Abre tu mente.
En la película Matrix, poco antes del "despertar" de Neo, Morpheo le dice; "... sabes algo, aunque lo que sabes no lo puedes explicar. Ha sido así toda tu vida. Algo no funciona, no sabes lo que es, pero ahí está como una astilla clavada en tu mente. Y te está enloqueciendo... Matrix nos rodea. Es el mundo que han puesto ante tus ojos para ocultarte la verdad. ¿Qué verdad? -pregunta Neo- Que eres un esclavo Neo. Naciste en cautiverio, como todos, en una prisión que no puedes ni saborear, ni oler, ni tocar. Una prisión para tu mente."
Así es. Sólo podemos ver aquello en lo que creemos. Y en función de lo que creemos así nos sentimos. Nuestras emociones son reales, pero lo que nos lleva a sentirlas sólo son nuestros pensamientos. Nuestras creencias configuran nuestra realidad, luego buscamos experiencias que nos las confirmen y nos demostramos lo cierto que es aquello que creemos. Esas creencias son los paradigmas. Los paradigmas son nuestro Matrix.
Los paradigmas determinan todo "lo que nos pasa". Determinan nuestra salud, las relaciones con otras personas, tanto las muy próximas (como las relaciones familiares), como las relaciones con extraños. Los paradigmas también determinan nuestra situación financiera, los jefes que nos encontramos o el estrés en el trabajo. Dependiendo de cuales sean los paradigmas así nos enamoramos. Y, por supuesto, determinan eso que llamamos suerte (sea buena o mala suerte).
Lo que crees es lo que terminas materializando. Y como lo materializas refuerzas la creencia, con lo que te lo vuelves a encontrar. Cuando una situación (buena o mala) se repite, con toda certeza hay un paradigma detrás que maneja los hilos de la realidad. Todo problema recurrente está nombrando de manera simbólica las creencias que lo han creado.
Creemos que somos "objetivos", pero eso es sólo una ilusión. No vemos la realidad tal como es, la vemos como somos nosotros.
La realidad nos refleja. O como sostienen otros: nos proyectamos en la realidad.
Los paradigmas son el mapa con el que nos movemos por la realidad. Pero "el mapa no es el territorio", el mapa sólo es una "herramienta" que utilizo para no perderme, para orientarme. Cuando confundo el mapa con el territorio, ... mal asunto.
Wayne Dyer tiene un libro maravilloso, cuyo título original es "Creerlo para verlo", en España se ha editado con el título "La fuerza de creer". Es uno de esos libros que merecen ser leídos varias veces. En él habla de estos temas. También Stephen Covey habla de los paradigmas en "Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva" y de cómo estos determinan nuestra vida.
Puede parecer algo teórico, pero los paradigmas tienen efectos muy concretos en el día a día.
Los construimos, sin darnos cuenta, cuando éramos pequeños. Al principio nos fueron "prestados" y con ellos nos fuimos socializando poco a poco. Lo que mamá nos contaba de la familia, lo que en el "cole" nos explicaban sobre la sociedad, lo que la TV nos fue presentando sobre la vida en cada programa o telediario. Sin darnos cuenta también, los fuimos incorporando y haciendo nuestros. Y poco a poco, fuimos buscando de una manera inconsciente, experiencias reales con las que acreditar la fiabilidad de nuestras creencias. Porque necesitamos sentirnos seguros de lo que creemos. Y cuando alguien cuestiona nuestras creencias, nos inquietamos o las defendemos como si fueran algo nuestro, como si fueran algo real. En el mundo se mata por defender creencias. Sólo son creencias.
Si eres de esos que el éxito te sonríe, disfrutas con el trabajo que haces, te encuentras con personas que te aman, con las que creces y puedes dar lo mejor de ti, si vives tu situación económica con tranquilidad, disfrutas de buena salud y en definitiva te sientes una persona feliz. ¡Enhorabuena! Tus paradigmas te han conducido hasta allí. El camino lo has hecho tú.
Si por el contrario, la angustia está presente en tu día a día, los problemas se repiten, vives en el miedo, la rabia o la tristeza, piensas que no tienes suerte o que siempre terminas en el lugar, en el momento o con la persona inadecuada. Si te sientes infeliz. No lo dudes, revisa tus creencias. Pregúntate: ¿Qué creo yo sobre esta cuestión? ¿Dónde y de quién lo aprendí? Tus creencias están construyendo tu realidad pensamiento a pensamiento, a fuerza de hábito y costumbre. Recuerda que empezamos haciendo nuestros hábitos y ellos terminan haciéndonos a nosotros. Elige bien, elige lo que es mejor para ti. Elige desde la conciencia y el amor. Y cuando las cosas se tuerzan revisa tus creencias y ponle humor. Sólo son pensamientos.
Etiquetas: coaching coach, desarrollo personal
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