Proactividad
“Proactividad” es una de mis palabras favoritas. Es sinónimo de “Vivir, como actitud básica”, de “hacer que las cosas me pasen”, es el motor de la materialización y la puerta de la libertad y la responsabilidad. Sin proactividad no es posible la autoestima y por lo tanto la felicidad.
Me sorprende que aun no esté en el Diccionario de la Real Academia Española, al menos yo no lo he encontrado en la versión vigésimo segunda (está en preparación la vigésimo tercera, tal vez esté allí). Afortunadamente estamos en el siglo XXI y además del diccionario de toda la vida (que por cierto es fantástico consultarlo a través de internet, rae), existe Wikipedia y allí sí se menciona el termino proactividad y lo define “como una actitud en la que el sujeto asume el control de su conducta vital de modo activo, lo que implica tomar la iniciativa en el desarrollo de acciones creativas y audaces para generar mejoras, haciendo prevalecer la libertad de elección sobre las circunstancias de la vida. El concepto opuesto es la reactividad o tomar una actitud pasiva y ser sujeto de las circunstancias y por ende, de los problemas”.
Sobre proactividad también hablan mis autores favoritos. Parece que el término fue creado por Viktor Frankl, el psiquiatra judío que fue prisionero en los campos de concentración naci durante la Segunda Guerra Mundial. Frankl habla de proactividad en su libro “El hombre en busca de sentido” (1946). Stephen R. Covey autor de “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva” (1989) habla de ella como él 1º hábito. Para Covey la proactividad significa tomar la iniciativa, asumir la responsabilidad de la propia vida y nuestra conducta en función de nuestras decisiones (palabra clave) y no de nuestras condiciones. Dice: “Tenemos la iniciativa y la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan… Lo que nos daña, mucho más que lo que nos sucede, es nuestro consentimiento a lo que nos sucede… Admito que esto es difícil de aceptar emocionalmente, en especial si durante años y años hemos explicado nuestra desdicha apelando a las circunstancias o a la conducta de algún otro. Pero hasta que una persona no pueda decir, profunda y honestamente: soy lo que soy como consecuencia de mis elecciones de ayer; tampoco podrá decir: elijo otra cosa”.
También propone la proactividad de una forma más implícita Wayne W. Dyer autor de “Tus zonas erróneas” (1976) cuando habla de hacedores: “si quieres que el mundo cambie, no te limites a lamentarte. Haz algo. En vez de desperdiciar tus momentos presentes con todo tipo de ansiedades inmovilizantes respecto a lo que estas postergando, hazte cargo de esa odiosa zona errónea y vive ahora. Sé un hacedor, no una persona que únicamente desea, espera o critica”
Alex Rovira ha hecho de su libro “La buena suerte” (2004) además de un cuento delicioso todo un tratado para el desarrollo de la proactividad: “decima regla: crear buena suerte es preparar las circunstancias a la oportunidad. Pero la oportunidad no es una cuestión de suerte o azar: ¡siempre está ahí! Crear buena suerte únicamente consiste en crear circunstancias. Y dado que la buena suerte es crear circunstancias, la Buena suerte solamente depende de ti. A partir de hoy, ¡Tú también puedes crear buena suerte!”.
Hay algunas citas que le tomo prestadas a Alex Rovira, nos recuerdan que la proactividad no es algo nuevo de los últimos años:
“¿Circunstancias? ¿Qué son las circunstancias? ¡Yo soy las circunstancias! Napoleón Bonaparte.
“El hombre sabio crea más oportunidades que las que encuentra”. Francis Bacon.
“Sólo triunfa en el mundo quien se levanta y busca las circunstancias; y si no las encuentra, las crea”. George Bernard Shaw.
“Existe una puerta por la que puede entrar la buena suerte, pero la llave la tienes tú” Proverbio japonés.
La proactividad me parece fascinante porque nos devuelve la libertad y el poder. La libertad para abrir la mente e ir más allá de las circunstancias. Y el poder de hacer que las cosas pasen. La proactividad es básicamente: conciencia, responsabilidad, decisión y acción. La persona proactiva dice: yo puedo. Seguramente muchas veces desconozca el cómo, pero la determinación de lograr lo que quiere y no rendirse le llevarán a conseguirlo.
Los vídeos son de Steven Jobs y su vida (como la de cada vez más personas) es indudablemente un ejemplo de proactividad. Aquí le vemos leyendo su discurso a los graduados de la Universidad de Stanford en 2005. En él habla de cómo salió de Apple en 1985, de la vida y de la muerte.
Labels: coaching coach, desarrollo personal
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