Aceptación
Cuando alguien sufre se que se resiste a aceptar algo. Normalmente algo que tiene que cambiar.
Branden, uno de los primero autores que llegó a mis manos cuando empecé a interesarme por la autoestima, habla de la aceptación como uno de los ingredientes imprescindibles en la receta de la autoestima. En su libro "Como mejorar su autoestima" (1987), aclara que "aceptar no significa necesariamente gustar. Aceptar, no significa que no podamos imaginar o desear cambios o mejoras. Significa experimentar sin negación ni rechazo que un hecho es un hecho". Deja muy claro que aceptarse no es gustarse, aceptarse es "parar la guerra con uno mismo".
"Parar la guerra con uno mismo". Merece la pena repetirlo varias veces, lentamente: "parar la guerra con uno mismo". Las luchas más encarnizadas y sangrientas, las más crueles e inútiles, siempre son contra uno mismo. Nadie mejor que tú sabe donde te duele más. Cuando entiendes que el sufrimiento es el resultado de esa guerra sorda e interna, muchas veces inconsciente, empiezas a firmar tu particular tratado de paz.
Aceptación no es sinónimo de resignación. La aceptación guarda relación con la comprensión, con asumir la propia responsabilidad y es el arranque del cambio. Aceptar es dejar de confundir lo que me pasa con lo que siento. Resignación, a mí me suena más a aguantarse, a quedarse atascado y no cambiar, a sufrimiento inútil, a "no hay salida". En realidad son dos formas de abordar la realidad, muy diferentes.
Cada "debería" es también una falta de aceptación.
La aceptación es el comienzo, no el final. El el primer paso que te saca de la resistencia contra lo que "deberían" ser las cosas (o tú mismo) y te devuelve la responsabilidad y el poder del "¿Qué vas a hacer?". La aceptación detiene la lucha agotadora y estéril de las quejas y las críticas.
La aceptación es el antídoto de la vergüenza, y la culpa. Te coloca en el momento presente. En un "bueno, tal vez esto no es lo mejor... pero es lo que hay para empezar, lo que ocurre en este momento... ¿Qué puedo hacer yo para empezar a cambiar las cosas?". Es un planteamiento mucho más sano y constructivo que criticarte o quejarte y no aceptar lo que eres o lo que te pasa. Cuando aceptas, empiezas a desbloquearte, empiezas a buscar alternativas, a reconocer y poner en marca todo tu poder de cambio. Cuando aceptas, paras tu lucha personal y empiezas a construir otra realidad.
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Etiquetas: desarrollo personal
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