nada

9.3.09

Lo que cuenta es como lo cuentas.

La verdad es importante. Pero lo realmente importante es como cuentas la verdad.

La realidad es neutra y nosotros la interpretamos en función de nuestras experiencias previas, nuestras emociones, nuestras creencias y sobre todo nuestros paradigmas. Contar los hechos, los fríos resultados al final dice poco. En la era de la información saber contar las cosas es más importante que las cosas mismas. Los humanos somos seres parlantes y estamos atrapados en el lenguaje. Y hemos configurado nuestra realidad como una realidad lingüística. Somos las palabras que nos describen. Somos incapaces de pensar sin palabras. Y nos enfrentamos no con los hechos, sino con la descripción de los hechos.

Los expertos en comunicación lo saben muy bien. "Lo importante no es lo que dices, es lo que tu interlocutor entiende" y para que entienda lo que tú quieres que entienda tienes que cuidar muy bien cómo lo dices. Y no sólo las palabras que utilizas sino sobre todo la forma no verbal y la emoción que transmites.

Se sabe que las personas nos quedamos más con impresiones emocionales que con la información neutra. Lo que cuenta al final no son los datos, sino lo que los datos nos hacen sentir. Continuamente estamos siendo bombardeados por miles de estímulos pero sólo consideramos aquellos que nos hagan sentir algo. Somos organismos emocionales, esa es aun una de las pocas diferencias con las máquinas.

De una manera u otra, esto lo saben los comerciales, los médicos, los abogados, los psicólogos, los publicistas, los maestros, los políticos, los líderes, los escritores, los directores de cine... en fin todos aquellos que vivimos de escuchar y contar historias.

Ese es verdaderamente el poder de la palabra. La palabra escrita, hablada o pensada puede producir cambios. De hecho, todo lo verbal tiene algún tipo de intención de cambio, consciente o inconsciente, grande o pequeño, interno o externo, pero cada palabra busca introducir modificaciones y cambios. Y el éxito va a depender de como esas palabras nos hagan sentir, como nos emocionen, porque la emoción es al final el motor del cambio.

Cuida tus palabras, pero sobretodo cuida tus pensamientos. Tus pensamientos son el germen de tus palabras, el interruptor de tus emociones y la semilla de lo que terminarás haciendo o no haciendo. Así como te hablas construyes tu experiencia. Cuida como te cuentas las cosas, el tono en que te lo dices o las palabras que empleas. Dependiendo de como te hablas así te sientes, porque en la forma de hablarte estás estableciendo el trato que te das, el respeto o la confianza que te tienes y en definitiva estás alimentando o envenenando tu autoestima.


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1 comentarios:

Anonymous alberto ha dicho...

Cuánta razón. El mensaje siempre pide algo relevante en su contenido, pero eso muchas veces no tiene que ver con el contenido. La mayoría de los mensajes que consumimos todos los días no son muy diferentes a los de antes. Pero hay matices, que los dotan de un aura que parece algo nuevo. Un "Yes we can" viniendo de un político no es nada nuevo, pero lo han hecho llegar a nuestros sentidos de una forma nueva, y todos nos lo hemos creído.

20 de abril de 2009 11:56

 

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