nada

24.7.08

El Miedo

Miedo y peligro son cosas diferentes. Hablamos de peligro cuando existe un riesgo real para mi salud física o mental, para mis relaciones, mis finanzas o mi entorno. Por poner algunos ejemplos: es peligroso conducir a velocidades altas, beber alcohol o consumir drogas, tener relaciones sexuales sin seguridad, la compañía de determinadas personas, no pagar impuestos o destruir el planeta. Muchas de estas cosas peligrosas las hacemos sin ningún miedo.

El miedo tiene que ver con esa sensación paralizante que nos bloquea, que inhibe nuestras capacidades físicas o psicológicas, nos impide disfrutar de la vida y nos lleva a querer escondernos o a atacar de una forma irracional. A algunas personas les da miedo por ejemplo, hablar en público, salir de casa, los ratones, decir “te quiero” o la intimidad. Ninguna de estas conductas suponen un peligro real.

Hablemos del miedo. En realidad es un recurso muy positivo, incluso “un maestro” si tenemos la mente lo suficientemente abierta para escuchar y aprender.

Desde la perspectiva de la autoestima el miedo es varias cosas:

1. Es un indicador de baja autoestima. Aparece cuando no estoy conmigo, cuando me olvido de que en mi vida yo soy lo más importante o simplemente me critico, me juzgo o me comporto como una víctima. El miedo va ganando espacio. El miedo lo va tiñendo todo con tonos amenazantes e inseguros. El miedo es la ausencia del amor y cuando no me amo ese espacio se llena de temor, de torpeza y yo me siento desvalido.

2. Es la distancia entre quien Soy y el personaje social que represento. Todos representamos diferentes personajes en el día a día, pero generalmente confundimos esos personajes con lo que verdaderamente somos. Cuando estoy pendiente la aprobación de mi “público imaginario”, cuando intento “cumplir con mi papel” y me olvido de vivir mi vida, cuando me alejo de mis deseos y lo que realmente quiero, amo y soy..., el miedo crece. Como todos los fantasmas, el miedo se alimenta de lo imaginario, el miedo lo siente mi personaje, pero yo no soy ese miedo. Cuando vivo mi vida desde lo que verdaderamente Soy y dejo a un lado a mi personaje y a mi público imaginario, el miedo sencillamente se diluye, no existe. Y vivo desde la conciencia, la seguridad y el amor.

3. Es lo que no es. Nos produce miedo aquello que no es en el momento presente. Me da miedo perder el trabajo, cuando tengo un trabajo. Que me abandone mi pareja, cuando vivo en pareja. Arruinarme, cuando tengo dinero. Enfermar, cuando estoy sano. Morir, cuando estoy vivo. El miedo es la fantasía anticipatoria de algo que no es real en mi momento actual. Cuando esas situaciones se hacen reales y pierdo el trabajo, me quedo solo, sin dinero o enfermo; ya no siento miedo, tendré otras emociones, pero no miedo. Naturalmente, cuando esté realmente muerto, creo que no habrá tiempo para sentir miedo. ¿Por qué perder el momento presente por algo que no es?

4. Señala el camino. El miedo funciona como una brújula y señala la dirección de nuestro crecimiento. Sí, el miedo señala hacia donde tenemos que dirigirnos. Seguimos hablando de miedo y no de peligro. Si me da miedo cambiar de trabajo, seguramente haya llegado el momento de empezar a buscar otro. Si me da miedo hablar con mi pareja, mi jefe o mi hijo, es una señal infalible de que tengo que hacerlo. Si me da miedo alejarme de mi familia y mis amigos, vivir en otro lugar, empezar una nueva vida, es que con certeza tengo que hacerlo. Cuando cruzamos la “cortina de humo” que el miedo es, al otro lado está la libertad. Cada vez que hago algo que previamente temía, después me siento más seguro. Puedo equivocarme, las cosas tal vez no me salgan como tenia previsto, pero seguir el camino del miedo me da la oportunidad de superarme, de aprender y de creer en definitiva. Además, los arrepentimientos se construyen con cosas no hechas.


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