y el que tenía miedo en la oscuridad. Está el que sentía vergüenza y se escondía, el que bailaba y se reía hasta dolerle la barriga. Dentro sigue habiendo un niño curioso, intuitivo, alegre, espontáneo, travieso, imaginativo y que va a lo suyo.

Es frecuente que la ropa que vestimos, el coche que usamos o las conversaciones profesionales, nos impidan ver al Niño/a Interior. Pero sigue ahí. Más allá del maquillaje, la corbata, la titulación o la hipoteca, continúa esperando el Niño/a Interior. Y te está esperando a ti.

Es el Niño/a Interior el núcleo de nuestras emociones. Vinimos a esta vida siendo biología y emoción. Hasta puede que sean la misma cosa. El pensamiento, la palabra, y la lógica, llegaron después. Y según fueron ganando en importancia, lo social fue desplazando lo emocional y el Niño/a Interior fue perdiendo protagonismo, fue quedando al margen, olvidado, como los juguetes con los que jugaba. Pero sigue sigue ahí. Mientras sigas vivo sigue ahí. Es tu parte más genuina. Y necesita tu atención.

Los niños sin atención enferman y mueren. Experiencias en orfelinatos así lo han demostrado. Los adultos con un Niño/a Interior enfermo y mustio, son adultos sin ilusión, que viven desde la inercia y el hábito, deprimidos y angustiados por una vida que no sienten suya, vacíos de sentido y y contenido. Son adultos anestesiados, aburridos, hipoerocupados para escapar de ellos mismo, con miedo de mirar dentro de si mismos, que se distraen, enferman y postergan mientras la vida y las oportunidades se les van de las manos. La Vida y las oportunidades nunca se van, somos nosotros los que no las hacemos nuestras.

Los niños sin amor sufren y desde su sufrimiento hacen sufrir. El miedo y el dolor se convierten en sustitutos del amor. Los manuales de psicopatología son una colección de Niños/as Interiores olvidados. La locura es el terrorismo del Niño/a Interior. Y seguramente las mayores locuras se hacen por amor (o por su falta). Las adicciones son un juego compulsivo y destructivo. El miedo y la ansiedad su grito silencioso. Solo la emoción nos recuerda que existimos. Siento, luego existo. El Niño/a Interior es emoción. Y sin emoción nada es. Sin emoción vivimos como espectadores de una vida que no sentimos nuestra.

Autoestima es recuperar ese Niño/a Interior. Reconocerlo y reincorporarlo en nuestra vida de adultos, es recuperar la felicidad y el sentido que tuvimos hasta que olvidamos a nuestro Niño/a Interior. Hay muchos caminos para ese reencuentro y cada uno debe descubrir el suyo. Siempre habrá resistencias que vencer, en definitiva bajo ellas encerramos al Niño/a Interior. Con seguridad habrá emociones intensas, el Niño/a Interior es emoción.

Lo has sabido siempre: no hay vida real sin contar con el Niño/a Interior. Por eso merece la pena empezar el camino del reencuentro y hacerle un sitio a tu lado en tu día a día. Tu Niño/a Interior te está esperando.
.

Etiquetas:

enlace permanete de este apunte pulsando sobre la hora:

 

24.11.08

Abundancia

Ver la botella medio llena o medio vacía... esa es la cuestión.

Podemos vivir desde el paradigma de la abundancia o desde la escasez. Esa es la elección. No hay términos medios. Un poco de abundancia, es en realidad escasez. Como un poco de salud es en definitiva enfermedad o un poco de autoestima es al final inseguridad, temor y sufrimiento inútil.

El paradigma de la abundancia, como paradigma que es, va a codificar todo nuestro concepto de realidad. Louise L. Hay en su libro "El poder está dentro de ti" habla de "abrirse a la prosperidad" y de la "totalidad de las posibilidades". Conceptos sorprendentes e interesantes la primera vez que se leen. Me pregunto como este tipo de cosas no se aprenden en los primeros años de la escuela. Dice que la abundancia está en todo: en el dinero que manejamos, en las relaciones que tenemos, en la salud que disfrutamos, en la belleza de la que nos rodeamos, el tiempo libre que nos permitimos, las comodidades que nos buscamos o en nuestra capacidad de dar y recibir amor. Uno puede optar por vivir desde la generosidad, la prosperidad y la abundancia y ver la botella medio llena. O puede vivir empobrecido, en la escasez y sufrir porque la botella está medio vacía.

Vivir en la abundancia no guarda relación con lo que se tiene. No hay que confundirla con las cosas que poseemos, ni con las circunstancias que nos rodean. Personas con saldos en sus cuentas corrientes de muchas cifras sabiéndose ricos pueden sentirse pobres y temer que nunca será suficiente. Personas con una buena salud pueden vivir asustadas por una posible enfermedad y acudir a urgencias con síntomas que sólo ellos se crean. Y personas muy queridas y admiradas pueden sentirse muy solas. La abundancia es un paradigma, una forma de ver, entender y sentir las cosas. Y por supuesto una forma de vivir.

La abundancia tiene que ver con la confianza, con la generosidad y la gratitud. La confianza en que siempre encontraremos aquello que necesitamos. La generosidad para compartirlo. Y la gratitud para valorar todo aquello que nos ha permitido llegar hasta este momento presente. Tiene que ver con una autoestima alta. Es imposible estar en la abundancia con una autoestima baja. El amor a uno mismo es abundancia. En definitiva la abundancia es una manifestación del amor. Y el amor nunca es rácano, mezquino, ni tacaño, porque si lo es no es amor. Y finalmente, es la manifestación directa de la Ley de la Atracción. Sólo con pensamientos de abundancia materializamos nuestros deseos y los terminamos viviendo en forma de experiencias que confirman nuestras creencias.

La otra opción, la de la botella medio vacía, es el paradigma de la escasez. Donde la vida se convierte en sufrimiento, miseria y pobreza. La escasez se alimenta del miedo a no tener lo suficiente y la desconfianza en la propia vida. Fija la atención, y por lo tanto atrae, aquello que no tenemos, aquello que nos falta. Desde la escasez el dinero siempre es poco, la salud frágil, las personas alguien de quien "no te puedes terminar de fiar", el tiempo disponible insuficiente, las comodidades un lujo de los otros y el amor un recuerdo muy lejano.

Vivir en la abundancia, siendo lo natural, no es una obligación. Sólo es una opción. Tú decides. Esa es la cuestión.


Etiquetas: ,

enlace permanete de este apunte pulsando sobre la hora: