Dentro de cada uno de nosotros, al margen de la edad cronológica, sigue habiendo un niño/a.
No es correcto.
Dentro de cada uno de nosotros, al margen de la edad cronológica, siguen todos los niños que hemos sido. Eso si es correcto. El que es sólo un bebé y no entiende de esperas y aplazamientos, no le gusta que le digan "no" y es incapaz de vivir por él mismo. El de 4 años, el de 7, el de 10 y el de 14... también el de 17, aunque ya no es tan niño. Son diferentes edades, diferentes cuerpos, diferentes formas de construir la realidad. Dentro sigue estando el que fue feliz, el que se sintió abandonado, el que buscaba complacer a los demás, el que tenía rabietas que le impedían hablar y casi respirar. Está también el que se pasaba horas jugando e inventando mundos maravillosos, el que tenía "amigos invisibles", el que no hacía nada sólo y el que tenía miedo en la oscuridad. Está el que sentía vergüenza y se escondía, el que bailaba y se reía hasta dolerle la barriga. Dentro sigue habiendo un niño curioso, intuitivo, alegre, espontáneo, travieso, imaginativo y que va a lo suyo.
Es frecuente que la ropa que vestimos, el coche que usamos o las conversaciones profesionales, nos impidan ver al Niño/a Interior. Pero sigue ahí. Más allá del maquillaje, la corbata, la titulación o la hipoteca, continúa esperando el Niño/a Interior. Y te está esperando a ti.
Es el Niño/a Interior el núcleo de nuestras emociones. Vinimos a esta vida siendo biología y emoción. Hasta puede que sean la misma cosa. El pensamiento, la palabra, y la lógica, llegaron después. Y según fueron ganando en importancia, lo social fue desplazando lo emocional y el Niño/a Interior fue perdiendo protagonismo, fue quedando al margen, olvidado, como los juguetes con los que jugaba. Pero sigue sigue ahí. Mientras sigas vivo sigue ahí. Es tu parte más genuina. Y necesita tu atención.
Los niños sin atención enferman y mueren. Experiencias en orfelinatos así lo han demostrado. Los adultos con un Niño/a Interior enfermo y mustio, son adultos sin ilusión, que viven desde la inercia y el hábito, deprimidos y angustiados por una vida que no sienten suya, vacíos de sentido y y contenido. Son adultos anestesiados, aburridos, hipoerocupados para escapar de ellos mismo, con miedo de mirar dentro de si mismos, que se distraen, enferman y postergan mientras la vida y las oportunidades se les van de las manos. La Vida y las oportunidades nunca se van, somos nosotros los que no las hacemos nuestras.
Los niños sin amor sufren y desde su sufrimiento hacen sufrir. El miedo y el dolor se convierten en sustitutos del amor. Los manuales de psicopatología son una colección de Niños/as Interiores olvidados. La locura es el terrorismo del Niño/a Interior. Y seguramente las mayores locuras se hacen por amor (o por su falta). Las adicciones son un juego compulsivo y destructivo. El miedo y la ansiedad su grito silencioso. Solo la emoción nos recuerda que existimos. Siento, luego existo. El Niño/a Interior es emoción. Y sin emoción nada es. Sin emoción vivimos como espectadores de una vida que no sentimos nuestra.
Autoestima es recuperar ese Niño/a Interior. Reconocerlo y reincorporarlo en nuestra vida de adultos, es recuperar la felicidad y el sentido que tuvimos hasta que olvidamos a nuestro Niño/a Interior. Hay muchos caminos para ese reencuentro y cada uno debe descubrir el suyo. Siempre habrá resistencias que vencer, en definitiva bajo ellas encerramos al Niño/a Interior. Con seguridad habrá emociones intensas, el Niño/a Interior es emoción.
Lo has sabido siempre: no hay vida real sin contar con el Niño/a Interior. Por eso merece la pena empezar el camino del reencuentro y hacerle un sitio a tu lado en tu día a día. Tu Niño/a Interior te está esperando.
.
Etiquetas: autoestima
1 comentarios:
En el video, parece como si la razón fuera un bloqueador de la verdad (una visión muy hegeliana), cuando yo lo entiendo más bien como si fuera un camino a ésta. La razón no se impone, ni se tiene, sino que como la verdad, simplemente está. Sabemos cuando falta una igual que sabemos cuando falta la otra.
1 de diciembre de 2008 13:30
Publicar un comentario en la entrada
Enlaces a esta entrada:
Crear un enlace
<< Página principal