Coherencia
Vivir a medias es como respirar a medias o dormir a medias. Termina por faltarnos el aire y siempre estamos cansados. Vivir a medias, al final se traduce en malestar, sufrimiento y enfermedad. Por eso las personas que viven a medias se quejan y sienten miedo y angustia. La neurosis se establece en esa zona intermedia donde las cosas son y no son al mismo tiempo. Para estas personas, nada termina definitivamente y nada termina por comenzar. Tienden a ser complacientes y tanto los compromisos como las decisiones no les gustan ya que les obligan a colocarse en una posición concreta y clara. Es en la indeterminación donde encuentran la seguridad tibia, infantil e imaginaria de la indefinición y la ambigüedad. No aceptan que en esta realidad espacio-tiempo, elegir es renunciar.
La coherencia es una de las claves de la autoestima. En realidad, no hay autoestima sin coherencia. Entre otras cosas porque tampoco existe autoestima a medias. Cuando alguna persona en algún curso o conferencia me pregunta "¿no es malo tener tanta autoestima?" sé que no me he explicado claramente. La autoestima es el equivalente psicológico a la salud en medicina. ¿Alguien se pregunta si es malo tener demasiada salud? Yo nunca he escuchado esa pregunta. Con la misma certeza que sabemos que una salud a medias es sinónimo de patología y enfermedad. Quererse solo un poco o quererse a medias es indicador de una autoestima deficiente. Uno se quiere o no se quiere, pero no se quiere a medias.
La coherencia no admite la indefinición. O estamos o no estamos, pero no estamos a medias. Nos lleva a hacer apuestas y compromisos reales y consecuentes. No admite las apuestas con dinero de mentira.
La coherencia nos obliga a alinear pensamientos, emociones y acciones. Soy coherente cuando hago lo que pienso y me siento bien haciéndolo.
La coherencia casi nunca es complaciente, incluso puede resultar socialmente incomoda. Pero siempre inspira el respeto propio y de los demás. El comportamiento coherente siempre se puede explicar sin temblores en la voz y manteniendo la mirada. Seguramente nada produce una seguridad tan sólida como hacer lo que sabemos y sentimos que tenemos que hacer.
Incluso cuando las acciones coherentes no dan los resultados esperados, alimentan la confianza y la autoestima, porque nos alejan del miedo y nos devuelven el poder y el valor de vivir nuestra vida, la única que realmente podemos vivir.
El vídeo es el final de la película "El club de los poetas muertos". Siempre me emociona la coherencia de esos chicos, la apuesta y el riesgo asumidos. La coherencia es otra puerta a la libertad. Si no has visto la película, tal vez no lo entiendas muy bien, pero en este caso tienes una oportunidad maravillosa de disfrutar viéndola.
Si no puedes ver el vídeo actualiza tu lector de películas flash desde este enlace:
http://www.adobe.com/shockwave/download/download.cgi?P1_Prod_Version=ShockwaveFlash&Lang=Spanish
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Etiquetas: desarrollo personal
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