Cuando era pequeño se decía que en un futuro próximo la comida serían unas cuantas pastillas en el plato. Los nutrientes necesarios para mantener el soporte biológico. No tengo ni idea de si eso ya es posible actualmente, si sé que comer es mucho más que contar calorías y mantener la adecuada proporción de hidratos de carbono, grasas, proteínas, vitaminas y minerales. Comer es mucho más que alimentarse. Va mucho más allá del propio proceso de ingesta, digestión y asimilación de nutrientes.
La relación con la comida es otra forma de autoestima. En el acto de alimentarnos estamos reflejando lo que sentimos por nosotros: si nos amamos o si por el contrario nos odiamos. Hay ingestas de alimentos que nos nutren y nos sanan como la mejor medicina. Otras sin embargo, son una forma de envenenamiento más o menos lento, más o menos aceptado socialmente. Eso por no hablar de los trastornos de alimentación, donde la comida se convierte en una tortura obsesiva, una forma de autoagresión, un juego sadomasoquista donde placer y dolor se mezclan de una manera compleja, obscura y sutil.
Nos proyectamos en lo que comemos y nuestra forma de alimentación refleja nuestros pensamientos, creencias y paradigmas. La comida tiene un elevado componente emocional y al acto de la nutrición hay que sumar el de los sentimientos. Para los psicoanalistas la fase oral, la fase del placer en la boca, no termina de cerrarse nunca y disfrutar comiendo nos remonta de una forma atemporal a los tiempos de los primeros placeres, tal vez los más profundos y reales. Los grandes de la cocina, los que presumen de estrellas Michelin en sus restaurantes hablan sin excepción de "cocina y emociones". Y buscan impresionar, sorprender y de alguna forma seducir a los comensales mediante sus recetas.
La cultura mediterránea hace de la comida no sólo un acto emocional, sino también un acto social. Y cualquier celebración que se precie está asociada a alimentos y bebidas. Para el budismo zen la alimentación es una forma precisa de estar en la vida, una manera de conciencia y meditación y un vehículo para llegar al aquí y el ahora. Todas las medicinas y la medicina china y ayurveda en particular ponen especial interés en la selección de la alimentación como parte del proceso de curación. Comida, medicina, cultura, filosofía y religión se mezclan.
Me gusta ser consciente de que la alimentación es un canal de expresión de mi autoestima. Por eso me gusta ser consciente de lo que como, disfruto del placer que me produce cada bocado. Pongo amor cuando compro y cocino. Y sé que aquello que estoy comiendo no solo alimenta mi cuerpo sino también mi autoestima.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada
Enlaces a esta entrada:
Crear un enlace
<< Página principal