nada

6.10.08

Lo normal

Lo que llamamos “lo normal” es sólo una fantasía. Lo normal sólo existe en nuestras cabezas. Y lo hemos construido para sentirnos seguros. Porque si “lo que nos pasa es lo normal”, respiramos más tranquilos.

Lo normal es un producto imaginario, una referencia estadística, un constructo social. ¿Qué es lo normal? Lo normal es una palabra vacía que no dice nada. Lo que para mi abuela era normal, para nosotros es una reliquia desactualizada. Lo que para unas culturas es normal, para otras es una perversión. Pero necesitamos lo normal.

Lo normal lo hemos construido desde que éramos pequeños con las creencias, las costumbres, los hábitos, las reglas del juego que hemos vivido día a día. Lo normal lo consensuamos en la adolescencia identificándonos con nuestro grupo de referencia y siguiendo modas que nos hacían parecer iguales aunque no las entendiéramos o no nos gustaran; hasta que nos acostumbramos a ellas y se hicieron normales. Lo que en una casa era lo normal, en la otra era una excepción. Lo normal lo transmitimos a nuestros hijos como nos fue transmitido a nosotros. Les pasamos el relevo de lo normal y nos sentimos mucho más tranquilos.

Lo normal, se marca con los límites de lo predecible, lo habitual, lo conocido, lo frecuente, lo de siempre y lo que hace todo el mundo. También están dentro de lo normal, los prejuicios y la cultura. Dentro de esos límites está el terreno de lo normal. Y con esos límites construimos nuestro corralito, donde nos sentimos seguros porque sabemos como funcionan las cosas y tranquilos porque todo es conocido y familiar. El corralito de lo normal es necesario en determinados momentos, pero si toda la vida la hacemos dentro del corralito, éste se convierte en una trampa. En un cepo que nos oprime, una jaula que nos mantiene a salvo de vivir.

La vida esta fuera del corralito. Las oportunidades están fuera del corralito. Crecer significa superar los límites del corralito, los límites de lo normal. Fuera está lo incierto, lo misterioso, lo raro, lo infrecuente, lo desconocido, lo excepcional, lo atípico. Y lo de fuera nos pone la carne de gallina o mirada de extrañeza. Fuera sentimos miedo. Es lógico, si con nuestros límites construimos un corralito en el que nos sentimos seguros, fuera tiene que haber algo que nos cree inseguridad, temor, desconfianza y sensación de invalidez o peligro.

Nuestros límites nos aprietan, nos hacen prisioneros. La vida siempre está fuera. Y vivir, significa asumir el riesgo. La vida está fuera de la jaula.

Cada “no puedo” es un límite. Cada “es imposible”, “no valgo”, “no sé” es un límite. Cada “¿qué va a ser de mí?” es un límite. Cada pensamiento victimista, invalidante, culpabilizante o autocompasivo, es un límite. Cada queja y cada crítica denuncian nuestros límites. Y por supuesto, cada miedo es un límite. La vida está más allá de los límites. Y cuando nos demostramos que somos capaces de asumir el riesgo, de creer en nosotros y de confiar en la vida; entonces crecemos.

La libertad está fuera de la zona de confort del corralito. La libertad está al otro lado del miedo. La sensación de plenitud, de conexión con el momento presente, la esperanza y la ilusión, están fuera del corralito. Siempre hay otra forma de vivir, las reglas del juego siempre se pueden reescribir, las costumbres cambiar o inventar otras nuevas. Siempre hay otra manera de hacer las cosas, aunque en este momento no sepamos cual es. Ser proactivo, ser responsable, ser capaz, significa utilizar tu poder para hacer de tu vida un espacio de crecimiento y felicidad. Tú pones el límite.

Cada vez que mueves los límites del corralito creces, cada vez que vas mas allá de tus costumbres creces, cada vez que superas un “no es posible” creces.

Atrévete… la vida está ahí afuera y te está invitando.

En el vídeo vas a conocer a Nick, él ha encontrado “otra manera” fuera de lo normal. Pero lo mejor es verlo con la mente abierta.


Etiquetas: ,

enlace permanete de este apunte pulsando sobre la hora:

 

2 comentarios:

Anonymous Isaac Viana Tapias ha dicho...

"Lo normal es pedir una cerveza en el bar, cuando realmente lo que te apetece es una Coca-Cola". (Para ti que eres joven - El Jueves).

Magnífico, magnífico comentario. Me gusta la forma en la que describes el escudo miserable en el que nos escudamos todos (ya sea esporádicamente, ya sea constantemente). Muchas veces tengo problemas para salir de la cascara de la "normalidad", cuando en mi interior se que REALMENTE estoy deseando dejar la seguridad de lo conocido y adentrarme en otro mundo profesional que me apasiona y me asusta a partes iguales.

Masamune Shirow también lo expuso de esta forma: "Somos animales. Animales que construyen sus propias jaulas de oro y se encierran en ellas" (Typhoon - Appleseed).

Repito, gracias por un artículo que me ha lanzado un jarro de agua fria sobre la consciencia en un momento que realmente lo necesitaba. :)

6 de octubre de 2008 13:05

 
Blogger parentepsis, desarrollo, coaching y autoestima ha dicho...

Gracias Isaac... la vida es de los valientes. Y me parece que tú lo eres.

6 de octubre de 2008 13:16

 

Publicar un comentario en la entrada

Enlaces a esta entrada:

Crear un enlace

<< Página principal