Tu cuerpo y tú.
Y si tú eres el propietario indiscutible del cuerpo que habitas ¿por qué tienes la sensación de que a veces "va por libre"?, ¿por qué te fastidia con ese dolor de cabeza inoportuno o esos problemillas en la piel, justo cuando parece que todo va bien? Eso por no hablar de las noches de insomnio donde por más que lo intentas no consigues pegar ojo y te pasas la noche en vela, o de la ansiedad paralizante que te pone contra las cuerdas y parece dejarte muy claro que allí no eres tú quien manda.
¿Podría ser que tal vez tú, no seas el cuerpo al que, más o menos, te has acostumbrado durante todos estos años? Pero si tú no eres tu cuerpo, ¿quién rayos eres entonces?, ¿eres quien tu DNI asegura que eres?, ¿el que conocen tus familiares y amigos?, ¿el que ves cada mañana en el espejo?, ¿tal vez eres el conjunto de hábitos, actividades, rutinas y adicciones que pones en marcha cada día?, o ¿tal vez eres sencillamente la información genética que llevas en tu ADN?
Yo no tengo la respuesta. Pero se que es una cuestión importante por muchas razones. Primero por saber quién eres tú en realidad. Sólo cuando sabes quién eres puedes tener una relación auténtica. Y tal vez llevas toda la vida habitando en la confusión o sencillamente viviendo una vida que no es tu vida. También, sólo cuando sabes quién eres puedes poner en marcha todo tu potencial de crecimiento y plantearte hasta donde quieres llegar. En segundo lugar porque si realmente tú eres el cuerpo con el que te levantas y te acuestas cada día parece que tú también eres el responsable de todas esas cosas que llamamos enfermedades, a fin de cuentas, el tumor canceroso lleva las mismas señas de identidad genética que el resto de tu organismo.
Este último aspecto es clave. Y cambia el paradigma de la enfermedad. Pasamos de "tener" enfermedades a "crear" enfermedades. No es lo mismo pensar que tienes un cáncer, que pensar que tú te has creado un cáncer. Da vértigo, lo sé. Pero cuando lo aceptas dejas de ser la víctima de la enfermedad y te conviertes en responsable de la enfermedad. La enfermedad es la misma, pero tu actitud es otra. La enfermedad pasa a ser un elemento de comunicación no verbal, un mensaje de tu cuerpo, una señal y un aviso. Y a veces las señales son sutiles y discretas, pero en otras ocasiones nos dejan impresionados e impactados. Cuando te haces responsable de tu enfermedad, recuperas tu poder. Y el mismo poder que te permitió crearla es el mismo que te posibilita sacarla de tu vida.
Es verdad, ver las cosas desde este punto de vista da vértigo, pero también esperanza.
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Labels: autoestima
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