nada

13.10.08

Amistad

Esta es la historia de dos chicos y un león. Ellos son John Rendall y Ace Berg. Ellos, australianos. El león, africano.

Al final de los sesenta, en 1969 concretamente, encontraron a la venta un cachorro de león en Harrods. Estaba en una pequeña jaula. Eran otros tiempos, y supongo que por eso se podían comprar cachorros de león con relativa facilidad. El caso es que decidieron llevárselo a casa. Al león le llamaron Christian.

Parece que tenían buena relación con el cura local. Ya que éste les cedió parte de los terrenos de la iglesia y así Christian tenía más espacio para crecer y jugar. Y ya lo creo que creció y jugó. En el vídeo se le ve feliz, divertido y jugando con ellos. Un año después se hizo demasiado grande para estar allí. Pensaron que lo mejor era devolverlo a África. Hicieron los trámites correspondientes y acompañaron al Christian hasta Kenia. En el vídeo se ve perfectamente hasta la despedida.

Era 1971, los chicos lo echaban de menos y quisieron visitarlo. Los expertos les advirtieron que el león había comenzado una nueva vida, que ahora tenía otro territorio, que vivía una vida salvaje y que había pasado un año. En definitiva les dijeron que lo más probable es que el león ya no les reconociera y que el encuentro podría ser una idea peligrosa. A pesar de las recomendaciones ellos quisieron ir. Ellos sí conocían a su león y estaban más seguros que los expertos.

Después de buscarlo un tiempo lo encontraron. Bueno, en realidad se encontraron los tres. Y esa es la parte más emotiva de la historia que se ve en el vídeo. El reencuentro.

Me gusta esta historia porque es habla del amor y de la amistad. Y en toda historia de amistad hay un punto de separación y de reencuentro. La amistad que no ha pasado esa prueba de la separación, no es una amistad segura. Hay de perderlo todo para saber lo que queda. Ahí también radica el desapego y la gratitud.

Me gusta también porque transmite la vitalidad y la inocencia que sólo los animales y los niños muy pequeños pueden transmitir. La inocencia que perdemos con la adquisición del lenguaje. Esa entrega emocional sin dobleces, sin ambivalencias.

Y por ultimo me gusta porque tiene un final feliz. Porque encuentra soluciones diferentes. Porque se afrentan retos y se asumen riesgos. Porque es una historia valiente de personas valientes. Y porque deja claro que el amor es el motor de este universo.

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